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Wolf's Tears

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Wolf's Tears

Mensaje por G.ell-Bubble el Dom Ago 11, 2013 9:50 am

Capítulo 1:
A la edad de 15 años Samantha y su hermana mayor Tiffany perdieron a sus padres en un accidente de tráfico mientras estaban de vacaciones en Canadá. Ellas salieron ilesas gracias a que su madre reaccionó a tiempo y las cubrió. Ese día se quedaron completamente solas. Sus abuelos había muerto unos meses antes por problemas de salud y sus tíos vivían en la otra punta del mundo. Durante unos meses intentaron superar su muerte, pero todo les recordaba a ellos. Al cumplir los 21 años, Tiffany decidió coger a su hermana pequeña y mudarse a un pequeño pueblo de Lickey Hills, situado cerca de un bosque donde los lobos campan a sus anchas. El pueblo de Lickey Hills es un pueblo pequeño donde todas las personas se conocen. Aun siendo un pueblo muy pequeño tiene su propio hospital y cuartel, el cual solo se preocupa de los pocos ataques de lobo que hay en invierno.
Lo único que le preocupaba a Samantha era, exceptuando el tema de tener que vérselas con un lobo salvaje, el simple hecho de cómo hacer nuevos amigos y de cómo iba a poder superar la muerte de sus padres. Los primeros meses fueron horribles. Nadie en su nuevo instituto se acercaba a ella por ser la chica nueva, los profesores no la daban mucha atención cuando levantaba la mano y su hermana estaba demasiado ocupada intentando encontrar trabajo como para ayudarla con algunos deberes, por lo que sus notas bajaron. Durante aquel tiempo Samantha llegó a tal punto de estrés y de depresión que llegó incluso a pensar en el suicidio, hasta que por un accidente conoció a Sehun. Una compañera de clase la empujó cuando salió a toda prisa de clase y si no llega a ser porque Sehun la cogió del brazo se hubiera dado de bruces contra el marco de la puerta. Desde ese día Sehun y ella tuvieron algún otro encuentro que hizo que se llegaran a conocer mejor. Al parecer Sehun era como ella, nadie le hablaba por su apariencia fría e infantil y por eso siempre se mantenía alejado de sus compañeros de clase.
En los siguientes 2 años de instituto ella y Sehun hicieron grandes migas hasta el punto de llegar a dormir en la casa del otro en vacaciones o fines de semana que no tenían ninguna tarea. A Samantha la gustaba pensar que su amistad con Sehun era como en las películas en las que los amigos, aun siendo de sexo opuesto, solo se veían como un igual y tenían toda confianza del mundo. En ese tiempo en el que Samantha y Sehun se hicieron inseparables Tiffany, su hermana mayor, pudo ganar el suficiente dinero como para abrir su propio establecimiento. Una cafetería cerca del instituto. La llamó ‘’Sweet Crush’’ y en poco tiempo la gente comenzó a ir y a disfrutar de una tarde relajada mientras tomaban algún que otro dulce casero y un buen café. Samantha por fín hizo un amigo, Tiffany cumplió su sueño de abrir un negocio propio y que este prosperase y por fin habían superado la muerte de sus padres. Todo iba a la perfección. Pero entonces aquella burbuja de felicidad en la que vivían explotó, al menos para Samantha. De repente Sehun comenzó a comportarse de manera extraña llegando a evitarla durante unas semanas. Extrañada no le dio importancia, seguramente tendría un buen motivo. Pero luego comenzó a frecuentar malas compañías juntándose con el grupito de Kris, un ex estudiante con una mala fama por el instituto, y su grupo de perritos falderos. Desde entonces Sehun dejó de hablarla de la noche a la mañana, volviendo al principio de todo, completamente sola.
Aquella mañana no era diferente a las demás tras el drástico cambio de Sehun tanto en personalidad como en imagen (al parecer el pelo multicolor le ha parecido una buena forma de llamar la atención de la gente a su alrededor). Lo único que había de diferente aquel día era que no se iba a preocupar más por él. Había decidido olvidarse de Sehun y sus cambios de personalidad tan molestos. No quería depender de alguien que la había dejado tirada tras haber confiado tan ciegamente. Tras convencerse de que hoy no iba a preocuparse más por él y prepararse para el instituto desayunó a toda prisa y se encaminó hacia el instituto. Por el camino tenía que pasar por camino cercano a la zona de bosque. Cada vez que alguien iba por ahí la gente siempre se preocupaba de más pero no había motivo, al menos par Samantha. Los ataques de lobo, los cuales habían aumentado entrado en invierno, solían ocurrir en la zona este del pueblo no por donde los estudiantes tenían que pasar para ir al instituto. Pasada la zona más habitada del pueblo entró en aquel camino. Era un camino natural, no había ni cemento ni hormigón… no si quiera una mísera señal que te indicase por dónde ir. Es por eso que la primera vez que pasó por allí tardó unas horas en salir y por ello llegó tarde el primer día de instituto. Todas las mañanas que pasaba por allí había un completo silencio. Tan solo se oían el viento entre las ramas de los altos árboles del bosque y algún que otro búho. Pronto salió de aquel camino, cruzándose con un extraño hombre. Era alto y muy fornido, llevaba una gabardina marrón y un gorro que casi le tapaba el rostro. Este se paró justo cuando Samantha pasó por su lado, llamándola la atención.
- Chica, ¿esta es la zona de los ataques de lobos? - preguntó, su voz era gruesa, casi de ultratumba.
- No, es en la zona este - contestó extrañada.
Aquel hombre tan extraño no dijo nada más y comenzó a alejar. Extrañada se dio media vuelta y continuó su camino hasta llegar a la entrada del instituto. Un edificio bastante grande en comparación con los del pueblo. Está situado a las afueras de este, por lo que para volver los alumnos tienen que tomar el autobús, ir en coche o simplemente hacer una gran caminata. Samantha suele preferir lo tercero, pero por las mañanas. Por la tarde siempre llama a su hermana para que la vaya a buscar. Observó a la gente que había por allí. Reconocía a unas cuantas chicas de su clase, a un grupito de deportistas hablando de, seguramente, el partido de fútbol de la noche pasada y al indeseable de Insoo y sus dos perritos falderos. Tras la salida de Kris, el nuevo ‘’mejor amigo’’ de Sehun,  Insoo se ganó la fama del nuevo chico problemático. Intentó pasar frente a ellos sin llamar la atención y por un momento creyó conseguirlo pero la suerte no estaba de su lado. Tan pronto como Samantha pasó frente a él este la cogió del brazo, dándola un buen tirón.
- ¿A dónde te crees que vas monada? - preguntó con su típico tono de superioridad, sus dos perritos falderos no dejaron de mirarla, cosa que la incomodaba en demasía. Nunca la había gustado ser el centro de atención, siempre se ponía muy nerviosa, no la salían las palabras y si pasaba mucho tiempo podía llegar a marearse y desmayarse. Como con la muerte de sus padres, cuando los agentes de policía intentaron hacerla todas las preguntas necesarias y ella, a causa de los nervios, se desmayó.
- S-suéltame Insoo… - dijo Samantha intentando deshacerse del agarre del otro, aunque de poco la sirvió puesto que este era mucho más fuerte en comparación.
- ¿Por qué? - preguntó jactándose del momento - Es como si no quisieras estar un rato conmigo, ¿acaso te doy miedo, asco o algo? -.
- Por favor… su-suéltame… todo el mundo está mirando - insistió Samantha comenzando a sentirse mareada.
- Te está diciendo que la sueltes - dijo una voz tras ellos, Samantha levantó la vista encontrándose con la de Chen, uno de los nuevos amiguitos de Sehun. Iba a un curso menos que ellos, pero aun así la gente procuraba no acercarse a él.
- ¿Quién te ha pedido tu opinión bicho raro? - preguntó Insoo soltando a Samantha violentamente - ¡Tsk! Te creerás que por conocer a Kris te tengo miedo -.
- Oh… ¿Acaso no es así? - preguntó Chen arqueando una ceja mientras se acercaba amenazante, Insoo dio un paso hacia atrás y tras chasquear la lengua se fue, acto seguido Chen lanzó una mirada amenazante a toda la gente que los miraban atentos - ¿Y vosotros qué miráis? ¿Acaso no tenéis otra cosa que hacer que cotillear panda de entrometidos? -.
Poco a poco la gente dejó de mirarles y se alejó, entrando al recinto cuando el timbre indicó el comienzo de las clases. Durante unos minutos los dos estuvieron en silencio, hasta que quedaron solos completamente y Samantha se pudo tranquilizar del todo.
- Gracias por ayudarme - dijo mientras se frotaba el brazo dolorido.
- Deberías dárselas a Sehun, fue él quien me dijo que solías tener problemas con ese tipejo y que te vigilara - contestó Chen indiferente - pero no hay de qué -.
Frunció el ceño molesta. Espera un momento, encima de evitarla y dejarla de lado durante todo este tiempo, ¿ahora la pone a Chen de niñera? ¿Acaso se piensa que con eso ella le va a dirigir la palabra, a perdonarle o algo por el estilo? Si es eso, lo lleva claro.
- Dile una cosa de mi parte - dijo Samantha colocándose la bandolera - Dile que si de verdad se preocupa por mí que deje de comportarse como un imbécil y se disculpe por todo lo que me ha hecho. ¡Ah! Y dile que ya tengo 17 años, no necesito una niñera… sin ofender -.
Chen sonrió divertido. La chica tenía carácter después de todo. Tras asentir con la cabeza acompañó a Samantha hasta el interior del centro y se separaron para ir cada uno a su clase. La clase de Samantha no era muy diferente a otras en las que hubiera estado en su estancia en su antigua ciudad. Los alumnos seguían sin prestar a tención a los profesores, faltándoles el respeto la mayoría de las veces. Muchos no hacían los deberes y se los copiaban a los que de verdad trabajaban pro aprobar y algunos ni si quiera se molestaban en hacerlo, optando por el suspenso. El típico grupito de chicas que se preocupan más por su imagen y por los chicos tampoco faltaba en su clase. Suspiró cansada al pensar en el día que se la venía encima y se sentó en su sitio, el cual antes compartí con Sehun peor que ahora está vacío puesto que, el nombrado, ya no frecuenta mucho el instituto y prefiere estudiar en casa. Pronto el profesor entró en la clase y el comienzo del día no pudo ser de otra manera que con las ‘’queridísimas’’ matemáticas. Durante todo el día tuvo que aguantar burlas de algunos de sus compañeros, profesores que se creen que todo lo que dicen es lo correcto, compañeros que fingen ser sus amigos solo para copiarla la tarea e incontables indirectas de todos los que la rodeaban. Realmente vivía en un infierno y no dudaría en hacer alguna locura si no fuera por Bea, la chica tan tímida que se sienta en la esquina. Siempre la deja notas en su pupitre y en su taquilla con ánimos y alguna que otra noticia las cuales ella siempre contestaba con una sonrisa. Aquello no podía llamarse una amistad, pero la alegraba el día. Aquella vez en la nota venía una frase de ánimo y una pregunta:
‘’No hagas caso de lo que digan, para mí eres una chica muy amable y bonita ^.^ Por cierto, ¿es verdad que Chen te ha protegido esta mañana por que Sehun se lo dijo? ‘’
Tras comprobar que la profesora de Música aún seguía ocupada intentando meter en la cabeza de una alumna que lo que ella llamaba la mejor música era solo ruido comenzó a escribir la respuesta.
‘’ Gracias Bea :) Si bueno, pero me parece algo muy cobarde por su parte. Agradezco a Chen que me haya ayudado y a Sehun las molestias de pedírselo, pero aún me duele que me haya dejado de lado’’
Al final de la clase guardó la nota en la mochila de Bea cuando está estaba preguntando una duda a la profesora. Muchas veces su hermana la había dicho que se dejasen de tonterías y que hablasen la una a la otra cara a cara, pero llevaban tanto tiempo hablando por notas que resultaría raro… incluso violento. Tras comprobar que la había guardado en un sitio visible para su amiga de ‘’correspondencia’’, como la gustaba llamarla, se encaminó a la última clase. El día se la había hecho más corto gracias a las notas y el solo quedar una hora más la hacía tener ganas de llegar a su próxima clase, Artes plásticas. La clase la dirige la típica profesora con un look a los años 60, pelo rizado como si hubiera metido los dedos en el enchufe por la mañana y condenadamente pesada; también se la pueden añadir las cualidades de solidaria con los animales, vegetariana y, como no, protectora del medio ambiente. No la sorprendería si fuera miembro del Green Peace.  Como siempre fue la primera en llegar a clase, sorprendiendo a la señorita Freegan (que es así como les obliga a llamarla) hablando con un alumno nuevo. Avergonzada por haberles interrumpido se sentó directamente en su sitio habitual y esperó a que sus demás compañeros entraran en clase. Artes plásticas era una de sus asignaturas favoritas, la clase estaba compuesta mayoritariamente por chicas por lo que no tenía que aguantar a ningún tío haciendo el bobo en clase, otro de los puntos a favor en esta materia era que siempre hacían manualidades, nunca daban materia como en otros cursos; y lo último, por muy pirada que esté la señora Freegan, es una mujer muy encantadora y atenta con sus alumnos. Sus compañeros llegaron en cuestión de minutos y la señora Freegan tuvo que ordenar silencio para poder seguir hablando con el chico nuevo. Samantha no le puso mucha atención, ella solo quería llegar cuanto antes a la parte en la que debían hacer la manualidad del día. La señora Freegan acabó de hablar con el chico nuevo y, para sorpresa de Samantha, le señaló el sitio vacío que estaba a su lado. No estaba exactamente vacío, lo ocupaba Sehun, pero ante su continua ausencia en diversas materias… la mayoría de los profesores le dieron por un caso perdido. El joven lanzó una mirada hacia el sitio y luego hacia Samantha, y pudo ver claramente como chasqueaba la lengua. Samantha, extrañada, miró al reflejo de la ventana. ¿Acaso lo había hecho por ella? Le saludó con la cabeza un tanto incómoda cuando se sentó a su lado, recibiendo silencio como respuesta. Perfecto; pensó Samantha; Creído y maleducado, que joya de chico.
- ¡Chicos! Quiero que deis la bienvenida a…. ¿cuál era tu nombre jovencito? - preguntó la señora Freegan indicándole que se presentara.
El señalado soltó un suspiro y se levantó del sitio con todas las miradas de la clase clavado en él. Sí que era alto, dijo Samantha para sí misma. Y es que sentado medía lo mismo que ella, pero cuando se ha puesto de pies creyó ver a un gigante. ¿Cuánto mediría? ¿1.80?
- Mi nombre es Park Chanyeol, he repetido unos cursos por mudarme desde Canadá por lo que soy unos años mayor que vosotros - comentó a decir, Samantha se fijó en que todas las chicas de clase parecían concentradas en él de una forma diferente a la que solían estarlo cuando la señora Freegan hablaba - No vengo buscando amigos, pandilla o cualquier otra chorrada como una novia por lo que no os molestéis en intentar acercaros a mí -.
Samantha arqueó las cejas. Perfecto, la ha tocado junto al inadaptado social en clase y, ahora que lo pensaba, solo sobraba un asiento en todas las demás y siempre era a su lado. ¡Ahora sí que añoraba a Sehun por muy inmaduro que se hubiera portado con ella! Tras aquella presentación, o carta de advertencia para aquellos curiosos, la señora Freegan comenzó la clase. Durante toda la explicación que la profesora dio, muchas de sus compañeras no dejaban de cuchichear y mirar hacia Chanyeol, quien parecía más interesado en garabatear en su libreta que en la explicación de la profesora.
- En resumen, esta semana y la siguiente trabajaremos por equipos y cada equipo tendrá que construir una maqueta de cualquier animal. Podéis hacerla de madera, poliestireno, alambre… ¡utilizar vuestra imaginación! - exclamó la profesora con ese gesto suyo tan extraño que hacía con la nariz cada vez que se emocionaba - Los equipos los formaré yo ahora, en cuanto nombre a los integrantes sentaros juntos, ¿entendido? Samantha, te pondré con Chanyeol y espero que le ayudes en todo lo necesario -.
Samantha asintió y miró a Chanyeol, quien la estaba observando con una cara indescriptible. Cuando oyeron esto algunas de sus compañeras lanzaron sus quejas al aire, haciendo que Samantha se encogiera en el sitio en cuanto sintió las miradas de envidia de su clase clavadas en ella. De nuevo, el centro de atención, los nervios volvían a ella y ni Chen ni Bea estaban para ayudarla.
- Supongo que tú eres Samantha - comentó Chanyeol sin despegar su vista de su libreta - ¿Eres de aquí? -.
- No, soy de New York y vine aquí con mi hermana… ¿y tú? - preguntó Samantha intentando hacer el ambiente menos incómodo, si iba a trabajar con él durante estas semanas no quería tener una mala relación con él.
- Canadá - respondió - Entonces, ¿qué vamos a hacer para el trabajo? Contra antes lo acabemos mejor para los dos -.
- Lo dices como si fuera algo malo que te hubieran puesto conmigo y eso que ni si quiera nos conocemos - suspiró Samantha mientras habría la libreta e intentaba pensar en algún animal fácil de hacer.
- No es nada personal, pero no soy de trabajar en equipo, prefiero ir por mi cuenta - comentó Chanyeol cruzándose de brazos y clavando la vista en ella, cosa que la hizo sentir más incómoda aún.
- Entonces deja de no hacer nada y ayúdame a pensar en qué animal construir y con qué material, señor lobo solitario - dijo Samantha un poco irritada.
- ¿Qué acabas de decir? - preguntó Chanyeol, parecía sorprendido.
- Lobo solitario, por si no lo sabes algunos lobos prefieren ir por si mismos que seguir una manada… -contestó Samantha - ¡Eh! ¿Por qué no construimos un lobo de madera? Podemos pedir al leñador que nos deje su taller y madera que él no utilice -.
Antes de poder recibir una respuesta de Chanyeol, sorprendentemente Sehun asomó la cabeza dentro del aula, llamando la atención de la profesora. Esta le indicó que pasara un tanto incrédula. ¿Oh Sehun en su clase? ¿Acaso era el día de los inocentes y no se había dado cuenta? Cuando entró Samantha pudo ver perfectamente cómo Chanyeol y él intercambiaban la mirada y de pronto se tensaban en el sitio. Extrañada llamó la atención de Chanyeol, tocándole el hombro. Este dio un pequeño brinco en el sitio y se giró hacia ella. En ese momento notó que alguien clavaba su mirada en ella, Sehun la estaba mirando y parecía molesto. Mucho.
- ¿Decías algo? - preguntó Chanyeol.
- Tan solo hagamos un lobo de madera, lo más rápido posible, y así todos contentos ¿está bien? - Chanyeol asintió incómodo ya que Sehun aún los miraba como si les fuera a matar con la mirada. ¿Pero qué demonios le pasaba?
La clase acabó en cuestión de media hora, la cual se encargó de Sehun de ser la media hora más larga de su vida. No dejó de mirarles en toda la clase incomodando a sus compañeros incluso. Antes de abandonar la clase Chanyeol y ella intercambiaron los números de teléfono móvil y correo para mantenerse en contacto y ponerse al día con el trabajo de Artes Plásticas.
- ¿Vas directamente a casa? - preguntó Samantha mientras observaba su moto. Una Yamaha de color blanco con dibujos negros, el sillón de piloto de cuero negro.
- ¿Te llevo? - Samantha volvió a echar un ojo a la Yamaha y negó con la cabeza. No quería montarse en una moto, las tenía pavor después del accidente de sus padres. Fue por una moto por la que ellos se salieron de la carretera y la causante de que sus padres estuvieran muertos.
Vió encogerse de hombros al chico y ponerse su caso negro. Arrancó, haciendo rugir el motor con fuerza, y desapareció de allí a una velocidad que seguramente no estaría permitida. Tras quedarse allí lo que parecieron minutos mirando el punto donde la moto de Chanyeol desapareció con él, decidió encaminarse rumbo a la cafetería de su hermana. No tardó mucho en llegar y encontrarse con la moto de Chanyeol en la entrada. Al entrar al interior de la cafetería lo vió sentado al fondo, aunque estaba metido en un libro bastante antiguo a decir por el estado de la tapa de este. Antes de poder hacer nada su hermana Tiffany, una mujer de unos 24; de pelo largo, azabache y ojos vivos y alegres, y con una sonrisa capaz de hacer que alguien caiga rendido a sus pies; la había cogido de la mano y la había sentado en una de las butacas libres cerca de la barra de cristal donde se exponían todos los dulces que ella y su hermana habían cocinado recientemente.
- ¿Qué tal hoy en el instituto? ¿Ha vuelto ya Sehun? - preguntó Tiffany mientras sacaba algunos dulces.
- Aburrido, como siempre, aunque hoy ha venido un alumno nuevo… y sobre lo de Sehun, hoy se ha dignado a aparecer en clase de Artes Plásticas - contestó Samantha apoyando el rostro sobre su mano.
- ¿Un chico nuevo? - dijo curiosa su hermana mientras se colocaba un mechón de pelo tras la oreja.
Samantha asintió y, disimuladamente, señaló hacia la mesa donde Chanyeol estaba sentado. Aún seguía leyendo aquel libro y no parecías coscarse de nada más. Tiffany siguió la dirección que su hermana la indicaba y sonrió.
- Es bastante mono, ¿te has presentado? - Samantha rodeó los ojos.
- Si, más o menos - contestó.
- ¿Y?... - esta vez suspiró cansada, ¿Por qué su hermana tenía que meterse tanto en su vida social? Sabe que la cuesta relacionarse con la gente y aun así ella sigue metiendo leña al fuego.
- Reconozco que es mono, bastante a decir verdad - reconoció Samantha - Pero es un poco… arisco, al parecer la idea de que yo fuera su compañera en el trabajo de clase no le gustó mucho… casi pareció que le asqueaba la idea -.
- Seguramente está un poco asustado, como nosotras cuando llegamos. Se amable con él e intenta ser su amiga, ¿vale? - dijo Tiffany.
Samantha asintió y antes de que su hermana volviese al trabajo la dio un beso en la mejilla y un buen abrazo. Hoy lo necesitaba. Tras aquella pequeña muestra de cariño buscó una mesa libre y se sentó para tranquilizarse un poco. Hoy había sido un día un tanto extraño. Primero Chen la dice que Sehun le mandó vigilarla, ¡como si fuera una niña de 5 años! Luego aparece Chanyeol y se comporta como un imbécil con ella y por último el extraño comportamiento de Sehun en lo poco de clase que estuvo. Ya no entendía a Sehun para nada. Hablando del rey de  roma, justamente en ese momento había cruzado por la puerta y parecía estar buscando algo o a alguien. En cuanto vió que se dirigía hacia ella sacó el móvil para fingir estar ocupada. Quizá así no la moleste.
- Sammy, tenemos que hablar - aun el tono serio en el que la había hablado Samantha no pudo reprimir fruncir el ceño. ¿La ignora durante tanto tiempo y aún tiene esas confianzas con ella?
- Que yo sepa mi nombre es Samantha - replicó la chica un tanto molesta.
- ¿De qué rayos estás hablando? - preguntó el joven extrañado - Siempre te he llamado así -.
- Siempre no, durante todo el tiempo en el que estuviste evitándome no me llamaste de ninguna forma - estaba molesta con él, mucho. Por su forma de hablarla, por su comportamiento y, sobre todo, por esa comodidad de ignorarla y luego ir con todas las confianzas del mundo.
- Mira, tengo motivos para haberlo hecho pero lo que quiero es hablar contigo a solas… ahora - contestó Sehun apoyándose sobre la mesa con las dos manos.
- Me parece estupendo que quieras hablarme, pero ahora la que no quiere soy yo - protestó Samantha.
Sehun respiró hondo, intentando tranquilizarse. Por cada protesta de Samantha más se enfadaba. Por su parte, Samantha no quería dirigirle la palabra. Si no se había molestado en hablarla durante todo este tiempo no entendía por qué ahora venía a ella con esas confianzas. Eso realmente la molestaba aún más que el hecho de ser ignorada.
- Pues no me hables, no vengo aquí para aguantar tus pataletas de niña pequeña - contestó Sehun alzando un poco el tono de voz, captando la atención de la gente que tomaba café o cualquier otra bebida tranquilamente.
- ¿Yo pataletas? - preguntó Samantha alzando también su tono de voz - ¿Te recuerdo quién es el que se ha comportado como un crío ignorándome sin motivo durante semanas? -.
- Di lo que quieras, solo he venido para decirte que no te acerques a ese tipo nuevo ¿entendiste? No es el tipo de gente junto a la que estar, asi que mantente alejada - contestó Sehun.
- ¿Pero quién te crees que eres para decirme con quien salir o no? - esta vez toda la cafetería estaba atenta a su discusión, incluso Chanyeol había apartado su atención del libro hacia aquella pelea.
- Quizá, solo quizá, el único que se dignó a hablar a la rarita de clase que lo único que hacía era llorar la muerte de sus padres - explotó Sehun sin tener consciencia de lo que estaba diciendo.
Al oír aquello Samantha no supo que decir y se quedó completamente en blanco. ¿Cómo ha sido capaz de decirla tal cosa? Por muy inmaduro e ingrato que hubiera sido con ella todo este tiempo sabía perfectamente lo mal que lo había pasado en el instituto por la muerte de sus padres, y aun así se atreve a decirla aquello. Todo el local se mantuvo en silencio expectante por la respuesta de Samantha, pero de su boca no salió más que un lastimero sollozo. Antes de que todo el mundo la viera llorar decidió salir de allí corriendo, sin preocuparse de dejar atrás todas sus cosas. Aquella contestación la había dejado desarmada. Nunca antes, nadie, la había vuelto a sacar el tema de la muerte de sus padres y no se esperaba que el primero en hacerlo fuera el que se suponía ser su único y mejor amigo. Antes de darse cuenta se había adentrado en el bosque. Sin fuerzas para seguir corriendo se dejó caer sobre la hierba mojada y comenzó a llorar hasta desahogarse. Mientras no dejaba de llorar no pudo remediar recordar los buenos momentos que ella y Sehun habían compartido. Recordó la primera vez que trajo a Sehun a su casa y lo nervioso que estaba cuando conoció a su hermana Tiffany; también recordó su primer cumpleaños aquí, solo le conocía a él pero aun así fue uno de los mejores cumpleaños de su vida; recordó cuando se quedó a dormir en su casa, la primera vez que la defendió; había pasado tan buenos momento con él, y ahora todo aquello se había echado a perder solo… Ni sabía el motivo, y eso era lo que más la molestaba de todo aquel asunto.
- ¿Samantha? - la nombrada levantó la cabeza sobresaltada al oír una voz que la llamaba, pero se relajó cuando vió que era Lu Han. Lu Han era una de las nuevas compañías de Sehun junto a Chen, y el único que de verdad la caía bien. Era un joven muy amable y amistoso, y siempre trataba bien a la gente. No entendía por qué alguien con tan buen corazón estaba con alguien como Kris y su fama.
Rápidamente se secó las lágrimas con la manga de su jersey de lana color crema y se sorbió la nariz para intentar recobrar la compostura. ¿Cuánto tiempo había estado allí? ¿La había visto en la cafetería y la había seguido? Fuera lo que fuera paró de pensar en ello cuando Lu Han se sentó a su lado rodeándola por los hombros para juntarla a él en un gesto amable.
- ¿Qué haces aquí?- preguntó Samantha - ¿No deberías estar con Kris y su pandilla? -.
Escuchó la risa de Lu Han antes de que la contestase.
- Mi mundo no gira en torno a Kris y a los demás, ¿sabes? - contestó sonriente - He escuchado toda la discusión que tú y Sehun habéis tenido y quería comprobar cómo estabas -.
- Fatal, no me puedo creer que me haya dicho todo aquello… ¿Y todo por qué? Ni si quiera sé qué le he podido hacer para molestarle tanto - dijo Samantha sintiendo que las lágrimas volvían a ella.
- Samantha, conoces tan bien como yo a Sehun y sabes que no te diría todo aquello sabiendo todo por lo que has pasado - contestó Lu Han intentando tranquilizarla - Tienes que comprender que está pasando por unos momentos muy difíciles y nuevos para él y que no sabe lo que hace; créeme, yo pasé por aquello -.
- Pero se supone que soy su mejor amiga, podía habérmelo contado y haberme dejado ayudarle en vez de ignorarme todo este tiempo y luego decirme esas cosas tan horribles - protestó Samantha.
Lu Han la abrazó, acariciándola la cabellera con ternura. Aunque normalmente rechazaría ese tipo de gestos, aquella vez se dejó hacer. Necesitaba a alguien a su lado, además de a su hermana y a Bea y sus notas, que la hiciera sentir que no estaba sola y Lu Han lo estaba consiguiendo en ese momento.
- Sabes que, si pudieras saberlo, Sehun te lo hubiera dicho - dijo Lu Han tras una pausa - Confía en mí y confía en él… pronto todo volverá  a la normalidad y cuando llegue el momento él te lo dirá y volverá contigo -.
Dicho esto Lu Han se separó de Samantha y se levantó, tendiéndola una mano para ayudarla a levantarse. Tras sacudirse la hierba mojada de la parte trasera del pantalón se sonrieron y Lu Han la limpió las lágrimas con una sonrisa en el rostro.
- Ahora no te preocupes por los ataques de celo de Sehun y sonríe, te prometo que pronto todo volverá a la normalidad - dijo Lu Han cogiéndola de la mano - Vamos, tu hermana debe de estar de los nervios al no encontrarte -.
Samantha asintió y dejó que Lu Han la acompañase hasta las afueras del bosque. Desde allí fue capaz de seguir sola hacia la cafetería tras agradecerle todo lo que había hecho para consolarla y prometerle que nunca más lloraría por las estupideces de Sehun. Aunque no podía dejar de pensar en lo que le estaba ocurriendo. ¿Por qué no había contado con ella? Después de todo era su mejor amiga y para eso estaba ella. Para soportar todo lo malo que le ocurriese y ayudarle como lo hizo él cuando ella llegó y no tenía a nadie a parte de a su hermana.
Al llegar a la cafetería Tiffany, además de darla un buen sermón, no dejó de abrazarla y asegurarla de que no pasaba nada y de que todo iba a salir bien. Llegaron a casa unos minutos más tarde, cuando acabaron de recoger la cafetería, y cenaron. Más tarde, tras ducharse y hacer los deberes, estuvo unos minutos viendo las noticias. De nuevo habían sucedido unos ataques de lobo, esta vez en un jardín ajeno. Una niña de 6 años estaba en el hospital y se había quedado sin perro. Tras ver que solo hablaban de los ataques de lobo y de cómo habían incrementado aquel año decidió que era suficiente por aquel día y se fue directa a la cama, no sin antes asegurarse de que tenía todo en orden para estar lista la mañana siguiente y no llegar tarde al instituto. Justo antes de meterse en la cama oyó claramente un aullido. Curiosa se asomó por la ventana de su habitación y a lo lejos, evitando las ramas del árbol cercano a su ventana, pudo ver algo moverse entre los arbustos. Al parecer no era la única que hoy estaba llorando, al menos había un lobo solitario que también quería desahogarse aquella noche. Y con ese pensamiento se fue a la cama y se quedó profundamente dormida, ajena al par de ojos atentos que vigilaban su ventana desde la oscuridad del bosque. Mañana iba a ser un día muy largo.

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Re: Wolf's Tears

Mensaje por Kim Kathy ♡!~ el Lun Ago 12, 2013 8:40 pm

Hola ^^

Primero que todo que genial que hayas tomado la decisión de subir tu fic a nuestro foro, aparte pues está bastante interesante es como una adaptación genial de Amanecer a Exo kyyaaaaa lo amé enserio, amé tu historia, escribes muy bien, de seguro pasaré por acá a ver si actualizas pronto jeje.

Fighting!




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Wolf's Tears

Mensaje por G.ell-Bubble el Lun Ago 12, 2013 9:35 pm

Capítulo 2:
La mañana había sido bastante tranquila, más de lo que esperaba. Aquella vez Sehun había asistida a todas y cada una de las clases, y aun que no se sentaba a su lado se aseguró de hacerla lo más incómodas posibles las clases sin dejar de mirarla. Ni si quiera cuando los profesores se cansaban de pedirle que prestara atención apartaba la vista. No era a la única a la que la incomodaba aquella situación. Chanyeol estaba muy tenso en clases, cada vez que Samantha le hablaba estaba al punto de sufrir paros cardiacos. Aquella vez fue Xiumin, otro miembro de ‘’Kris and company’’ quien la ‘’escoltó’’ al interior de las clases. Nunca antes le había visto. No era muy alto peor tampoco muy bajo, lo suficiente como para que Samantha tuviera que elevar un poco el rostro para mirarle. Pelo de un color castaño anaranjado y de apariencia infantil. Sus mejillas parecían dos bollitos.
- ¿Necesitas alguna ayudita con Matemáticas? - la voz de su hermana la devolvió a la realidad.
Aquella vez se había permitido el lujo de saltarse la clase de Música para intentar repasar Matemáticas y así no catearlas, como el año pasado, y pasarse el verano con encontrando la maldita x. ¡Qué se compre un mapa y la deje en paz!
- No hace falta, ya me las arreglo yo sola hasta mañana - contestó Samantha.
Aunque no tiene ni idea de lo que está calculando, ni porqué en una ecuación la estaba dando que 0x=25/9, no iba a molestar a su hermana con todo el trabajo. Navidad se acercaba y eso significaba acción de gracias, noche vieja, año nuevo, decoraciones… cualquier cosa que pueda estar ligada a la Navidad y Tiffany se estaba haciendo cargo de no perderse ninguna de esas cosas por lo que estaba realmente ocupada y ella no quería molestarla ni distraerla asi que, más tarde pediría ayuda a su gran amiga la calculadora o al profesor de Matemáticas. Estaba tan concentrada en, por lo menos, conseguir que una sola ecuación con un resultado creíble que no oía al recién llegado acercarse a ella por la espalda. Cuando notó que alguien la daba un pequeño toque en el hombro dio un bote en el sitio y un agudo y pequeño grito asustada, girándose de golpe para encontrarse con Chanyeol.
- ¿Te he asustado? -.
Por el tono de voz parecía hacerle bastante gracia y estaba jactándose de ello, Samantha arrugo la nariz molesta por un microsegundo y volvió la atención a sus ejercicios de matemáticas ignorando a Chanyeol por completo. Este sonrió de lado divertido y decidió tomarse la libertad de sentarse en la misma mesa, frente a ella, sin preguntar. Estuvieron en silencio un buen rato y en todo momento Samantha sentía la mirada de Chanyeol clavada en ella, incomodándola más por cada segundo que pasaba. Cansada, cerró el libro de Matemáticas de golpe y lo encaró, cruzándose de brazos sobre el pecho. Justo cuando iba a abrir la boca para decir algo Tiffany se acercó a ellos con dos tazas de chocolate caliente con una nube flotando en el interior, como a ella le gustaba tanto. Los dos jóvenes se lo agradecieron con una sonrisa y hasta que no se alejó lo suficiente Samantha no comenzó a hablar.
- ¿Puedo saber qué es lo que quieres? - preguntó de una manera un tanto arisca.
- Eres muy cruel conmigo, ¿no crees? - respondió Chanyeol fingiendo estar ofendido - Quería comprobar cómo estabas tras todo el numerito de ayer -.
- ¿Numerito? - dijo Samantha un poco más relajada.
Chanyeol rió levemente, haciendo aparecer los hoyuelos más adorables que Samantha había visto en su vida en sus mejillas. Sin ni si quiera ella notarlo se encontró sonriendo. La risa de Chanyeol era contagiosamente adorable al igual que sus hoyuelos.
- La pelea que tuviste con tu novio - dijo Chanyeol tras dar un sorbito a su chocolate caliente - No me gustaría ser él tras haberte dicho esas cosas -.
Samantha no pudo hacer otra cosa que reír ante aquel comentario. ¿De verdad se pensaba que ella y Sehun eran novios? ¿En serio? No era la primera vez que les confundían de aquella forma pero de alguna manera, viniendo por Chanyeol, la hacía muchísima más gracia que viniendo de otra persona.
- ¡Sehun y yo no somos novios! - contestó Samantha.
Al momento de contestarle aquello notó que el brillo en los ojos de Chanyeol cambiaba. Sacudió la cabeza ligeramente, habría sido su imaginación. ¿Cómo puede cambiar el brillo de los ojos a alguien? Es más, ¿cómo ha podido notarlo?
- Pues por vuestra pelea lo parecía, ¿le gustas? - preguntó Chanyeol tras dar un gran trago a su taza, Samantha le imitó, quedándose con un bigote de chocolate.
- Entre Sehun y yo hay… había una buena amistad - contestó Samantha un poco apenada, Chanyeol ladeó la cabeza curioso. Aquel gesto dio a entender a Samantha que le interesaba aquel tema y, por un segundo, sintió algo extraño en su interior - Es una larga historia, no quiero aburrirte y mucho menos que pases tiempo conmigo cuando no tienes ganas -.
- No aburres asi que tranquila, y sobre lo de no tener ganas de estar contigo… eres mi compañera de trabajo, asi que quiera o no pasaré tiempo contigo y prefiero hacerlo sabiendo que no nos odiamos, ¿verdad? - dijo Chanyeol divertido al ver que la chica no se daba cuenta de su bigote de chocolate.
- Yo no te odio - dijo Samantha sonriendo tímidamente, bajando la cabeza.
- Ni yo a ti, ya hemos dado un paso para soportarnos - dijo Chanyeol para después tomar otro trago del chocolate caliente.
Samantha rió débilmente ante aquel comentario. Chanyeol no era un mal tipo después de todo. El primer día, reconozcámoslo, se comportó de una manera un tanto arisca y distante pero igual su hermana tenía razón y lo hizo solo por ser el primer día y estar asustado. En estos momentos, frente a ella, parecía alguien completamente nuevo. Era más educado y un poco más abierto con ella, y eso la gustaba.
- Aunque, prefiero tener compañeras de equipo sin bigote la verdad - comentó Chanyeol riendo de nuevo.
Samantha frunció el ceño extrañada. ¿Bigote? ¿A qué se refería? Pero entonces calló en la cuenta de que, siempre que tomaba chocolate caliente, se la formaba un bigote de chocolate sobre el labio superior. Avergonzada se tapó la boca y cogió una servilleta para limpiarse.
- ¡Podrías haberme avisado! - dijo molesta - ¡Llevo casi un cuarto de hora hablando contigo con el bigote y tú no has dicho nada! ¡Menuda vergüenza! -.
- Reconoce que es algo bastante divertido - dijo Chanyeol entre risas.
Samantha hizo una bola la servilleta y sin pensárselo más se la lanzó, dándole de lleno en la cabeza. Por su parte, Chanyeol no podía dejar de reírse. Era una tontería, lo sabía, pero la reacción de Samantha le ayudaba a ello. Tras tranquilizarse estuvieron unos minutos en silencio, sin saber muy bien qué decir o hacer.
- ¿Te encuentras mejor? - preguntó Chanyeol de golpe, Samantha levantó la vista y asintió levemente.
- Un poco, muchas gracias… aunque lo del bigote te lo pienso devolver - contestó Samantha.
- Lo que tú digas - dijo Chanyeol levantándose - Vamos, esta vez te escolto yo a clase -.
- ¿También te lo ha pedido Sehun? - preguntó Samantha recogiendo sus cosas.
- En absoluto - contestó Chanyeol - No le caigo demasiado bien a tu amigo y no creo que nunca deje de hacerlo -.
- ¿Cómo si ni si quiera os habéis hablado? - insistió la joven mientras los dos salían de la cafetería.
- Es una larga historia - contestó Chanyeol sonriendo con autosuficiencia.
¿Acababa de usar la misma escusa que usó antes con ella? Decidió no indagar más en aquel tema e ir hasta el instituto en silencio. Sin se daban un poco de prisa llegarían para el comienzo de la clase de literatura y podrían ver la exposiciones de los sus compañeros de clase. Por el camino pasaron frente a un escaparate de televisores. Todos sincronizados en la misma antena. En ese momento estaban dando unas noticias de última hora y la gente parecía bastante interesada. Samantha se acercó curiosa, seguida de cerca por Chanyeol, para poder enterarse de las últimas noticias.
- ¿Qué ocurre? - preguntó a una pareja de adultos que tenía al lado, estos se giraron e hicieron una mueca.
- Lo de siempre pequeña - contestó la mujer, se notaba preocupada.
- Los lobos han atacado de nuevo y esta vez han matado a tres personas, ha ocurrido cerca de aquí y las víctimas han sido tres estudiantes - aquel hombre suspiró - Es una verdadera pena que pase todo esto, si tuviéramos mejor controlados a los animales salvajes no pasaría esto -.
- Señor, tenga en cuenta que los lobos pueden sentirse intimidados por nuestra presencia y por eso ataquen - comentó Chanyeol - Después de todo, el pueblo está asentado justo al lado del bosque que es su territorio -.
- ¡Chanyeol! - exclamó Samantha mientras le daba un codazo en el costado, ¿pero cómo podía soltar aquello tras haber oído que tres personas habían muerto?
- No te preocupes pequeña, en parte tiene razón y por eso mucha gente empieza a irse del pueblo - dijo la mujer intentando quitar importancia a lo que Chanyeol acababa de decir.
- Es una pena… - musitó Samantha.
- Lo que deberíamos hacer es acabar con la amenaza de raíz - Samantha y Chanyeol se giraron al oír aquella voz tan grave tras ellos. Era aquel hombre con gabardina y sombrero, aunque aquella vez no lo llevaba dejando al descubierto su rostro. Tenía una cicatriz en el ojo derecho y otra en la comisura de los labios, como si un animal se lo hubiera hecho de un zarpazo - Los lobos son animales salvajes, capaces de matar a cualquier persona. Habría que acabar con ellos cuanto antes, al menos al cabeza de la manada, ¿no crees joven? -.
Aquella pregunta iba dirigida a Chanyeol. Al no oír la respuesta Samantha se giró hacia este. Estaba tenso, casi asustado, y tenía los puños cerrados con muchísima fuerza que incluso sus nudillos se habían puesto blancos. Samantha los miró extrañada, era como si se conocieran de antes. Chanyeol por fín volvió a la realidad pero solo para agarrar a Samantha por el brazo y salir pitando de allí hacia el instituto. Intentó deshacerse del agarre pero era demasiado fuerte y cada vez que movía el brazo para intentarlo se hacía daño. Al llegar a la entrada del instituto pudo deshacerse del agarre de Chanyeol. Tenía el brazo dolorido y una marca roja en él que seguramente dejaría moratón. ¿Cuánta fuerza tenía Chanyeol?
- ¡No tenías que haberme arrastrado de esa forma! Ademas, irte sin contestar a aquel hombre ha sido un gesto bastante maleducado por tu parte - exclamó Samantha molesta.
Se sorprendió al ver la palidez de Chanyeol. Todo esto empezaba a mosquearla. Primero él y Sehun intercambian miradas, luego el ataque de posesividad y celos de esta hacia que Chanyeol estuviera cerca suyo y ahora el comportamiento tan raro de Chanyeol hacia ese hombre.
- Chanyeol - llamó Samantha para sacarle del trance - ¿Te encuentras bien? Estas muy pálido, deberías ir a la enfermería -.
- Estoy bien - contestó secamente y entrando hacia el edificio.
Samantha suspiró cansada. ¿Es que nunca se juntará con personas normales? ¿Cuándo aprenderá? Tras frotarse de nuevo el brazo entró al centro y, con prisa, se dirigió hacia el aula de Literatura. Ese día los alumnos del Club del Libro iban a hacer un debate sobre las novelas de la autora Stephenie Meyer. Samantha había oído hablar mucho sobre sus novelas y había visto la película de una de ellas con su hermana; una gran fan de la saga de Crepúsculo; pero personalmente no la llamaba la atención. La historia era bonita, pero era un poco escéptica en cuanto a la existencia de vampiros y/u hombres lobo. Reconocía que la película que vió fue bastante entretenida y los actores eran bastante guapos y tenían buen cuerpo, pero simplemente aquel escepticismo suyo, muchas veces, la superaba y no la dejaba disfrutar de lo que las chicas de su edad disfrutan. Cuando entró en clase Chanyeol ya estaba sentado en su sitio. Estaba sentado, inclinado sobre le mesa con la cabeza entre sus brazos. Observó un momento a la clase mientras se dirigía a su sitio. Aquella vez también asistía Sehun, sentado al lado de Bea. Esta la sonrió y la saludó como de costumbre.
- ¿Te encuentras mejor o sigues de mal humor? - preguntó Samantha tras sentarse en su sitio.
Chanyeol tan solo emitió una especie de gruñido sin levantar la cabeza. Samantha sonrió divertida, se parecía a un niño pequeño enfadado, intentando llamar la atención de su madre. Tras intentar un par de veces más saber qué le pasaba a su compañero decidió sacar su bloc de notas y comenzar a dibujar. Aquel bloc era personal, no dejaba que nadie lo viera. En él tenía retratos de gente del pueblo, compañeros de clase, profesores… La encantaba dibujar, pero la daba vergüenza que la gente viera sus dibujos. No la parecían lo bastante buenos aun. Observó a su clase, buscando el nuevo objetivo para matar el aburrimiento. ¿A quién dibujaría ahora? Miró a Chanyeol, que seguía tumbado sobre la mesa sin darse cuenta de nada. Objetivo encontrado. En mitad del proceso un avión de papel se cruzó entre el boceto y ella. Extrañada lo abrió, era una nota de Bea.
‘’He estado hablando con Sehun y me ha contado la pelea que tuvisteis :( ¿Estas bien? ¡Le he regañado por haberse comportado tan mal! >.< ‘’
Contestó aquella nota en una diferente hoja e hizo un avión de papel y justo antes de lanzarlo se acordó de un pequeño problema. No sabe cómo hacer volar uno de estos. Sin otro remedio sacudió un poco a Chanyeol por el hombro hasta que este levantó la cabeza interrogante.
- ¿Me haces un favor? - preguntó - ¿Podrías hacer llegar este avión de papel hasta aquella chica? -.
Chanyeol cogió el avión de papel y miró hacia Bea, quien mantenía una pequeña conversación con Sehun. Miró a Samantha y esta asintió con la cabeza, acto seguido lanzó el avión de papel, dando a Bea en la cabeza. Justo en ese momento el profesor de Literatura entró por la puerta y todas las bolas de papel cesaron de volar, al mismo tiempo que las voces de los alumnos fueron apagándose poco a poco. Una vez que la clase estuvo en calma el profesor, un hombre de unos 42 años con gafas de pasta, comenzó a dar los papeles en el debate para que después los miembros del Club del Libro dieran el tema.
- Muy bien clase, los grupos quedan de esta manera: Argumentos a favor los 6 primeros de la lista, en contra los 6 últimos - dijo, entonces reparó en Chanyeol - Usted se pondrá en el grupo de argumentos a favor. Recordad que esto es un 25% de la nota final, asi que id con todo lo que se os ocurra -.
- El tema que el club hemos propuesto es si, las criaturas como los vampiros o licántropos existiesen, ¿sería capaz una persona normal mantener una relación con esa criatura? - Samantha, junto con la mayoría de la clase y el profesor, rodó los ojos. ¿En serio? ¿De eso iba a ir el tema del debate?
- Está claro que la próxima vez yo elegiré el tema, en fin, empieza el grupo de argumentos a favor -.
El debate empezó de forma normal. Cada grupo daba su opinión y el otro intentaba refutársela para poder convencer a los alumnos que hacían de público de su lado y así ganar el debate. Muy pronto el profesor tuvo que intervenir por la falta de educación de algunos miembros de ambos grupos y por la falta de orden. Samantha y Chanyeol no decían nada, y tampoco tenían ganas la verdad.
- Samantha y Chanyeol, si queréis aprobar mi asignatura debéis intervenir en el debate… por muy estúpido que sea el tema - dijo el profesor mientras tomaba apuntes en su libreta. Samantha suspiró y decidió debatir, cualquier tontería que dijera estaría bien.
- Mi punto de vista es el mismo que el de mi grupo. No creo que un vampiro, y mucho menos un licántropo, sean capaces de poder mantener una relación con una humana. No digo que no puedan amar o sentir apego hacia otra persona, pero es muy peligroso mantener esa relación. Un vampiro puede llegar a matarte si te muerde y si un licántropo se descontrola seguro que llega a atacarte ciego de ira - dijo Samantha.
- Pero según lo que el libro cuenta, un vampiro puede controlarse bebiendo sangre animal ¿no es verdad? - respondió Chanyeol sentado en la silla con los brazos y piernas cruzadas. Parecía un político de verdad - Y sobre el tema de los licántropos, está lleno de tópicos. Eso de convertirse solo en luna llena no es cierto, aunque esos días los licántropos suelen estar de peor humor. Pero una cosa que si es cierta es eso de la imprimación pero no de la misma forma que este libro representa. En cualquier caso, las dos criaturas pueden tener cuidado en cuanto a si su pareja es humana o no, tan solo es fuerza de voluntad -.
Samantha se aventuró a contestar aquel comentario cuando el timbre anunció el final de la clase. Suspiró frustrada, de verdad le encantaría haber seguido con aquel debate tras escuchar a Chanyeol. ¿Cómo sabía tanto sobre los licántropos si ni si quiera se había leído aquellos libros o visto las películas?
- Samantha - esta se giró al oír llamar su nombre, era Bea - ¿Me acompañarías a la biblioteca a por un libro antes de ir a la siguiente clase? -.
- Si claro… - la parecía raro el hecho de que Bea no la hablase por una nota y, por el incesante frotamiento de manos, a ella también la resultaba un poco raro.
Sin decir mucho más se encaminaron hacia la biblioteca. No estaba muy lejos de la clase de Literatura, por lo que no tuvieron que andar mucho rato. Como siempre el bibliotecario estaba colocando algunos libros por aquí y por allá, algunos alumnos estaban estudiando mientras que otros preferían fingir estudiar para faltar a clases y luego tener excusa.
- ¿Qué es lo que buscas exactamente? - preguntó Samantha.
- Un libro de cocina, quiero ser yo quien prepare la cena de Navidad a mi familia y quiero ir practicando - contestó sonriente.
Las dos se pusieron a buscar aquel libro por todas las estanterías. La biblioteca era bastante grande y no ayudaba el hecho de que el encargado en ordenarla fuera un total desastre. Cada una buscó por su lado para abarcar más terreno. Bea comenzó a buscar por donde usualmente encontraba todos los libros que ella buscaba, mientras que Samantha solo buscaba sin saber muy bien por dónde. Siempre que necesitaba saber algo o buscar información en algún libro iba a la librería del frente de su casa, por lo que no sabía muy bien por donde buscar esta vez.
- Bea - llamó mientras el bibliotecario no prestaba atención, la nombrada se giró - ¿Cómo es el libro que buscas? -.
- Tiene la tapa de color crema y el título es de color verde - contestó mientras seguía buscando.
Samantha suspiró y la imitó. Durante unos segundos pensó en rendirse y volver a clase antes de que el profesor de gimnasia se diera cuenta de que dos de sus alumnas faltaban en clase. Por suerte el señor Minjun nunca repasa la lista de clase hasta el último minuto, por lo que no pasaría nada si llegasen por los pelos. Tras media hora de búsqueda por fín pudo divisar el libro que Bea estaba buscando. Miro hacia los lados para ver si el bibliotecario podía cogérselo, estaba demasiado alto para ella… Casi todo estaba demasiado alto para ella en realidad. Suspiró pesadamente al no verlo por ningún lado e intentó cogerlo por sí misma. Se acercó a la estantería y se puso de puntillas, todo lo posible, pero aun así no había manera. Ni si quiera llegaba a rozar el libro. Apoyó la frente en la balda pesadamente. La vida de una bajita no es nada fácil.
- Déjame ayudarte pequeñita - dijo una voz tras ella.
Se giró un poco molesta, dispuesta a responder, pero de su garganta no salió nada al ver cómo Chanyeol se acercaba a ella hasta el punto de tener que apoyar sus manos en su pecho. Lo miró agitada y se tranquilizó al ver que solo estaba cogiéndola aquel libro a que ella no llegaba y se lo tendía.
- Gracias, aunque aquel comentario sobraba - dijo Samantha haciendo un ligero puchero, Chanyeol sonrió de lado.
Antes de poder decir nada más Bea se dio cuenta de que ya habían encontrado el libro que tanto buscaba y se acercó a ellos. Cuando llegó a su lado les miró curiosa.
- ¿Has encontrado el libro? - preguntó Bea mientras lo cogía sonriente - Muchas gracias por ayudarme Samantha -.
- De nada… Por cierto, este es Chanyeol - contestó Samantha presentándoselo, el nombrado tan solo movió la cabeza a modo de saludo.
- Yo soy Bea, en cantada -.
- Tú eres la chica esa tan rara que solo habla a Samantha por notas, ¿no? - preguntó Chanyeol sin cuidado alguno.
Samantha le dio un codazo y Bea se rascó la nuca nerviosa. Lo que nadie sabía era que hacía aquellas notas porque tenía muchísima vergüenza al hablar con la gente cara a cara y con Samantha prefirió ir poco a poco para no estropearlo. Quería tener una amiga y Samantha la parecía la chica perfecta. Además tenían cosas en común y quería que aquella vez su timidez no lo estropeara.
- No es tan raro… yo no lo veo raro - dijo Bea avergonzada.
Bea agachó la cabeza, agradeció el gesto a Samantha y se fue de la biblioteca. Dejándoles a solas allí. Molesta, le dio un codazo en el costado llamando la atención de Chanyeol. Quien la miró algo sorprendido por aquel gesto.
- ¿Por qué me das? - preguntó sorprendido.
- ¿Cómo que por qué te doy? - respondió Samantha - Mira, sé que dijiste que no querías amigos, novia o compañía el primer día… pero eso no significa que puedas ser tan arisco y maleducado con los demás. Que yo te aguante no quiere decir que los demás lo hagan, ¿entendido?-.
Chanyeol no dijo nada, tan solo miró a los lados. La biblioteca estaba en silencio, muy callada… demasiado. Siempre había alguien dentro pero, ¿por qué esta vez solo estaban ellos dos? Samantha en cambio no dejaba de reprocharle aquel comentario hacia Bea. Ella es capaz de aguantar cualquier comentario arisco u ofensivo que la digan, pero Bea es diferente. Bea es más sensible.
- ¿Me estas escuchando? - preguntó Samantha, Chanyeol tan solo la mando callar con la mano - ¡No te atrevas a mandarme callar o te juro que...!-.
Samantha lo vió todo a cámara lenta. Lo primero que vió fue cómo Chanyeol se lazaba hacia ella y la apartaba junto a él hacia el suelo. Luego vió cómo aquel gigantesco loco negro se precipitaba contra una de aquellas estanterías. ¡Un lobo en el instituto! ¡Y Chanyeol acababa de salvarla la vida! Sin tiempo a reaccionar se vió arrastrada de nuevo por Chanyeol hacia la salida, pero estaba cerrada.
- ¡Maldición! - siseó Chanyeol mientras golpeaba la puerta, miró hacia atrás por si aquel lobo aún había salido de debajo de aquella estantería.
- ¡Dime si hay alguna otra salida, rápido! - dijo Chanyeol cogiendo a Samantha de los hombros, esta asintió intentando recuperar el aliento.
- E-en la parte de atrás de la biblioteca hay una puerta que lleva hasta la terraza del instituto… - dijo sintiendo como el corazón la iba a mil por hora. Estaban los dos encerrados en la biblioteca junto con un lobo salvaje capaz de matarles. Chanyeol la llevó tras la mesa y se escondieron allí, después la cogió del rostro y juntó sus frentes para intentar tranquilizarla.
- Mírame Samantha - ella obedeció mientras comenzaba a temblar como loca - Ahora voy a salir y voy a intentar distraerle, cuando yo te diga sales corriendo y subes a la terraza. ¿Tienes móvil? - de nuevo asintió - En cuanto subas llama a la policía o a alguien que pueda ayudarnos, ¿entendido? -.
- ¿Qué pasa contigo? - preguntó mientras veía cómo se levantaba de se alejaba de aquel escondite.
- Yo estaré bien, tan solo hazme caso y todo irá bien -.
Y dicho eso salió de allí directo hacia donde aquel lobo se encontraba. Samantha se pegó a la mesa mientras oía todos los ruidos, gruñidos y golpes que seguramente serían por el intento de distracción de Chanyeol. Tras pensárselo un par de veces Samantha asomó la cabeza para ver qué es lo que estaba pasando. Sorprendentemente Chanyeol estaba encima de las estanterías, saltando de un lado a otro, mientras llamaba la atención del lobo. Todo parecía normal (todo lo normal que podía ser aquella situación) pero entonces se fijó en algo. No solo estaba llamándole la atención y esquivando todos los mordiscos que el lobo dirigía hacia él, también le estaba devolviendo algunos golpes. ¿Cómo era posible que Chanyeol se moviera de aquella forma sobre las estanterías, dando patadas al hocico del lobo mientras se sujetaba en el borde de estas y no caer? Era como si estuviera viendo escenas de las series de animaciones japonesas. Mientras no dejaba de mirar cómo un simple chico de 18 años plantaba cara a semejante lobo, este pareció darse cuenta que no conseguía nada yendo a por Chanyeol y fijó su vista en Samantha. Esta al darse cuenta notó cómo la respiración se la cortaba al observar que el lobo comenzaba a avanzar hacia ella. Chanyeol, por su parte, siseó entre dientes y miró a los lados intentando pensar en algo rápido para que no ocurriera nada malo. Rápidamente empujó una de las estanterías, provocando un efecto dominó que llamó la atención tanto del lobo como la de Samantha. Una tras otra las estanterías cayeron y para sorpresa de Samantha, la caída de dos de ellas atrapó al lobo, produciendo su completa inmovilidad por unos momentos.
- ¡Ahora es nuestra oportunidad, corre! - gritó Chanyeol mientras saltaba de la única estantería en pie.
No esperó a otra orden o grito y salió de su escondite directa hacia la salida a la terraza del instituto. Chanyeol la seguía de cerca, cerrando la puesta tras de sí. Subieron corriendo por las escaleras de caracol, oyendo por el camino el aullido de aquel lobo que seguramente se habría liberado de aquellas estanterías. Sin esperar a que Chanyeol la dijese nada aumentó la velocidad, llegando a la terraza. Cerró la puerta y Chanyeol la trancó con una barra de hierro para que aquel lobo no pudiera derribarla tan fácilmente. Sacó el móvil, temblorosa, y comenzó a marcar el número de la policía cuando oyó perfectamente cómo el lobo arremetía contra la puerta, intentando abrirla.
- ¿P-policía?... Soy una estudiante del instituto, ha-hay un lobo e intenta matarnos… - dijo intentando que la voz no la fallase - N-no es una broma se lo aseguro… -.
- Escuche - dijo Chanyeol tras arrebatarla el móvil y cogiendo otra de las múltiples barras de hierro que había esparcidas por aquella terraza - Si no llega pronto con ayuda tendrá que venir con ambulancias y explicar a dos familias más por qué sus hijos han sido encontrados muertos en la terraza de un instituto a manos de un lobo. Verán la llamada realizada, que nos han ignorado y la culpa caerá sobre vosotros, saldrán en las noticias y todo el mundo sabrá que los agentes de aquí son unos completos incompetentes que por su culpa han muerto dos víctimas más por un ataque de lobo… -.
Hubo un momento de silencio en el que solo se podía oír cómo aquel lobo no dejaba de intentar derribar la puerta. De repente el lobo cesó, dejando a los dos jóvenes extrañados.
- No tarden mucho… - dijo Chanyeol colgando el móvil y dándoselo a Samantha.
Chanyeol la señaló el conducto de ventilación y rápidamente se escondió allí. No se oía prácticamente nada, tan solo a la clase de gimnasia entrenar en el patio y el silbato del profesor. Hubo unos minutos más de silencio cuando, de repente, la puerta cayó y el lobo se abalanzó hacia Chanyeol rodando unos cuantos metros. Samantha gritó en busca de auxilio, pero nada salió de su garganta. Era tal la imagen que estaba viendo que no podía si quiera moverse, ni pestañear. Chanyeol defendiéndose como podía del lobo con aquella barra de hierro mientras aquel inmenso animal le lanzaba mordiscos y zarpazos. Sin darse cuenta, comenzó a llorar. Iba a ser testigo de cómo aquel lobo mataba a su compañero y ella no podía hacer nada. Cerró los ojos, temerosa, mientras comenzaba a llorar en silencio. Se sentía tan inútil en aquel momento… Chanyeol estaba a punto de morir por intentar salvarlos a los dos y ella no era capaz de hacer nada. Un sonido sordo la sacó de sus pensamientos. El lobo se encontraba a un lado, aturdido, mientras sacudía la cabeza y se tambaleaba. Por otro lado Chanyeol se encontraba de pies, pero había algo raro. Era como si a él también le hubieran dado con aquella barra de hierro. No dejaba de sujetarse la cabeza y sacudirla. Tras armarse de valor se acercó a Chanyeol y lo que vió la pareció una pesadilla. Tenía los ojos rojos.
- ¿Chanyeol?... ¿Chanyeol te encuentras bien? - preguntó cogiéndole del brazo, en aquel momento las sirenas de los coches de policía comenzaron a oírse.
- Vete de aquí - dijo Chanyeol alejándola de él en un gesto brusco mientras se hacía una bola en el suelo. Estaba comenzando a temblar bruscamente y, por cómo clavaba las uñas en el cemento, algo le estaba pasando. Además, la voz se le había vuelto más grave.
- ¿¡Pero qué estás diciendo!? - exclamó extrañada, volviéndose a acercar a él pero Chanyeol levantó la mano indicándola que se detuviese - ¡N-no te voy a dejar sola con ese animal! -
- ¡Hazme caso, si no quieres morir vete de aquí! - gritó Chanyeol dando un golpe en el suelo, sin levantar la vista de este.
Las sirenas de la policía se acercaron en un abrir y cerrar de ojos. Entonces, de nuevo, aquel lobo gruñó y clavó la mirada en ellos. Iba a volver a atacar, pero esta vez Chanyeol no podía defenderles por alguna razón. Sin saber muy bien cómo, se puso frente a Chanyeol con la barra de hierro en las manos. No sabía cómo, pero esta vez no iba a quedarse sentada, llorando y ver cómo lo mataban. Aquel animal se acercó lentamente hacia ella, quedando a escasos centímetros el uno del otro. Podía sentir el aliento del animal en su rostro y aquellos ojos de color oro clavarse en ella. Como era de esperarse el lobo la apartó con fuerza, dejándola las marcas de sus garras en el brazo. El dolor que sentía en ese momento era inmenso. Se llevó la mano a la herida y comenzó a sentir que la vista se la nublaba. En un último esfuerzo miró hacia la dirección de Chanyeol y escuchó las voces de los agentes de policía subir hacia la terraza por las escaleras. Todo se estaba volviendo borroso, pero pudo ver perfectamente cómo aquel animal parecía asustarse y salir corriendo por las escaleras, produciendo que aquellos agentes gritaran por la impresión. No hubo disparos, lo que significaba que el lobo había escapado ileso. Intentó levantarse, pero toda aquella aventura la había dejado sin fuerzas y sentía cómo iba a desmayarse en cuestión de minutos. De nuevo dirigió la vista a Chanyeol, quien se levantó con muchísimo esfuerzo, se dirigió hacia el borde de la terraza tambaleándose y… saltó. Ya no pudo aguantar más y, tras emitir un gemido lastimero de dolor, se desmayó con la imagen de los ojos de aquel lobo y de Chanyeol saltando por la terraza grabada en su mente.

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Wolf's Tears

Mensaje por G.ell-Bubble el Dom Ago 18, 2013 9:48 pm

Capítulo 3:
Han pasado 8 días desde el ataque de lobo que sufrió en la biblioteca. 8 días en los que su hermana la ha obligado a pasar en cama por miedo a que la herida fuera algo más que un simple zarpazo. 8 días que no ve a Bea y en los que no dejaba de añorarla a ella y a sus notas. 8 días en los que añoró incluso a Sehun, por mucho que la hubiera echo… 8 días en los que no podía dejar de soñar en cómo Chanyeol se tiraba desde la terraza. ¿De verdad había pasado? ¿Había sido testigo del suicidio de su compañero de clase? Al momento en el que se despertó su hermana la dejó bien claro que iba a pasar bastante tiempo antes de que pisara aquel instituto de nuevo. Ha mandado una queja y firmas de todos los padres que vivían por los alrededores para hacer que el recinto se diera cuenta de la gravedad del asunto. Un lobo se había colado como si nada y encima había atacado a una estudiante. Si, una. Samantha no abrió la boca sobre Chanyeol. Es decir, ¿quién la iba a creer? Ni ella misma podía creérselo aún. ¿Quién diablos es capaz de hacer frente a semejante animal salvaje, tener los ojos rojos y saltar de una terraza como si nada? Todo aquello comenzaba a darla mala espina.
Suspiró aburrida. Aquel día no iba a ser muy diferente al resto. Seguramente se lo pasaría en la cama, tumbada, viendo la tele o leyendo algún libro. Incluso dibujando a algún pájaro que se posara en el marco de su ventana. Tiffany la había llevado el desayuno a la cama esta mañana, como los anteriores días, y se había ido a trabajar en la cafetería. Durante toda la mañana estuvo durmiendo hasta aburrirse. La herida de su brazo aún la dolía un poco, pero ya se estaba curando y por suerte no iba a dejarla marca. Por el medio día tuvo que levantarse hasta la cocina y hacerse algo para comer. La cocina no era uno de sus puntos fuertes, pero podía defenderse. La tarde fue lo que se la hizo más larga. No sabía que más hacer. Ya había dibujado a 6 pájaros, visto la tele hasta hartarse, ha leído los libros al menos 3 veces durante estos días y no había señales del exterior. Miró la hora, las 20:15. Genial, lo mejor de todo era que Tiffany no volvería hasta las 00:30 al menos aquel día. Volvió su mirada hacia la tele. Estaban echando una serie de dibujos animados bastante rara peor entretenida que en su vida había visto, ‘’Adventure Time’’. En sí era divertida y la verdad, la encantaría tener una mascota como Insoo, pero tarde o temprano iba a acabarse aquel episodio y tenía que buscarse otra manera de pasar el tiempo. Justo cuando estaba a punto de irse a su habitación alguien llamó a la puerta. ¿Quién podría ser a estas horas de la noche? Se acercó hasta la puerta y abrió con cuidado, ¿y si era algún ladrón haciéndose pasar por alguien conocido? Al abrir la puerta se quedó en silencio unos momentos. Se esperaba a cualquier otra persona menos a él.
- ¿Sehun? - preguntó extrañada, como si el hecho de que este esté parado frente a ella fuera un sueño - ¿Qué haces aquí? Son casi las 23:00, deberías estar en casa… -.
- Ya lo sé, pero hay bastantes cosas que necesito arreglar contigo y después de que casi te matan… no quería que te pasase algo sin atar los cabos entre tú y yo -contestó este rascándose la nuca un tanto incómodo.
Samantha lo miró extrañada, aun así no le hizo el feo y le indicó que pasase al salón. Por muy molesta que siguiera con él no iba a dejar que se congelara en la calle, después de todo le echa de menos aunque no deje de negárselo a sí misma. Los dos pasaron sal salón y se sentaron en el sillón, permaneciendo en silencio unos minutos bastante largos para ella.
- ¿Tienes frío o hambre? - preugntó Samantha intentando romper el hielo, Sehun negó con la cabeza mientras seguía observando la moqueta del suelo. ¿Qué había de interesante en ella?
Tras unos minutos más de completo silencio Sehun suspiró hondo y comenzó a frotarse las manos nerviosamente.
- ¿Por dónde debería empezar? - pensó en alto captando la atención de Samantha.
- No lo sé… supongo que por la pelea en la cafetería… - contestó la chica mientras escondía la mitad de su rostro con el cuello del jersey de su madre. Siempre lo vestía cuando se sentía mal, y al parecer hoy iba a necesitarlo más que nunca - ¿Por qué dijiste esas cosas? -.
- Estaba molesto y tú no dejabas de llevarme la contraria… además, llevo una temporada que no sé controlarme - se excusó Sehun llevándose una mano a su tan colorido pelo, si se fijaba bien se aprecía a un helado tutti fruti - Sé que no debí decirte todo aquello… pero ahora hablo en serio cuando te digo que no te acerques a ese Chanyeol -.
En cuanto escuchó su nombre la escena de la terraza del instituto vino a ella. Para intentar olvidarlo sacudió la cabeza ligeramente y la recostó sobre el hombro de Sehun, sintiendo como este se tensaba en el sitio.
- ¿Por qué me ignoraste todo este tiempo? - preguntó haciendo un ligero puchero, de nuevo Sehun suspiró.
- Si te digo la verdad, no tengo ni idea… - contestó sin dejar de jugar con sus dedos - Me estaba ocurriendo algo en lo que no quería involucrarte, y pensé que si te ignoraba al final tú me odiarías y así no me sentiría culpable de si te pasase algo -.
- Pero soy tu mejor amiga Sehun, se supone que nos lo contábamos todo y nos apoyábamos el uno en el otro… - replicó Samantha - ¿Qué era eso que te estaba pasando? -.
- Sigue pasando, pero de manera más sutil… y no es algo que pueda contarte así como así, primero quiero hacer las paces contigo y recuperar tu confianza poco a poco - contestó Sehun mientras cogía la mano de Samantha y entrelazaba sus dedos.
Hacía mucho que no disfrutaban de la mutua compañía de aquella manera. Los dos solos, en silencio, paz y tranquilidad, disfrutando de la presencia del otro mientras jugaban con los dedos de la mano del otro. Aquel gesto solía hacerlo Sehun el que más, le tranquilizaba de alguna forma saber que a Samantha no la incomodaba que su amigo la cogiera de la mano y la acariciase de aquella forma.
- Sehun - llamó Samantha, recibiendo un simple ‘’hmm’’ de parte del nombrado como respuesta - Si te perdono… ¿me contarás toda la verdad? -.
- Claro… pero solo cuando me perdones y vuelvas a confiar en mi - contestó sonriente.
De repente Samantha le abrazó con fuerza, hundiendo su rostro en el cuello del otro. Por un momento Sehun se quedó paralizado, sin saber cómo responder a aquel gesto, pero tras ver que Samantha no pensaba despegarse de él no pudo hacer otra cosa que devolverla le abrazo.
- Una última cosa - dijo Samantha mientras se separaba de su amigo recientemente recuperado…al menos una parte de él - Si me vuelves a echar a un lado, olvidándote de mí, te juro que no te perdonaré nunca más-.
- Ya cometí ese error una vez Sammy y nos sabes cuánto me arrepiento. Te aseguro que no volveré a cometerlo - esta vez al oír ese nombre salir de los labios de Sehun un sentimiento cálido la invadió en el pecho, lo había echado muchísimo de menos.
- Más te vale - musitó Samantha haciendo un pequeño puchero, Sehun sonrió y tras acariciarla las mejillas con los pulgares la dio un beso en la frente, como antes.
Sehun permaneció junto a ella durante unos minutos más hasta que recibió un llamada de, seguramente, ‘’Kris and company’’ por la cara que puso. Intentó convencerle de quedarse un rato más, pero parecía tener bastante prisa. Tras rendirse y lanzar un suspiro le acompañó hasta la puerta.
- ¿De verdad que tienes que irte? - preguntó apenada.
- Es lo malo de ser parte de un grupo… hay que seguir ciertas normas para permanecer en él - contestó Sehun revolviéndola el pelo sutilmente.
- Aun no comprendo que hacéis tú y Lu Han con Kris, sois tan amables y él tan…él - suspiró jugando con el borde de la camisa de su pijama.
- La apariencias engañan, nunca hay que juzgar a un libro por su portada - comentó Sehun metiéndose las manos en los bolsillos de sus vaqueros - ¿No te suena? -.
- Ahora no me vengas con esas… - protestó Samantha dándole un pequeño golpe en el hombro.
Ahora que se fijaba, Sehun había cambiado mucho. Antes era un chico de su estatura y algo delgaducho. El típico tirillas. Pero, al fijarse mejor, podía ver cuánto había cambiado. Ahora era más alto y tenía una complexión más ejercitada, lo justo para tener una buena imagen.
- Debería ir yendo o llegaré tarde - dijo Sehun.
Antes de que se fuera, Samantha se acercó a él y le dio un pequeño beso en la mejilla poniéndose de puntillas. Tras sonreírse mutuamente se despidieron con otro abrazo y un guiño por parte de Sehun. Permaneció fuera uno momento, disfrutando del sentimiento que la producía el frío calando sus huesos poco a poco. Al entrar al interior de la casa y pasar frente a la puerta que da con el jardín trasero oyó un ruido extraño. Frunció el ceño extrañada y apartó las cortinas para mirar qué había sido aquello. Al no poder ver nada por la oscuridad de la noche hizo una mueca, cogió una linterna y salió hacia el exterior. ¿Qué demonios estaba haciendo? ¿Y si era un ladrón o algún acosador? Aunque aquellas preguntas la bombardeaban, en aquel momento solo podía seguir su curiosidad e intentar encontrar el que produjo o lo que produjo aquel extraño sonido. La luz de la linterna hacía que las sombras hiciesen sombras siniestras, una barbacoa podría parecer un monstruo dependiendo de cómo apuntaba con la linterna. Estuvo unos minutos en silencio esperando a que aquel extraño sonido volviese y tras lo que parecieron horas sonó de nuevo. Era igual al sonido del crujir las hojas y ramas debajo de los pies de alguien. Apuntó con la linterna hacia el lugar procedente y allí se encontraba. Frente a ella a escasos metros de distancia. Un lobo, grande como un demonio, de pelaje oscuro sin llegar a ser negro que le hacía camuflarse entre la oscuridad y los árboles; ojos del color de la miel, brillantes como estrellas. Se quedó petrificada por un momento, hasta que aquel lobo inclinó la cabeza hacia un lado. Durante unos segundos los dos intercambiaron miradas y extrañamente aquellos ojos se le hacían muy familiares. Sin pensárselo dos veces comenzó a avanzar hacia él y cuando el lobo comenzó a alejarse no dudó en seguirle la pista hasta acabar adentrándose en el bosque. No sabía por qué demonios estaba siguiendo a un lobo, en medio de la noche por el bosque; corriendo el peligro de ser atacada por animales salvajes y ser la próxima noticia del apartado de muertes en el noticiario de la mañana. Solo sabía que algo en él se la hacía extrañamente familiar. Era como si hubiera visto ese par de ojos en algún otro sitio, pero el único encontronazo con un lobo que ha tenido fue el ataque en la biblioteca y aquel lobo no tenía los ojos de aquel color tan hermoso.
En un momento dado perdió de vista a aquel lobo, aun así intentó encontrarle de nuevo. Dio un par de vueltas más por la zona, llegando siempre al mismo sitio. Al darse cuenta de que estaba tiritando violentamente a causa del frío decidió dar media vuelta y regresar a casa, más cuando lo hizo no pudo contener un grito agudo producido por el susto que acababa de tener. Cayó de culo al suelo, sin soltar la linterna que lo iluminaba perfectamente. ¿Estaba soñando? Tenía que estar soñando. No podía ser verdad lo que estaba viendo. Estaba muerto, ella vió como se tiraba desde la terraza. Chanyeol no podía estar frente a ella en ese momento, y menos podía tener aquellos ojos. Eran igual que… igual que el lobo de hace unas horas. Se quedó paralizada, casi sin respiración al ver cómo, poco a poco, el brillo de sus ojos desaparecía adoptando una apariencia normal.
- ¿Acaso te he asustado? - se notaba a la lengua por el tono de su voz que se estaba burlando de ella en algún aspecto - Es como si hubieras visto un fantasma -.
La tomó unos segundos retomar el aliento y tranquilizarse tras aquel susto, además, tenía que intentar hacer que su corazón dejase de latir tan rápido. Iba a salírsele del pecho en cualquier momento si seguía latiendo de aquella forma.
- Co… ¿Cómo es posible? Estás muerto…te vi tirarte y luego… - aún no era capaz de articular palabra alguna. No entendía nada. Seguro que estaba soñando, era imposible sobrevivir a tal altura.
- ¿Muerto? Me siento más vivo que nunca la verdad… - oyó decir a Chanyeol, también pudo oír el crujir de las hojas y ramitas bajo sus pies, acercándose a ella.
Elevó la mirada confusa, clavando su mirada en los orbes del chico de pelo color café. Parecía vivo. Con cuidado de no tropezarse con nada de levantó y, tras dudar un momento, dirigió su mano hacia la mejilla de Chanyeol y le acaricio sutilmente. Se sentía como su estuviera vivo.
- Es imposible… - musitó Samantha apartando la mano de la mejilla de Chanyeol, este sonrió de lado encarnado una ceja.
- Pero yo estoy aquí - dijo Chanyeol, como si estuviera orgulloso de ello.
- ¡Nadie sobrevive a tal caída! - exclamó Samantha mientras observaba como el rostro de Chanyeol se iba tornando cada vez más serio - V-vi cómo te tirabas, ningún ser humano sobreviviría a tal caída… -.
Entonces vió la mueca en el rostro de Chanyeol y dio con el misterio. Por ese motivo tenía aquella fuerza y agilidad cuando luchó contra el lobo, por el mismo por el que todas las chicas de clase se sentían tan atraídas hacia el en el momento de clavar su mirada en él y el cambio del color de sus ojos… y por lo que todo el mundo la decía alejarse de él. Clavó su mirada en él y se acercó dispuesta a descubrir toda la verdad de una vez.
- Chanyeol… - le llamó - ¿Eres humano? -.
- Sabes perfectamente que no - contestó en un tono serio, capaz de hacer que Samantha tuviera un escalofrío en la espalda.
- Y… ¿me harías daño? - preguntó Samantha.
Chanyeol clavó sus ojos en ella y, a paso decidido, borró la poca distancia que había entre sus dos cuerpos para juntarse a ella todo lo apropiado en ese momento. Por acto reflejo Samantha apoyó sus manos sobre el pecho de Chanyeol indicándole en qué momento cejar de acercarse.
- Antes me dejo matar a hacer daño a alguien, muchos menos a ti - contestó sin apartar la mirada de Samantha.
Esta respiró hondo, captando el ligero olor a roble y hierba mojada que desprendía Chanyeol. Su cuerpo desprendía un calor gratificante capaz de hacerla olvidar el frío y los temblores que este la estaban produciendo. Era extraño, pensó, cuando esto ocurre en las películas la chica suele huir de quien ha reconocido no ser humano… pero Chanyeol la hacía sentir segura cada vez que la miraba a los ojos, haciéndola imposible huir. Si la iba a morder, atacar o matar aquel momento era perfecto. Nunca en su vida se había sentido tan vulnerable en su vida, ni si quiera cuando la muerte de sus padres. Despertó de sus pensamientos cuando no sintió el suelo bajo sus pies. Chanyeol la había cogido en brazos y había comenzado a andar hacia a saber dónde.
- ¿Q-qué estás haciendo? - preguntó asustada - ¡Bájame! -.
- Voy a llevarte a tu casa, estas completamente helada y la ropa que llevas no ayuda nada a conservar el calor - respondió Chanyeol mientras caminaba a ciegas por aquel oscuro lugar.
Samantha permaneció en silencio durante todo el viaje de vuelta a su casa, intentando asimilar todo lo que la había ocurrido en un instante. Era difícil de creer que Chanyeol no fuera humano, es igual a ella. Pero si no es humano, ¿qué es? ¿Y por qué se lo ha dicho? Quizá sí sea peligroso y la quiera mantener alejada. Decidió no pensar más en aquel tema hasta el día siguiente. Ya había tenido demasiadas emociones en un solo día y sentía que si intentaba descubrir solo conseguiría volverse loca por lo que decidió disfrutar de la comodidad del pecho de Chanyeol mientras la mantenía en brazos. ¿Era extraño pensar en eso cuando acaban de decirte que no es humano? No la importaba, se estaba realmente bien entre sus brazos, con su cabeza apoyada en el hueco del cuello de Chanyeol y rodeándole este con los brazos. Por un momento pudo comprender por qué sus compañeras de clase morían por estar sentadas junto a él. Era tan agradable… respiró hondo, captando el olor a roble y frescura que desprendía, y se acomodó mejor.
- ¿Soy lo bastante cómodo para ti? - preguntó Chanyeol divertido, Samantha solo asintió mientras sentía como el sueño iba apoderándose de ella - Eso me tranquiliza -.
Samantha rió levemente aquella gracia y cerró un momento los ojos. Para cuando los quiso abrir ya estaban en su jardín. Chanyeol no parecía cansado en absoluto por haber cargado con ella desde el bosque hasta su casa. La puerta de la terraza estaba abierta, algo que podría haberla costado bastante si algún ladrón hubiera decidido atacar aquella noche. En el sillón del salón pudo divisar a Tiffany completamente K.O. Seguramente habría llegado destrozada del trabajo y nada más sentarse en el sillón se habría quedado dormida, por lo que no se habría dado cuenta de su paseíllo al bosque. Indicó a Chanyeol en donde se encontraba su cuarto y pronto sintió bajo su espalda la mullida cama. Hizo un esfuerzo para mantenerse despierta unos momentos más, mientras veía como Chanyeol la tapaba con las mantas de la cama y la arropaba.
- ¿Irás mañana a clase? - preguntó Chanyeol sentándose en el borde de la cama y mirándola fijamente.
- No, Tiffany ha dicho que esta semana tampoco iré… voy a perder mucha materia y no sé cómo quiere que apruebe - contestó Samantha medio dormida, haciéndose una bola en la cama - ¿Puedes ayudarme a recuperar las clase? -.
- Y cómo quieres que lo haga si se puede saber - dijo Chanyeol un tanto enternecido por lo inocente que se veía Samantha en aquella situación.
- Mañana podrías traerme los deberes que mandarán por las vacaciones y ayudarme a hacerlos… matemáticas se me da muy mal al contrario que a ti - musitó en voz baja.
- Ya veremos y ahora duérmete, estas no son horas de estar despierta alguien como tú - dijo Chanyeol apartándola unos mechones de pelo tras la oreja.
- No hasta que me digas qué eres - objetó Samantha quedándose poco a poco totalmente dormida.
Chanyeol sonrió al ver la testarudez de Samantha sobre aquel tema. Aunque siempre le habían recordado no decir a nadie sobre su existencia y que fingiese ser alguien normal y corriente, Samantha podría ser una excepción… Samantha vió cómo Chanyeol se inclinaba hacia ella y poco a poco la distancia que había entre los dos disminuía. No parecía tener intenciones de parar y cada vez más, sus rostros estaban a punto de tocarse. Pronto las puntas de sus narices se rozaron, sus frentes se juntaron y Samantha podía sentir el aliento de Chanyeol sobre sus labios. Avergonzada bajó la vista, sin apartar el rostro.
- Eso es algo que tú debes descubrir - susurró sobre sus labios.
Por cada movimiento sus labios rozaban los de la chica sutilmente, haciéndola perder la cabeza. Ahora sí que comprendía a sus compañeras de clase y su extraña atracción por él. Era tan irresistible… ¿¡Pero qué estaba pensado!? Antes de poder decir nada notó cómo Chanyeol depositaba un cálido beso sobre su frente y observó, ya sin casi sorprenderse, cómo saltaba por la ventana de su cuarto tras lanzar una última mirada hacia ella. Casi vencida por el sueño se llevó las manos hacia sus labios y sonrió avergonzada. Por un instante pensó en que Chanyeol iba a ser su primer beso, y lo peor de todo, la idea no la disgustó en absoluto. Alguien que no era humano casi la da su primer beso y, aunque sonara muy tópico, algo en su interior reclamaba a gritos que aquello sucediera. Pronto el sueño la venció y por fín calló en los brazos de Morfeo. Aquella noche soñó con el lobo del bosque y con los ojos de Chanyeol. ¡Eh! ¿Y si aquello estaba relacionado?

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Wolf's Tears

Mensaje por G.ell-Bubble el Dom Ago 18, 2013 9:49 pm

Capítulo 4:
No se lo podía creer. Por fín las vacaciones de Navidad. A decir verdad hubiera preferido asistir al último día, siempre se hacía algún que otro juego en clase, los profesores te dejaban hacer lo que fuera en las horas de enseñanza y a última hora reunían a todo el instituto para recordar los logros del año. Al final, Tiffany no se dio cuenta de su escapada al bosque ni nada relacionado con todo lo ocurrido a noche y procuraría que no se enterase. No quería estar castigada todas las vacaciones por haber sido tan idiota como para seguir a un lobo hasta el bosque. ¿Quién en su sano juicio lo hace?
Quitando el tema de estar evitando cualquier pregunta de su hermana referente a la noche anterior, había decidido comenzar su mudanza. Desde hacía un tiempo su cuarto comenzaba a hacérsela más y más pequeño a medida que crecía y como hoy comenzaban las vacaciones la pareció buen momento para comenzar a mover todas sus cosas al piso de arriba. El piso de arriba se usaba para guardar todas las cosas inútiles que solo servían para acumular polvo y unas meses atrás ella y Tiffany lo limpiaron y llevaron todas las cajas a un camión para la beneficencia. La capa de pintura blanca ya se había secado desde que los pintores se fueron, asi que solo hacía falta comenzar a colocar y montar los muebles. Sonaba fácil, pero sin un hombre de la casa y sabiendo lo mal que a ella y Tiffany se las daba el bricolaje, iban a tardar bastante por lo que Samantha tendría que dormir en el salón durante una temporada. Aquel piso constaba de dos partes. Primero, la parte de abajo, donde colocaría el escritorio, las alfombras, los posters, cojines… etc. ¡Incluso una hamaca! Y por último el de arriba. Tiene forma de triángulo y es de un tamaño muy pequeño, el suficiente como para rozar el techo estando de pies y poner el colchón y una pequeña estantería para los libros. Sonriente, aspiró con profundidad, llenado sus pulmones y captando aquel olor a pintura reciente. Ya podía ver su habitación soñada. Solo necesitaba una pequeña ayudita.
- ¿Quieres que empecemos ya a armar el escritorio? - preguntó Tiffany mientras sacaba las piezas de aquella caja tan grande.
- Quizá sería mejor contratar a alguien… recuerda que para montar una mesita de noche tardamos unos cuantos días - contestó Samantha mientras seguía decorando la pared del piso de arriba con fotos. La mayoría eran de ella y Sehun al principio de curso, también había algunas de Tiffany sola y con ella en vacaciones y por último, la más importante, la foto de sus padres y ellas unos días antes del accidente. Habían ido a pasear y estaba nevando, lo que hacía el paisaje mucho más bonito que de costumbre, y su madre no pudo resistirse tomar una foto. Como siempre, ella se había puesto junto a su padre mientras que Tiffany abrazaba a su madre. Los cuatro con una gran sonrisa en el rostro. Sonrió con nostalgia al recordar aquellos tiempos. Por fín había aprendido a vivir con el incesante recuerdo de sus padres sin llorar, y en parte estaba un poco orgullosa. Ya se había cansado de ser una niña llorica y sensiblera, quería cambiar un poco y estos días lo iba a conseguir. El cambio de cuarto, las decisiones que iba a tomar de ahora en adelante, el hecho de querer descubrir lo que Chanyeol realmente era y la cita con la peluquería de esta tarde iban a ser los pasos para su cambio.
- ¿Realmente hay que pagar a alguien para que nos arme esto? - preguntó Tiffany - ¿Por qué no llamas a algún amigo tuyo? Prefiero gastarme el dinero en Navidad a que me armen esto -.
- A estas horas estarán en ante-última clase… no quiero molestar - dijo Samantha bajando de la pequeña recámara por las escaleras incorporadas.
- Es solo un mensaje… he sido estudiante y sé que es eso de jugar con el móvil mientras el profesor no mira - dijo Tiffany sonriente.
- Está bien… le pediré ayuda a Sehun - suspiró Samantha rendida mientras sacaba su móvil.
- ¿Ya lo habéis arreglado? - preguntó Tiffany recibiendo solo un asentimiento por parte de su hermana pequeña, concentrada en escribir el mensaje de texto a su amigo.
`` Sehun~ Pásate por mi casa después de clase, necesitamos ayuda con unos muebles ;3; ‘’
No pasaron ni 5 minutos cuando recibió la respuesta.
‘’ Después de clase tengo que acompañar a Lu Han y su novia a un asuntillo del grupo, pero intentaré no llegar tarde ^.^ ‘’
- Sehun no puede venir… ¿a quién se lo pido ahora? - preguntó Samantha en un gesto cansado, Tiffany sonrió.
- Pídeselo a Chanyeol, de repente estáis mucho tiempo juntos… - Samantha rodó los ojos sabiendo a dónde quería llegar su hermana, aunque no la faltaba razón. De repente Chanyeol era más simpático y cercano con ella, sin contar claro está el ‘’casi-primer beso’’ de anoche. Decidió pedirle ayuda, así aprovecharía para intentar aclarar lo que casi ocurre anoche y poder intentar descubrir qué era.
‘’ Soy Samantha, necesito aclarar unas cuantas cosas y tu ayuda… No soy muy buena en bricolaje… ¿Podrías acercarte después de clase? Así aprovechas y me traes las tareas e.e‘’
La respuesta vino en tiempo record, seguramente el profesor no habría venido o Chanyeol tenía mucha cara. Por alguna razón la segunda opción le venía mejor.
‘’ No veo ningún inconveniente en eso, aunque deberías olvidarte del tema. Con saber lo que no soy es suficiente y no correrías tanto peligro, pero iré a ayudarte… No sé por qué me creo que no seas buena en bricolaje‘’
- Chanyeol va a venir después de clases y Sehun un poco más tarde - dijo Samantha tras guardar el móvil - Prepárate para llamar a la policía, porque aquí va a haber un muerto -.
- ¡No digas esas cosas! - se quejó Tiffany mientras observaba las instrucciones… estaba en todos los idiomas posibles excepto el que necesita - ¿Por qué no vas a la cocina y preparas algo para tus amigos mientras yo me peleo con las instrucciones? -.
Samantha suspiró y bajó hasta la cocina para prepararles algo. A Sehun sabía perfectamente lo que prepararle, si sus gustos no habían cambiado le seguiría encantando los sándwiches que siempre le preparaba cuando se quedaba en su casa por las tardes; pero qué le hacía a Chanyeol. Solo lo conocía desde algunas semanas, nada más. Mientras preparaba los sándwiches para Sehun estuvo pensando en qué hacerle a Chanyeol. ¿Qué le gustaba además de molestar a la gente? Se encogió de hombros y decidió ir a lo fácil. Le prepararía lo mismo que a Sehun pero de algo diferente. Tras terminar la comida la dejó en una bandeja en la cocina y subió a ayudar a su hermana. Esta pudo conseguir entenderse con las instrucciones y estaba terminando la primera parte del escritorio.
- Creo que ya voy pillándole en truquillo a esto - dijo Tiffany mientras atornillaba unos cuantos tornillos - ¿Por qué no vas a tu antiguo cuarto y vas trayendo las cajas con las cosas que vas a quedarte? -.
- Prefiero hacerlo cuando llegue Chanyeol, hay cajas que pesan mucho - contestó Samantha mientras se acercaba a su hermana y comenzaba a ayudarla a acabar de armar el escritorio.
Aquello en parte era una mera excusa. Solo había dos cajas o tres que pesaban más que las demás, pero no era algo con lo que ella no pudiera arreglárselas sola. Prefería hacer eso cuando Chanyeol llegase porque así tendría unos pequeños momentos a solas con él y podría intentar descubrir su verdadera identidad. En unas horas habían conseguido armar su escritorio y, con mucho esfuerzo, colocarlo contra la pared. En ese momento sonó el timbre de la puerta y por alguna extraña razón Samantha sintió que los nervios la inundaban. Sabía perfectamente que era Chanyeol, pero no podía dejar de sentirse nerviosa por lo que podría descubrir hoy o por lo que podría suceder cuando Chanyeol y Sehun estén juntos en la casa, en un cuarto, a solas… Tras la insistencia de su hermana bajó las escaleras de dos en dos y abrió la puerta, no sin antes echar un vistazo rápido a cómo vestía. Hoy no había salido para nada de casa, por lo que aún solo vestía un jersey bastante grande, unas mallas y unos calcetines. Además el pelo lo tenía recogido en un moño hecho de cualquier forma, por lo que parecía una loca. No había tiempo para cambiarse.
- Bueno, ¿no dicen que el interior es lo que cuenta? Pues que sea lo que dios quiera - dijo en alto para abrir la puerta un momento después.
Y ahí estaba él. Con la misma mirada de la otra noche en el bosque, aunque había algo más. En sus manos traía unos apuntes y su casco de moto. ¿No había parado ni si quiera en su casa antes de pasarse por la suya? La mochila respondía a su pregunta.
- ¿Cómo te encuentras? ¿Mejor? - preguntó Chanyeol, seguramente refiriéndose a la otra noche.
- Si no te preocupes - contestó Samantha dejándole pasar.
Una vez dentro Chanyeol estuvo observando la casa un tanto curioso, extrañando a Samantha. ¿Qué había de diferente a cuando la trajo del boque? Tiffany no tardó en bajar al oír que Samantha abría la puerta y sin dudarlo ni un segundo fue a saludar al invitado, de una manera más cariñosa de lo normal en ella. Al ver esto, Samantha abrió la boca incrédula. Nunca había visto a su hermana coquetear con alguien y no esperaba verla haciéndolo con un compañero de su clase.
- Asi que este es el chico que nos va a ayudar a llevar las cosas pesadas a tu nuevo cuarto - dijo Tiffany sonriente - Es muy mono y parece ser bastante fuerte -.
- Gracias por los cumplidos, pero necesito que Chanyeol me ayude - interrumpió Samantha un poco celosa mientras indicaba a Chanyeol que la siguiera.
Este no pudo ocultar la sonrisa de autosatisfacción al ver que, después de todo, Samantha sentía celos cuando no la prestaba atención solo a ella. Por otro lado, esta no sabía qué demonios la estaba ocurriendo. Celosa de su propia hermana, solo porque coqueteaba con Chanyeol. Dejó de pensar en aquel tema y decidió concentrarse en su misión. Descubrir la verdadera identidad de Chanyeol. Lo condujo hasta su antiguo cuarto, lleno de cajas y cosas que subir hacia arriba. Algunas iban destinadas al camión de obras benéficas, las cuales estaban marcadas con una cinta amarilla, y otras hacia su nuevo cuarto, marcadas con cinta azul.
- Las que tengan cinta amarilla hay que dejarlas en la entrada, las de cinta azul, hay que subirlas - dijo Samantha mientras cogía un par de pequeñas cajas.
- Este cuarto es bastante grande, sería una estupidez cambiarse ¿no crees? - dijo Chanyeol mientras observaba el cuarto, esquivando las cajas del suelo y asomándose por la ventana.
- Losé, pero es que desde hace unas semanas me siento observada y no puedo dormir… - contestó Samantha mientras miraba a Chanyeol.
- Y por eso dormías con esto… - comentó Chanyeol mientras alzaba un viejo oso de peluche mientras la miraba divertido - Que adorable… aún duerme con su peluche -.
- ¡Cállate! - exclamó Samantha avergonzada mientras salía de la habitación y dejaba las cajas en la entrada.
¿Qué importa si aún dormía a veces con su peluche? Ha pasado casi toda la infancia con él y era algo con un gran valor sentimental además de un regalo de su primo Tao. Sí, cuando tenía miedo por la noche, no podía dormir o estaba triste se abrazaba a su peluche y se tumbaba en la cama jugando con él o distrayéndose pensando en otras cosas. Cada uno tiene su forma de tranquilizarse. Unos se muerden las uñas, otros escuchan música tranquila y ella juego con su peluche. ¿Qué tiene de malo? No hace daño a nadie. Cuando volvió al cuarto Chanyeol estaba observando por la ventana y parecía estar un poco tenso.
- ¿Se puede saber que estás haciendo? - preguntó Samantha curiosa, Chanyeol dio media vuelta lo deprisa suficiente como para tropezar con una caja y caer al suelo.
Samantha se rió sutilmente ante aquel tropiezo mientras Chanyeol se frotaba la cabeza dolorido. Tras dejar de reírse se acercó a él e intentó ayudarle a ponerse en pie. Chanyeol aprovechó para tirarla como venganza por haberse reído de ella.
- Con que te ríes de mi caída ¿eeh? - dijo Chanyeol sonriendo de lado mientras se subía encima suyo para no dejarla escapar - Ahora te vas a reír con ganas -.
De repente Samantha se vió en medio de un ataque de risa por culpa de las cosquillas que Chanyeol la estaba haciendo. Por muy vergonzosa que fuera la postura en la que se encontraban, Samantha no podía dejar de reírse hasta el punto de llorar. Sentía que la faltaba el aire y que el estómago comenzaba a dolerla. Intentó parar a Chanyeol pero no había forma. Solo paró cuando Samantha lo suplicó entre risas. Al parar se quitó de encima y esperó a que la chica recuperase el aire para comenzar a ayudarla a mover y colocar todas las cajas en su sitio. Mientras los dos colocaban las cosas Tiffany, por alguna extraña razón, no dejaba de mirar a Chanyeol mientras armaba el armario. Alguna que otra vez dejó caer alguna pregunta sobre él y siempre la contestaba de un modo en el que no llegaba a entender gran parte de lo que la quería decir. Pronto atardeció y la puerta sonó, llegando el momento que más temía.
- ¿Iba a venir alguien más? Preguntó Chanyeol mientras se quitaba la chaqueta, quedándose en aquel jersey a rayas.
- Si - dijo mientras se acercaba hasta la puerta - Sehun -.
- ¿¡Qué!? - exclamó Chanyeol - ¡Lo sabía! Esto es una encerrona, eso es injusto -.
- Yo nunca haría eso… Sehun dijo que no podría venir después de clases y necesitaba ayuda cuanto antes… asi que te la pedí a ti - dijo Samantha mientras se disponía a abrir.
- ¿Acaso soy un segundo plato? - preguntó Chanyeol haciéndose el dolido, Samantha negó con la cabeza aburrida ante el dramatismo de Chanyeol.
- Hazme un favor, madura un poco e intentad no mataros - contestó antes de abrir, cuando lo hizo Chanyeol y Sehun intercambiaron un par de miradas hasta que el primero se metió de nuevo en el cuarto y salía con un par de cajas directo hacia el piso de arriba. En ese momento Sehun clavó la mirada en Samantha, interrogativo.
- ¿En serio Sammy? ¿Una encerrona? - preguntó Sehun mientras pasaba, revolviéndola el pelo - Te creía más creativa -.
- Otro - lloriqueó Samantha haciendo un puchero y abrazando a Sehun por la espalda como una niña pequeña - ¿Por qué creéis que lo he hecho queriendo? No eráis mis únicas opciones -.
- Es verdad, tienes tantos amigos a los que elegir… - bromeó Sehun recibiendo un golpe en el hombro de parte de Samantha.
- Chen y yo solemos hablar por mensajes de texto, y Lu Han es bastante más amable y sensible que tú - respondió Samantha mientras lo conducía a su habitación.
- Dos por los que no debo preocuparme, tienen novia y suelen estar ocupados - comentó Sehun, Samantha rodeó los ojos y tras darle otro golpe en el hombro comenzó a indicarle en qué sitio iba cada caja y cuales podía cargar el.
- Y por favor… aunque no sea verdad, finge que te llevas bien con Chanyeol delante de mi hermana ¿Vale? Bastante tengo con que esté coqueteando con Chanyeol para encima lidiar con un interrogatorio suyo - suplicó Samantha mientras cogió una caja y la ponía sobre la que Sehun aguantaba.
- ¿En serio? - preguntó incrédulo - ¿Qué tiene él que no tenga yo? -.
- Algo llamado sentido común y estilo - interrumpió Chanyeol entrando al cuarto y cogiendo un par de cajas más - Además de algo llamado ‘’tacto con las mujeres’’, no he hecho llorar a nadie por el momento, ¿verdad Sam?-.
- Tu mismo lo has dicho Don Creído, por el momento - contestó Sehun siguiéndole hasta el piso de arriba - ¿Y qué son esas confianzas con Sammy? -.
Si las miradas matasen los dos estarían criando malvas hace bastante. Samantha suspiró cansada mientras oía como seguían discutiendo. Al menos no se mataban a golpes. Mientras aquellos dos sin remedio no dejaban de discutir mientras subían y bajan a por las cajas, Samantha buscaba alguna cosa que pudiera haber olvidado antes de cerrar aquella habitación. Miró por los armarios, debajo del colchón, en los cajones y debajo de la cama. Allí encontró una caja de zapatos. Extrañada la cogió y abrió. En ella había cosas que había guardado de pequeña. Sehun y Chanyeol entraron, discutiendo como no. Curiosos se acercaron a ella y mirando por encima de su hombro.
- Veo que aún guardas la caja - comentó Sehun mientras cogía una foto de ellos de cuando se conocieron.
- ¿Una caja de los recuerdos? - preguntó Chanyeol mientras observaba el contenido de esta - Mi hermana pequeña también tenía una de estas -.
- ¿Acaso también te parece mal que lo tenga? - preguntó Samantha empezando a crisparse los nervios, Chanyeol la sonrió.
- Me parece adorable, ya te lo dije - contestó haciendo que Sehun rodase los ojos.
Samantha cogió la foto de las manos de Sehun y cerró la caja. Dentro había muchas cosas que más tarde podría revisar, además podría coger su diario y comenzarlo con las nuevas experiencias que estaba viviendo. Tras acabar de subir todas las cajas, Chanyeol y Sehun decidieron ayudar a Tiffany a armar los muebles sobrantes. El armario ya estaba casi armado, por lo que solo tuvieron que poner unas piezas más y colocarlo contra la pared. Mientras los aquellos dos ayudaban a su hermana, Samantha empezó a desempaquetar las cajas y colocarlo todo en su sitio. Comenzó por colocar los libros en la estantería de arriba. Uno a uno. Había de todo tipo, pero predominaban los libros de romance. Por mucho que intentara concentrarse en colocar los libros y los CDs de música no podía dejar de oír cómo su hermana coqueteaba con Chanyeol. Dios. ¿Cuántos años le sacaba? ¿5?
- Los amigos de Samantha me gustan cada vez más, que pena que os saque tantos años - oyó decir a su hermana.
- Creo que voy a vomitar… - suspiró Samantha en voz alta.
- Estarás contenta, en una tarde casi hemos acabado tu cuarto y ya puedes instalarte en él esta noche - comentó Tiffany con su característica sonrisa, Samantha fingió una como respuesta y volvió a sus CDs. Había muchos artistas conocidos como Leonas Lewis, Lady Gaga, Beyoncé, Brunos Mars y One Direction, pero predominaban los discos de Taylor Swift. La gustaba la música, no solo un grupo. Para ella no existía la barrera de idiomas. Si la música era buena y la canción lograba transmitir los sentimientos del artista no la importaba en qué idioma estuviera cantando dicho artista.
- Aún no te lo he preguntado, ¿por qué decides cambiarte de habitación tan de repente? - preguntó Sehun mientras ayudaba a Tiffany a colocar el último mueble en su sitio. Chanyeol por su parte había subido a donde estaba ella y estaba observando con curiosidad los discos, películas y libros que tenía colocados.
- Como le dije a Chanyeol, desde hace un tiempo comencé a sentirme observada y como las ventanas que hay aquí dan hacia la parte delantera de la casa me sentiré un poco mejor y podré dormir en paz - contestó arrebatando un CD a Chanyeol de las manos.
- Observada eehh… - dijo Sehun mirando a Chanyeol interrogante, Samantha vió con este rodaba los ojos y negaba con la cabeza, encogiéndose de hombros.
- ¡Sehun! - gritó Samantha tirándole un cojín - Deja de insinuar cosas -.
- ¡Pero que ahora ni he hecho nada! - se defendió Sehun haciendo un puchero un tanto molesto. Chanyeol rió divertido, recibiendo un almohadazo de parte de Sehun.
- Samantha - de repente la voz de Tiffany se había vuelto más grave de lo normal y parecía algo agitada - Me ha surgido un…trabajo de última hora en la cafetería, me tengo que ir ya -.
- Yo también me voy yendo, tengo una reunión urgente - comentó Sehun cogiendo su chaqueta del escritorio de Samantha.
- ¿Kris and company? - preguntó Samantha tumbada en la cama boca arriba, colgando la cabeza por el borde. Siempre la había parecido divertido ver el mundo al revés. Chanyeol frunció el ceño extrañado.
- Un día de estos te llevaré a una reunión y verás que no son como que aparentan - dijo Sehun señalándola con el dedo y guiñándola un ojo antes de desaparecer por la puerta.
- Tienes una hermana un tanto entrañable, me cae bien - dijo Chanyeol.
Samantha no contestó, tan solo le lanzó una pequeña sonrisa. ¿Por qué estaba tan nerviosa de repente? Quizá era porque estaban lo suficientemente juntos como para que sus hombros se rozasen a cada movimiento del otro, porque sentía ese calor tan gratificante que Chanyeol desprendía, porque captaba aquel olor a robles y frescura que todo él desprendía… y porque no podía quitarse de la cabeza el hecho de que había sentido muchísimos celos cuando su hermana coqueteó con él. Celos. Había sentido celos del coqueteo de Tiffany. Suspiró profundamente intentando bajar el ritmo al que su corazón latía. Se mordió el labio inferior nerviosa mientras seguía respirando con rapidez mientras intentaba no mirar a Chanyeol, quien estaba concentrado en mirar el cielo estrellado por la ventana del techo. Pero los celos suelen sentirse cuando te gusta esa persona por la que los sientes, ¿verdad? Lanzó una mirada furtiva hacia Chanyeol y rápidamente la apartó, con miedo a ser descubierta. Levantó las manos, posándolas sobre su pecho y agarrando el jersey de lana con un poco de fuerza mientras comenzaba a temblar mientras comprendía que no sintió celos de que su hermana coquetease con él, sino de que Chanyeol no hiciera nada por detenerla. Una vez más lanzó una mirada hacia él y sus miradas se cruzaron. Ninguno de los dos apartó la mirada y Samantha sentía cómo comenzaba a sonrojarse. Entonces algo la golpeó fuerte. Estaba en su cama, hombro con hombro, con alguien no-humano. Intentó apartar la mirada, pero no podía dejar de mirar los ojos de Chanyeol. Era como si estuviera hipnotizándola. Despertó de aquel estado de hipnosis cuando Chanyeol la cogió de la mano, acariciándola el dorso con el dedo pulgar.
- ¿Me temes? - preguntó sin dejar de mirarla a los ojos.
- No - contestó decidida, Chanyeol sonrió.
- ¿Y por qué te agitas? - preguntó de nuevo - ¿Por qué me miras como si fueses un cervatillo indefenso? -.
Samantha suspiró hondo y se mordió el labio nerviosa.
- No, no es miedo a ti - contestó - Es miedo al efecto que me causas -.
- El efecto de haberte dicho lo que no soy, es decir, humano - dijo Chanyeol dándolo por sentado, Samantha negó rápidamente, tanto que se había asustado así misma.
- ¡No es eso!.. Es el efecto que me causas antes y después de habérmelo dicho. No tengo la piel de gallina por miedo a que me hagas daño por tu fuerza, que supera la mía sin duda… t-tengo miedo a que una palabra tuya pueda anular una mía; a que un gesto tuyo, una simple mirada pueda herirme… - no podía creerse lo que estaba diciendo, pero si incluso parecía sacado del guion de una película de amor.
- Yo nunca te haría daño - dijo Chanyeol, y de nuevo aquel extraño brillo apareció en sus ojos.
- A-a veces lo haces, sin saberlo si quiera - suspiró nerviosa.
- ¿Por qué? -.
Samantha volvió a suspirar. Se suponía que iba a ser ella quien hiciese el interrogatorio aquel día, sin embargo la situación era al revés y lo que se decía era completamente diferente a lo que Samantha hubiese querido.
- Porque me confundes Chanyeol, y no me gusta. Gente me dice que me aleje de ti porque eres peligroso, pero luego me salvas la vida en la biblioteca y me traes de vuelta a casa sana y salva después de haberme adentrado en el bosque. Dices no querer tener amigos o simplemente compañía y mírate, tumbado junto a una chica en su cuarto, en la cama, a solas… Me confundes y me haces creer que tengo otro tipo de sentimientos hacia ti… Me haces creer que me gustas - confesó Samantha sin dejar de mirarle a los ojos y sintiendo cómo su corazón se oprimía a cada palabra que pronunciaba.
Chanyeol la encaró, recostándose en su costado. Soltó la mano de Samantha y la llevó hacia su muñeca. Agarró la manga del jersey y la subió hasta la altura de las axilas. Después comenzó a acariciar el brazo de Samantha con la yema de los dedos, produciendo que la piel se la pusiera de gallina.
- Verse atraída por alguien que no es humano es peligroso, y si me lo propongo puedo serlo en demasía - en aquel tono que Chanyeol estaba hablando había un poco de picardía y Samantha lo notó, como también notó que de pronto hacía demasiado calor.
- N-no lo pareces… - un momento perfecto para que alguien les interrumpiese, pensó Samantha, pero ambos sabían que eso no iba a pasar.
- ¿No me crees? - cuestionó Chanyeol sonriendo de medio lado, en cierto modo de manera seductora. Samantha solo negó con la cabeza al ver que ninguna palabra, incluso sonido, venía de su garganta - Entonces tendré que demostrártelo -.
Y sin previo aviso Chanyeol se abalanzó hacia Samantha, quien no podía estar más sorprendida de lo que estaba al notar cómo comenzaba a besarla en los labios. No era el típico beso de película donde el chico y la chica se muestran tímidos y tan solo juntan los labios. Aquel beso era todo lo contrario. Era salvaje, sexy y la estaba encantando en demasía. Entrelazó sus brazos en el cuello de Chanyeol cuando sintió como él colaba un brazo bajo su cintura y la elevaba un poco para juntarla más a él. Suspiró en el beso cuando este lo profundizó más al colar la lengua dentro de su boca. Aquel beso la estaba dejando sin aliento. Al separarse Chanyeol la dio un ligero mordisco en el labio inferior y se tomaron unos minutos para recobrar el aire, sin dejar de mirarse a los ojos en ningún momento.
- C-con esto… es decir… - estupendo, ahora se quedaba sin habla. Aunque era normal por el modo que tenía Chanyeol en besar.
- Con esto te demuestro cuanto tiempo llevaba deseando besarte; porque si te protejo, si te acojo, si te anhelo, si te cuido y si te busco es por algo… y ese algo es que mi corazón late por y para ti - y al decir aquello volvió a besarla, solo que de manera más dulce y acompasa que la anterior.
- Cursi - rió Samantha comenzando a jugar con el cabello de Chanyeol entre sus dedos.
- Cállate - contestó besándola de nuevo. Aquello comenzaba a tornar en otra cosa cuando Samantha sintió la fría mano de Chanyeol colarse por su jersey, acariciándola la barriga.
- Espera Chanyeol -.
Este sonrió comprensivo y la dio un beso en la frente. La abrazó por la cintura y la pegó a él, permaneciendo tumbado con ella hasta que notó que Samantha se había dormido profundamente. Con cuidado de no despertarla la metió en la cama y la tapó con la sábana nórdica. Dejó una nota para ella en el escritorio y, tras coger su chaqueta, salió de la casa por la puerta delantera camino a la suya. Al salir se dio media vuelta, sintiendo una fría mirada clavarse en él. Pero no había nadie, habría sido su imaginación.
Comenzó a caminar camino a su casa, donde su madre adoptiva estará durmiendo en el sillón a la espera de alguna noticia suya. Mañana por la mañana le esperaría una buena reprimenda, pero tras lo ocurrido… no le importaba lo que ocurriese mañana. Aquel beso no solo significaba lo que seguramente para Samantha. Para él, los de su especie, significaba mucho más. Había quebrantado leyes solo con aquel gesto de deseo y afecto… y se sentía libre.
Tras una larga caminata; la moto estaba plácidamente en el garaje de reparaciones tras haber aterrizado el día del ataque en la biblioteca sobre ella, por lo que de ahora en adelante tendría que ir andando o en transporte público a cualquier parte… bonita forma de estropear una Yamaha; por fín llegó a su casa. Hogar dulce hogar es lo que se suele decir. Pero lo que encontró al pasar la portilla fue otra cosa. Lu Han, Xiumin y Sehun; este último con una sonrisa en la cara y seguramente escondería algo tras ella.
- Valla, ahora no solo me seguís por todas partes si no que violáis mi intimidad… - dijo con un tono cansado.
- Tan solo tomamos las medidas de precaución ante la presencia de un extraño, deberías saber las leyes… sobre todo alguien de tu tipo - se defendió Xiumin intentando sonar lo más tranquilo posible.
- Tranquilo, solo hemos venido a decirte algo - dijo Lu Han con su típica sonrisa, cosa que crispaba los nervios a Chanyeol - Kris quiere verte y hablar contigo, mañana a estas horas en el claro del bosque que hay un poco más al este del lago. ¿Sabrás ubicarte? -.
- ¿Acaso creéis que me instalaría aquí sin antes conocer la zona? Llevo un año entero en este pueblo, me sé cada recoveco de este territorio - contestó Chanyeol.
- Y luego te quejas de que te vigilemos… - siseó Sehun mientras Lu Han, Xiumin y él se iban. Cuando estos dos se adentraron en la oscuridad del bosque, se giró encarando a Chanyeol una vez más - Una última cosa… no metas a Samantha dentro de nuestro mundo, sería demasiado peligroso para ella -.
- Te diré yo otra… cuando sepáis todo lo que tengo que contaros, necesitaremos que Samantha esté dentro de nuestro mundo o de lo contrario acabaremos muertos. Y créeme, sé de lo que hablo… yo mismo lo he vivido -.
Tras intercambiar una última mirada Sehun asintió y se perdió en la penumbra del bosque. Chanyeol suspiró y miró hacia el cielo. En escasos días, todo iba a tornarse en un verdadero infierno si no consigue encontrarla a ella.

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Wolf's Tears

Mensaje por G.ell-Bubble el Dom Ago 18, 2013 9:50 pm

Capítulo 5: Caperucita y el lobo.
Nieve cayendo sobre las cabezas de la gente, quienes no dejaban de ir y venir de un lado a otro por la calle chocando alguna que otra vez con algún despistado; luces de todos los colores, pasando por el blanco hasta el tradicional rojo y verde, colgadas por las farolas, árboles y ventanas de las casas; los niños haciendo guerras de bolas de nieve, dando alguna que otra vez a la gente que solo paseaba cerca de ellos… Pronto sería Navidad y aquello traía dicha y felicidad a todas las personas, excepto a ella. Navidad era uno de esos días en los que recordaba con más fuerza a sus padres. Navidad también significa reunirse con la familia, otro de los aspectos que más odiaba. Navidad, para ella, significaba aguantar las pullas y quejas de su abuela por parte materna. Todo el mundo tiene abuelas que se preocupan por ellos, que los cuidan, los quieren y los miman a espaldas de sus padres… ella tiene al Grinch como abuela. Siempre quejándose de todo y de todos, bueno solo de ella. Al parecer es la única nieta que ella no deseaba. Siempre, desde pequeña, ha ido dejando claro que Samantha no era lo que ella esperaba como nieta y siempre tenía en boca a su madre. Si hay algo que odiase es que la comparasen con ella. La dolía que no dejasen de recordarla a sus padres. No la importaba ser comparada con ella. Su madre siempre fue una mujer muy guapa y dulce con la gente, e inculcó a sus hijas para que fueran educadas y buenas con la gente… pero en estas fechas tanto Samantha como Tiffany estaban más sensibles y receptivas de lo común y cualquier recuerdo de sus padres podía hacerlas llorar.
Suspiró una vez más mientras veía a la gente ir y venir de un lado para otro con el estrés en ellos mientras sostenía su taza de chocolate caliente con las dos manos, calentándolas del frío. Se supone que la Navidad trae tranquilidad, dicha, felicidad… pero por la calle solo se veía estrés y preocupación. Era algo curioso como una fecha podía estresar tanto a la gente. Volvió la mirada hacia su taza e hizo un puchero. Ningún chocolate caliente podía compararse con el que siempre la hacía su hermana. Una receta familiar que su madre la enseñó y que pronto Tiffany la enseñará a ella.
- ¿Sabes? Siempre me has parecido una de las chicas más misteriosas de clase - comentó Sohee captando la atención de Samantha. Aquella mañana había decidido salir a dar una vuelta con la única amiga, al menos chica, que tenía. Estaba un poco saturada por el tema de la bipolaridad de Sehun y, sobre todo, por intentar descubrir lo que Chanyeol realmente era. Aunque ahora, cuando pensaba en Chanyeol, lo primero que se la venía a la cabeza era lo que ocurrió la otra noche en su cuarto.
- ¿Yo misteriosa? - preguntó Samantha, Sohee asintió tras ajustarse las gafas de pasta que siempre llevaba puestas.
- Nunca hacías nada para llamar la atención de los chicos, ni si quiera de los profesores o de las compañeras de clase para hacer amistades… - explicó Sohee - Además, siempre andas garabateando en los ratos libres y no hablabas con nadie, exceptuando nuestras notas -.
- Supongo que tus notas eran lo único que necesitaba - dijo Samantha sonriente.
- Gracias - contestó Sohee - Aunque ahora que Sehun parece haber vuelto en sí… preferí hablar en persona contigo -.
- La verdad es que yo también tenía ganas de poder hablar en persona contigo y quedar como una pareja de amigas - comentó Samantha riendo débilmente.
Estuvieron un momento más en silencio, disfrutando del ruido de la gente en la cafetería pidiendo cafés, batidos, chocolates calientes… y mirando por la vidriera a la gente que pasaba. Algún que otro niño se paraba y las mirada curioso, otros simplemente las sacaba la lengua haciéndolas reír.
- Entonces… ¿entre tú y Chanyeol hay algo? - preguntó Sohee sonriente, haciendo que Samantha se removiera nerviosa en el sitio.
- ¿Qué te hace pensar eso? - Sohee rió y tras dar un pequeño sorbo a su chocolate caliente se volvió a acomodar las gafas para proceder a contestar. Ese gesto siempre hizo gracia a Samantha, cada vez que iba a contestar a algún profesor o a alguna pregunta que alguien la hiciera Sohee se ajustaba las gafas. Como si fuera un político o una profesora.
- Es bastante obvio que a Chanyeol le gustas, y bastante a decir verdad - contestó sonriente - Cada vez que hablas en clase respondiendo a algún profesor es de los pocos momentos en los que de verdad presta atención; además, la semana que faltaste se veía totalmente perdido en clases. Era como si, con el hecho de que tú faltarás, algo en él no estuviera en su sitio -.
- El otro día lo dejó bastante claro a mi parecer… seguramente Sehun te habrá contado una pequeña parte - dijo Samantha jugando con la taza entre sus manos.
- Más o menos, al salir de las clases me dijo que tenía que ir a no sé qué reunión y a tu casa para ayudarte. Después recibí un mensaje suyo diciendo que le habías echo una encerrona con Chanyeol - Samantha rodó los ojos cansada, aquello no fue premeditado, ocurrió y ya está.
- En fin, Sehun tuvo que irse con Kris and company y nos dejó a Chanyeol y a mí a solas. Mi hermana también tuvo que irse - dijo Samantha, entonces Sohee pareció interesarse más por la conversación.
- ¿Y qué ocurrió? - preguntó curiosa.
- Ya habíamos terminado en ordenar mi cuarto asi que nos tumbamos en la cama y…bueno, ocurrieron cosas que llevaron a otras cosas que hicieron que Chanyeol me besara - contestó Samantha tímidamente.
- ¿Le correspondiste? - Samantha asintió - Y… ¿cómo besa? -.
- ¡Sohee! - exclamó Samantha avergonzada haciendo que toda la cafetería concentrase su atención hacia ellas.
- Solo contéstame a esa pregunta y no volveré a sacar el tema - suplicó juntando las manos frente a su cara - Por favor -.
- Besa bastante bien… - contestó Samantha mordiéndose el labio inferior recordando todas las sensaciones que sintió mientras Chanyeol la besaba.
- Todas las chicas de clase estarían muertas de envidia seguro - dijo Sohee removiendo el chocolate caliente de su taza con la cucharilla, apoyando la cabeza en la palma de su mano.
- ¿Tú también? - Sohee negó la cabeza divertida.
- Chanyeol no es mi tipo, es demasiado… raro. Hay algo en él que me da mala espina y que no deja que le vea como las chicas de clase - contestó, entonces una pequeña y tímida sonrisa asomó por sus labios - Además, no es él quien me gusta -.
- Creo saber quién es ese chico - dijo Samantha sonriente, se hacía una ligera idea. Las tímidas miradas que le lanzaba, la sonrisa que mostraba cada vez que se hablaban y ese brillo en los ojos cuando le miraba a escondidas de que nadie la pillara.
Sohee tan solo rió divertida y dio otro trago a su chocolate caliente. Mañanas con aquellas no las cambiaría por nada en el mundo. De nuevo aquel cómodo silencio se formó entre ellas. Pasaron el resto de la mañana dando una vuelta por la zona de tiendas, cogiendo alguna que otra cosa para sus familias. Al pasar por una joyería se la ocurrió cogerle un pequeño regalo a su hermana por todo el trabajo duro y el sacrificio que tuvo con ella. Tras pagar aquel regalo y salir de la tienda chocó contra aquel señor tan raro. Era el mismo por el que Chanyeol se puso tan tenso antes de entrar a clase, y con quien se encontró antes del ataque en la biblioteca. Aquella vez no llevaba gabardina, solo un abrigo de color negro. Tenía el pelo largo y levemente enmarañado y la barba de 5 días reposaba en su rostro.
- Perdóneme señor, no veía por dónde iba - dijo inclinándose con el cuerpo a modo de disculpa.
- No importa, me alegra haberme chocado contigo pequeña - contestó el hombre con esa voz tan grabe - Te estaba buscando -.
- ¿Por qué? - preguntó Samantha manteniendo las distancias.
- Es sobre ese chico que te acompañaba el otro día. Corres un gran peligro si estás junto a él, además las apariencias engañan y él lo está haciendo - le advirtió aquel hombre.
- Mire, no sé qué es lo que me quiere decir pero le agradecería que no hablase así de un amigo mío… al menos no a sus espaldas - contestó Samantha alejándose lentamente.
- No seas insensata Caperucita, el lobo no es buena compañía y a la mínima intentará comerte tenlo por seguro - aquello fue lo último que escuchó decir a aquel hombre antes de doblar la esquina.
Sohee la miró extrañada y al ver que Samantha no decía nada entendió que no quería hablar del tema. Quizá más tarde la diría algo o no. Por otro lado Samantha no entendía lo que había dicho. ¿A qué se refería aquello de ‘’alejarse del lobo’’? Miró la hora y se despidió de Sohee, debía de estar en casa hace un cuarto de hora para ayudar a su hermana. Se colocó mejor el abrigo al notar cómo el frío aumentaba y la calaba en los huesos. Aquel día era uno de los más fríos que había vivido nunca y todas las calles estaban cubiertas de nieve por la nevada de la aquella noche. Tras mirar de nuevo la hora decidió coger el atajo que solía tomar para ir a clases y no llegar tarde. Si seguía por ahí seguramente ahorraría dar tantas vueltas y llegaría justa de tiempo. Por aquel lugar no había ni una sola alma, tan solo ella y el silencio, y aquello la daba mala espina. La alarma del móvil la sacó de sus pensamientos. Era un mensaje de Tiffany, tenía cosas que hacer por lo que no estaría en casa hasta la tarde. Otro día más la casa para ella sola. El primer día la pareció bien, el segundo día no la importó, el tercero la mosqueó un poco…y hoy ya ni si quiera se preocupa. Desde aquel día en el que ordenaron su nuevo cuarto Tiffany comenzó a comportarse de forma muy rara. Día sí y día no se iba a saber dónde y no volvía hasta pasadas unas horas. La otra vez fue todo el día, hoy hasta la tarde… Suspiró cansada y decidió tomar otro camino. Iría a casa un poco más tarde, al menos hasta que tuviera hambre. Sin saber a dónde ir, comenzó a caminar por las calles y callejuelas de aquel pueblo tan pintoresco. Tras la nevada de anoche, todo era mucho más navideño. Aún había algún que otro niño jugando con la nieve mientras sus padres les observaban. Aquello la trajo tanta nostalgia. Aquella escena la recordaba mucho a cuando Tiffany y ella retaban a sus padres a una guerra de bolas de nieve. Claramente ellos se dejaban ganar, pero para ella y Tiffany era como si hubieran ganado una gran batalla. Para ellas, a esa edad, sus padres eran como los reyes del mundo. Andando sin rumbo fijo, llegó a un parque cercano a su casa. Los niños se habían encargado de limpiar por ellos mismo la nieve de los columpios y toboganes para su propio disfrute haciendo un favor a los encargados aquella semana de limpiar la nieve de los lugares públicos. No había gente por los alrededores, seguramente todos los niños o jóvenes de su edad estarían esperando a que su madre terminase de preparar la comida. Otra de las muchas cosas que envidiaba a la gente normal de su edad.
- ¿Acaso no lo sabes? - preguntó una voz conocida tras ella - Ir sola por la calle puede ser peligroso, ¿y si te ataca un lobo y no hay nadie para ayudarte? -.
- Los lobos atacan en la zona oeste, estamos en la este… no hay nada por lo que preocuparse - contestó Samantha dándose la vuelta y sonriendo a Chanyeol, este la imitó.
- Deberías estar en casa a estas horas, todos lo están - dijo Chanyeol poniéndose a su lado, mirando a un punto en el infinito.
- Ya bueno… pero si voy a estar sola, prefiero darme una vuelta y pensar en todo lo que ha ocurrido - contestó Samantha mirándole fijamente, este la miró y encarnó una ceja.
- ¿Sobre qué? - cuestionó, Samantha se mordió el labio inferior y bajó la mirada indecisa.
- Sobre esto y lo otro… - contestó - sobre ti, sobre mí… sobre el beso… sobre todo -.
- Sobre mí: No hay mucho que debas saber, podrías meterte en un terreno peligroso si indagas demasiado; sobre ti: Eres la persona más cabezona y testaruda que he conocido…y en cierto modo me gusta; y sobre el beso: No es algo de lo que me arrepiente, es algo que deseo que vuelva a pasar - y de nuevo aquella sonrisa matadora, cada vez que la veía Samantha sentía que las rodillas la fallaban.
- ¿Y sobre todo? - preguntó curiosa, Chanyeol bajó la mirada durante unos instantes y volvió a unir contacto visual con la chica.
- Hay cosas de mí, Samantha, que simplemente debo ocultar por el bien de cualquiera que me rodee y por alguna razón eres tú la primera que se me viene a la cabeza cuando pienso en ello. Las apariencias engañan y a veces el cordero es en realidad un lobo disfrazado - contestó Chanyeol mientras apartaba un mechón de pelo tras la oreja de Samantha.
Aquel gesto fue muy dulce al tacto. Casi todos los gestos de Chanyeol lo eran, al menos ahora que ella se diera cuenta. Antes de que Chanyeol pudiera retirar su mano, Samantha la había apretado con la suya contra su mejilla sonriente.
- En mi mundo hay reglas, muchas a decir verdad, y una de ellas nos prohíbe estar con gente como tú… - comentó Chanyeol sonriente.
- ¿Y qué vas a hacer? - preguntó Samantha acercándose más a él cuando sintió la otra mano de Chanyeol en su otra mejilla.
- No lo sé, la única vez que decidí saltarme las reglas la cosa acabó demasiado mal y no quiero que te ocurra nada - respondió Chanyeol haciendo una mueca.
- ¿Qué ocurrió? - volvió a preguntar.
- Conocí a una chica igual que tu; testaruda, cabezota…; pero ocurrieron cosas, empezaron los problemas y todo se torció. Desde entonces me muevo cada periodo de tiempo de país en país intentando huir de la sombra que me persigue… pero ahora es diferente - Chanyeol suspiró y la besó en la frente.
- Algo diferente - repitió Samantha - Déjame adivinar; estás cansado de huir y quieres recuperar tu vida -.
Aunque eso significase recuperar a esa otra chica. Después de todo ella nunca había llamado la atención de los chicos, tan solo de Sehun y como mejor amiga. Chanyeol estaba a otro nivel, cualquier chica de su edad; incluso su hermana; puede verlo.
- Si estoy cansado, y sí quiero recuperar mi vida… pero no quiero involucrarte demasiado. La diferencia que hay ahora eres tú. Puede que haya conocido una chica diferente en cada sitio, pero tú eres diferente; me confundes, haces que me preocupe cada vez que no sé nada de ti - explicó Chanyeol - Aquel día en la biblioteca, cuando aquel lobo te hizo daño en el brazo, por primera vez en mucho tiempo tuve miedo a volver a perder a alguien en mi vida -.
- Pero ni si quiera nos conocíamos… - Chanyeol sonrió y la juntó a él por la cintura.
- No nos hace falta conocernos demasiado para poder ver lo que podemos llegar a depender de nuestra pareja… y no sabes lo mucho que dependo de ti. Si me dices que no respire, no lo haré; si me pides que te bese, no dejaré de hacerlo hasta que lo digas; y si me ordenas dejarlo todo para estar contigo, no dudaré en hacerlo - Samantha suspiró mordiéndose el labio inferior.
- Estás loco - dijo escondiendo su rostro en el cuello de Chanyeol.
- Loco por tus besos, por tus caricias y loco por ti - susurró Chanyeol en el oído de Samantha, produciéndola escalofríos por su espalda.
- Cállate - suplicó Samantha avergonzada, entonces se acordó de Tiffany y de que debería estar en casa preparando la comida para cuando ella llegase y se separó de Chanyeol, quien la miró extrañado - Se me está haciendo tarde y debería estar en casa para comer -.
- ¿Cuánto tiempo tardas en preparar la comida? - preguntó Chanyeol.
- Unos… 30 minutos, ¿por qué? -.
- Mi madre suele preparar una cantidad de comida equivalente como para poder alimentar al pueblo durante un año entero - dijo Chanyeol entrelazando su mano con la de Samantha, quien dio un pequeño respingo al notar lo caliente que estaba al tacto.
- Pero Tiffany… - Chanyeol la sonrió una vez más.
- Vamos, ¿nunca has desobedecido a tu hermana? - preguntó recibiendo una negación por parte de Samantha - Siempre hay primera vez para todo -.
Y si decir nada más Samantha se vió arrastrada hacia la casa de Chanyeol. No estaba muy lejos de aquel parque, lo que significaba que tampoco lo estaba de su casa y así podría acordarse bien del camino de vuelta… y, ¿quién sabe? Igual aquella vez no iba a ser la única que fuera a casa de Chanyeol.
En unos escasos minutos, en los cuales ninguno de los dos soltó la mano del otro, llegaron a la entrada a la casa de Chanyeol. Estaba pegada al bosque, lo que la pareció algo peligroso contando con que Lickey Hills es conocido por los ataques de lobos salvajes en jardines ajenos y sitios públicos. No era una casa muy grande, pero si lo suficiente como para ser la más grande del barrio. Las paredes estaban recubiertas por piedra a excepción de la parte delantera, la cuál era de madera de un tono marrón tan oscuro que podría equivocarse con negro. Desde la portilla hasta la entrada había un camino de baldosas de piedra y a su alrededor jardín, el cual rodeaba la casa.
- Valla… es una casa muy bonita - dijo Samantha siguiendo a Chanyeol de cerca hasta la entrada.
- Espérate a ver el interior - dijo Chanyeol abriendo la puerta.
Al ver que Chanyeol se apartaba abriendo la puerta pasó la primera, sintiéndose un poco incómoda. Era l primera vez en mucho tiempo que entraba en casa de alguien, mucho menos de alguien como Chanyeol. Este sonrió divertido al ver cómo se agarraba el ante brazo nerviosa mientras miraba a todos los lados.
- ¿Eres tú Chanyeol? - preguntó un voz proveniente de alguna parte de la casa, era el de una mujer adulta - Espero que no te hubieras olvidado de traerme lo que te pedí -.
- Ven, te presentaré a Helen - dijo Chanyeol apoyando su mano en la parte baja de la espalda de Samantha mientras la conducía a la cocina.
De esta salí un olor a pasta que hacía que la boca de Samantha se la hiciera agua. Al entrar una mujer de unos 40 y pocos estaba de espaldas, seguramente cocinando aquella pasta. Llevaba el pelo recogido en una cola de caballo echa de cualquier manera y un delantal de color blanco y lunares de colores sobre la ropa.
- Tenemos compañía Helen - la nombrada se giró curiosa y, aunque al principio se mostrara un poco sorprendida al ver a Samantha, la dedicó una tenue sonrisa. Parecía más joven de lo que seguramente era al sonreír.
- ¿Quién es esta chica tan mona? - preguntó sonriente - Perdona que no te valla a saludar como es debido, pero la pasta y yo no nos llevamos demasiado bien y siempre que intento cocinar algo acabo perdida como puedes ver -.
- ¡Oh! N-no importa señora - contestó Samantha con rapidez.
- Es Samantha, mi novia - aquello pilló de sorpresa tanto a la mujer como a Samantha. Asi que lo que ellos eran se podía llamar de aquella forma.
- Entiendo… ¿se va a quedar a comer? - preguntó Helen sonriente.
- Ya he intentado convencerla pero sigue negándose, solo la he traído para presentarla - contestó Chanyeol.
- Bueno, pues entonces ha sido un placer - comentó Helen limpiándose las manos con una rodilla para después acercarse a ella y darla la mano - Si alguna vez te apetece pasarte por aquí, siempre habrá un plato más en la mesa -.
- Gracias, lo tendré en cuenta - dijo Samantha sonriente.
- Ven, vamos a dejar de distraerla o al final quemará la pasta - dijo Chanyeol divertido.
Helen le sacó la lengua antes de que Chanyeol y Samantha salieran de la cocina. Subieron las escaleras hasta el piso de arriba y Chanyeol la señaló una de las habitaciones. Chanyeol había estado en su habitación, por lo que ahora la tocaba a ella estar en la suya. Al entrar se sorprendió. Normalmente los chicos tenían la habitación echa un verdadero desastre, él no. Estaba muy bien ordenada. En unas baldas había películas, CDs, libros y comics; muy bien ordenados. La cama estaba hecha y no había nada fuera de su sitio. Al lado de esta, apoyada en el cabezal, descansaba una guitarra clásica. El armario y el escritorio se situaban frente a la cama y frente a la puerta, la ventana corrediza.
- No es tan grande como el tuyo… pero al fin y al cabo es mi cuarto - comentó Chanyeol al ver que Samantha no decía nada y solo observaba alrededor.
- Me gusta, y está bastante recogido para ser el cuarto de un chico - dijo Samantha pasando su mano por el escritorio, ni una sola mota de polvo - ¿Qué es esto? -.
- Es una especie de album de los recuerdos. Por eso no me reí cuando vi que tenías una caja donde guardabas recuerdos de tu niñez, yo tengo algo parecido - Chanyeol se acercó hasta ella, colocándose detrás mientras los dos observaban el album.
- Canadá, París, Italia… Veo que has estado en muchos países -.
El album estaba ordenado en apartados por cada país en los que Chanyeol había estado. Canadá estaba el primero, luego París, Italia y el último en el que ha estado, E.E.U.U. Había fotos, postales, incluso había algún que otro texto que Chanyeol había escrito con esa letra peculiarmente cursiva que tenía. Mientras observaba las fotos de Canadá se fijó en una. Estaba abrazado a una chica de pelo cobrizo, ondulado y muy guapa. Parecía una modelo.
- ¿Quién es? - preguntó Samantha curiosa, Chanyeol hizo una mueca.
- Es mi ex-novia, no creo que quieras saber sobre ella - contestó Chanyeol, Samantha asintió acorde a lo dicho. Mirando mejor la foto podía verse a la perfección que era el tipo de chica que a Chanyeol le venía como un guante. ¿Por qué habrán cortado?
Siguió observando al album y leyendo algún qué otra cosa que Chanyeol había escrito hasta que Helen llamó a Chanyeol para comer. Ella decidió que era hora de volver a su casa para no preocupar a nadie, ya que Tiffany habría llegado ya y estaría algo preocupada por ella. Sabía que iba a ir con Sohee por la mañana, pero seguramente no contaría con que Chanyeol la llevaría hasta su casa. Chanyeol salió de la habitación ante la insistencia de Helen, dejando a Samantha sola por unos momentos. Cuando estuvo a punto de salir del cuarto algo la llamó la atención. Era aquel viejo libro que Chanyeol leía en la cafetería, cuando Sehun y ella discutieron. Se mordió el labio dubitativa pero decidió correr el riesgo de llevárselo prestado. Quería saber sobre Chanyeol y su misteriosa identidad, ya correría los riesgos más tarde. Se lo guardó bajo la chaqueta antes de que este volviese a por ella y la acompañase hasta la portilla.
- ¿Estás segura de que no quieres que te acompañe hasta casa? Me quedaría más tranquilo - preguntó Chanyeol cogiéndola de las manos y acariciándola el dorso con el pulgar.
- Segura, no soy una niña pequeña de la que tengas que cuidar las 24 horas del día - contestó un poco molesta, Chanyeol rió divertido y le dio un pequeño beso en los labios.
- Lo sé, sin embargo no me importaría estar las 24 horas contigo -.
Samantha rodó los ojos ante aquella cursilada y tras despedirse de Chanyeol se encaminó hacia su casa. No fue demasiado difícil encontrar el camino de vuelta por aquella zona, pero la costó. Nunca había estado por allí y todo la parecía igual. Las casas tenían el mismo diseño de construcción, y si no era el mismo uno muy parecido. Tuvo que preguntar un par de veces a gente que pasaba por los alrededores hasta encontrar el camino indicado, aunque para la próxima vez que tuviera que ir y venir desde allí ya se sabía el camino que coger.
Cuando llegó a casa no había nadie, seguramente Tiffany se hubiera retrasado en aquel asunto pendiente que tenía. Suspiró al oír a sus tripas demandar por su comida. Debería haber aceptado aquella propuesta de Chanyeol. Se quitó el abrigo y lo dejó en el sillón, junto con aquel libro que cogió del cuarto de Chanyeol, después se encaminó a la cocina y se hizo una ensalada. Era algo ligero para comer, pero bueno, el invierno acabará pronto y hay que perder peso de las comidas navideñas. Tras acabar de prepararse la ensalada suficiente para ella y su hermana cogió el libro y subió hasta su cuarto para comenzar a leerlo. Apartó el cuaderno de dibujos del escritorio, cogió una silla y con la ensalada al lado, empezó a leer aquel libro.
No había título, editor, índice o cualquiera de las características que todos los libros que ella había leído poseían. La portada de este era de cuero, como si alguien lo hubiera fabricado por él mismo. Por los bordes de las páginas, incluso la portada, había restos de quemaduras y algunas de las hojas estaban ilegibles. ¿Por qué guardar un libro tan estropeado y casi ilegible en tu cuarto? Además de texto había ilustraciones, era como si uno de los antiguos ilustradores de la edad media o de alguna de esas épocas antiguas los hubiera dibujado. Ojeó el contenido con pocas ganas de leer. Muchas de las páginas estaban escritas en inglés, pero también había escritos en otro idiomas como el chino, el francés, el italiano, portugués… incluso había páginas y fragmentos en español. ¿Entendería Chanyeol todos estos idiomas? El inglés y el chino los daba por supuesto, y el español también puesto que es una de las asignaturas en las que compartía asiento con él en las clases y, a juzgar por el último examen, se le daba bastante bien. Miró la hora, las 16:30… Bueno, tenía una tarde entera para poder leer algo de aquel libro antes de que Chanyeol le echase en falta. En unas horas leerá lo que pueda hasta que sea hora de devolvérselo sin que se diera cuenta. Ya se inventaría una excusa cualquier para presentarse allí de nuevo.
Comenzó a leer la primera página. Era una especie de introducción al libro. ‘’Normas, leyes y consejos que hay que seguir para el bien de la raza humana y propio’’ Abajo era la misma frase pero en los diferentes idiomas. Pasó páginas y páginas. Todo lo mismo. Una norma, una ley, un consejo o una ilustración. Suspiró cansada. ¿En qué mundo vivía Chanyeol? Solo había normas y leyes que seguir, consejos que tener en cuenta y advertencias en cada esquina. Entonces recordó lo que al dijo. Aquello de que estaba rompiendo normas y leyes al estar con ella. ¿Habría alguna norma o ley que le prohibiese salir con humanos? Buscó por aquel libro hasta encontrar lo que buscaba… una pena que estuviera escrito en francés. Lanzó un suspiro lleno de frustración y buscó un boli y un cuaderno. Iba a tardar demasiado traduciéndolo con un diccionario en francés, por lo que prefería copiar aquel fragmento y traducirlo más tarde. De todos los idiomas posibles, francés. El que peor se la daba. Cuando llevaba un buen cacho copiado, Tiffany regresó bastante cansada. Ni si quiera preguntó lo que hacía cuando fue a saludarla, tan solo la dio un beso en la mejilla y se fue a su cuarto a descansar. Para cuando acabó había pasado el suficiente tiempo como para que la noche estuviera al caer. Cerró el libro y se levantó, estirando los músculos entumecidos por tanto tiempo sin moverse. Se frotó los ojos cansados y bostezó. Ni para los deberes del instituto había puesto tanto esfuerzo. 9 hojas, en el libro 18, por delante y detrás en francés puro. De nuevo miró la hora, las 17:45. Si no se daba prisa se la iba a hacer demasiado tarde y no era muy seguro caminar por el barrio a solas y mucho menos por la noche. Guardó el libro en una mochila, cogió la chaqueta y se encaminó hacia la casa de Chanyeol.
Aún había alguna que otra persona merodeando por los alrededores. Los dependientes cerraban las tiendas a toda prisa sabiendo que la noche estaba por llegar, y eso significaba que los lobos comenzarían a merodear por la calle a sus anchas. Incómoda por las miradas curiosas de la gente, se acomodó mejor la chaqueta y aceleró el paso. Las madres cerraban las ventanas, las portillas y las puertas con llave. Se aseguraban de no dejar a ningún animal doméstico fuera de casa para no tener que lidiar con una muerte innecesaria. Y si ella no se daba prisa, ella iba a ser una de ellas. Antes de llegar a la casa de Chanyeol decidió llamarle para avisarle y así no perder tiempo que podría utilizar para correr hacia la suya propia por si se la hacía muy tarde.
- ¿Samantha? ¿Ocurre algo para que me llames a estas horas? - por el tono de voz de Chanyeol parecía nervioso, cosa que extrañó a Samantha.
- No ocurre nada, tan solo es que me he dejado una cosa en tu cuarto y necesito recuperarla cuanto antes, ¿podría pasarme a por ella? - hubo un momento de silencio en el que solo se podía oír la respiración de Chanyeol por el teléfono.
- A-ahora mismo no es un buen momento, Helen está durmiendo y yo me iba a la cama ya… ¿no podrías venir mañana o decirme que es para llevártelo mañana por la mañana? - algo no andaba bien. Chanyeol estaba mintiendo, de nuevo, cuando ella le preguntaba.
Al doblar la esquina paró en seco. ¿Dónde pensaba dormir Chanyeol? ¿En la intemperie? Si tanto sueño tenía la calle no era un buen lugar para dormir, y por lo que podía ver estaba más despierto que nunca. Con cuidado de no ser vista se escondió en la esquina y asomó ligeramente la cabeza.
- ¿Estás bien Chanyeol? - preguntó Samantha mirándole fijamente desde la otra punta de la calle - Pareces nervioso -.
- Tranquila, no pasa nada. Tan solo estoy cansado y la pasta de Helen me ha sentado algo mal - aseguró Chanyeol - Hasta mañana -.
Samanta rodó los ojos cuando vió cómo Chanyeol la colgaba la llamada, se guardaba el móvil y tras mirar a los lados se marchó. De esta no se iba a salvar. Si no la decía qué era lo que estaba ocurriendo, ella misma lo averiguaría siguiéndole. Esperó a una distancia perfecta. La daría tiempo a esconderse si Chanyeol mirase hacia atrás y no podría perderle de vista tan fácilmente. O eso pensó hasta que vió cómo se adentraba al bosque. Suspiró cansada. No la apetecía mucho volver a aquel sitio tras la pequeña aventura de la otra vez. Su curiosidad y orgullo pudo más que su sensatez y se vió en el bosque antes de darse cuenta de lo peligroso que era lo que estaba haciendo. De nuevo, perdió de vista a Chanyeol. Era demasiado ágil y rápido, pero no iba a rendirse tan fácilmente. Estuvo caminando durante un buen tiempo hasta que le vió. Caminó hacia él dispuesta a hacerle un par de preguntas cuando vió que no estaba solo. Y odiaba decirlo, pero reconocía a aquellas personas. Kris y su grupito. Eran fáciles de diferenciar. Kris el más alto, con el pelo de un tono rubio acaramelado; a su derecha LuHan, Xiumin y Chen; a su izquierda un chico que no había visto antes, bastante alto también y delgado… y Sehun. ¿Qué estaba haciendo Chanyeol? ¿Acaso iba a unirse a Kris también? Desde donde estaba no podía oír nada de lo que decían, pero por las caras y los gestos de las manos podía ver que Kris y Chanyeol estaban discutiendo. Por cada palabra de uno una contestación del otro. Poco a poco se quedaron el uno frente al otro, y pese a la diferencie de estatura Chanyeol no se dejaba intimidar. Decidió que había visto suficiente cuando Kris cogió a Chanyeol por el cuello de la camisa y lo apartó violentamente.
- ¡¡Eh!! ¿¡Quién te ha dado el derecho de meterte con él!? - gritó Samantha saliendo de su escondite e ignorando las miradas de estupefacción y sorpresa de los demás, encaró a Kris.
- ¿¡Qué narices haces aquí Samantha!? - gritó Sehun sorprendido, Samantha lo ignoró.
- ¿¡Acaso no eres lo suficientemente valiente como para encararle a solas que te traes a tus perritos falderos contigo!? - preguntó Samantha realmente molesta. Sabía que Kris no era alguien muy bueno, pero de ahí a ser un cobarde.
- Samantha cálmate, no es lo que parece - intentó calmar Chanyeol agarrándola por los hombros.
- ¡No quiero calmarme, no necesito calmarme! - dijo Samantha deshaciéndose del agarre y señalando a Kris, quien se mantenía serio ante aquella situación - Tan solo eres un cobarde -.
- Tranquilízate gatita - comentó aquel chico que no conocía de nada, Samantha lo fulminó con la mirada al oír aquel apodo - Te sugiero que te mantengas apartada -.
- ¿Para qué? - pregunto acercándose a él - ¿Para que podáis hacerle algo malo? Ni loca -.
- Si así fuera no íbamos a hacerla nada que él no hubiera hecho ya - aquello fue la gota que colmó el vaso, sin pensárselo dos veces propinó a aquel tipo un buen tortazo con todas sus fuerzas.
Por los rostros de los demás, aquello no pareció ser una buena idea. LuHan y Xiumin se habían quedado pálidos, y Sehun la había apartado a la fuerza mientras los demás se alejaban de ese chico. Pronto comenzó a pasar algo malo.
- Tao… Tao tranquilízate, no queremos que pase nada malo - comentó Kris extendiendo un brazo hacia Chanyeol, este lanzó una mirada de reproche hacia Samantha y se acercó hacia dónde ella, agarrándola del ante brazo y apartándola con algo de fuerza.
- Tú y yo vamos a tener que hablar sobre esto más tarde -
Por el tono de voz aquello era algo muy serio, y cuando miró hacia el chico que dio el tortazo entendió por qué. Le estaba ocurriendo lo mismo que a Chanyeol cuando el lobo arremetió contra él en el ataque en la biblioteca. Estaba temblando violentamente y la miraba con aquellos ojos rojos. Era como si algo le hubiera poseído y comenzaba a tener miedo. Pronto aquellos temblores de volvieron más violentos hasta el nivel de que toda su espalda se curvó hacia delante y, ante sus ojos, aquel chico se había convertido en un lobo gigantesco de color cobrizo. Sin dar tiempo a ninguna explicación, el lobo que antes era aquel chico la gruñó y se abalanzó hacia ella. Chanyeol a un lado y antes de que al lobo le diera tiempo a reaccionar se abalanzó hacia él y se convirtió en un lobo de color marrón. Los dos animales tan inmensos se gruñeron el uno al otro y comenzaron a pelearse. El ruido que emitían era tan potente que Samantha se tuvo que tapar los oídos mientras veía como lo que antes era Chanyeol se peleaba con aquel lobo, personas… lo que fuera.
- Llevad a Samantha a casa de Elisabeth y esperarnos allí - ordenó Kris, sacando a la susodicha de sus pensamientos.
Sehun asintió y levantó a Samantha del suelo, suspiró molesto y junto a LuHan y los demás la llevaron por el bosque. No opuso ninguna resistencia en el camino hasta la casa de aquella chica que nombraron, estaba demasiado afectada por el simple hecho de haber visto a su novio convertirse en una bestia salvaje y haber comenzado a pelearse con otro bestia que anteriormente era otro chico de su edad. Hundida en sus pensamientos no se dio cuenta de que habían llegado a una cabaña situada en el claro del bosque. Era bastante grande y estaba rodeada por los árboles. LuHan fue el primero en adelantarse y entrar en ella. Tras unos minutos de puro silencio, en los que en ningún momento Sehun la soltó, una mujer salió de la cabaña y se acercó a ella. Era una mujer de estatura normal, de pelo negro , liso y largo hasta la cintura. Lo llevaba recogido en una cola de caballo. Cuando estuvo lo suficientemente cerca pudo ver que sus ojos eran de un color oscuro con motas doradas… como si fueran lentillas, pero no lo parecían puesto que llevaba gafas puestas.
- ¿Qué es lo que ha ocurrido? - preguntó preocupada.
- Tao se ha descontrolado y atacó a Samantha - contestó Sehun.
- ¿Por qué? Pero si Tao no suele descontrolarse… - dijo aquella mujer mirando a Samantha.
- Yo… le…le di un tortazo - aquello pareció dejarla sin palabras.
- Señor… llévala a la cocina, LuHan la está preparando un té para que se tranquilice y para cuando Kris vuelva - dijo la mujer acariciándose la sien.
- Elisabeth… Tao va a necesitar de tus tratamientos - comentó Chen, algo nervioso al ver cómo se frotaba las manos - Acabó peleándose con Chanyeol… y Kris se ha quedado con ellos -.
- ¿¡Qué!? ¿¡Contra un pura sangre!? - gritó histérica - ¡Ahora vuelvo, meteros a casa y no salgáis por nada en el mundo! En qué lío nos has metido pequeña -.
Samantha se encogió en el sitio y bajó la mirada. Todo aquello era por su culpa. Sin decir ni una sola palabra más los se metieron en aquella cabaña. La mujer, Elisabeth, cogió unas cuantas cosas de la cocina y volvió a salir dando un portazo. En la cocina LuHan preparaba el té y Sehun, junto con Samantha, y Chen se habían ido hasta el salón.
- ¿Qué es lo que estabas haciendo allí Sammy? - preguntó Sehun molesto, Chen tan solo se quedó en silencio, sentado frente a ellos - Podrían haberte echo daño… ¡incluso matarte! No entiendo por qué no dejas de defender a ese tipo cuando por su culpa casi mueres dos veces -.
- N-no fue su culpa… yo le seguí - dijo Samantha sin levantar la mirada.
- ¡Claro que es por su culpa! - gritó Sehun - Te ha metido en algo demasiado peligroso y tu has sido lo suficientemente idiota como para no darte cuenta -.
- ¡Sehun! - gritó Chen - ¿No crees que te estás pasando? Ya tiene suficiente con haber sido testigo de la transformación de Tao y Chanyeol… no creo que insultarla sea el mejor medio de tranquilizarla -.
Sehun suspiró y se sentó al lado de Samantha, cogiéndola la mano y acariciándola con la otra. Lo que Chen había dicho era verdad.
- Lo siento Sammy, no quería insultarte - dijo Sehun apoyando su cabeza en la de Samantha.
- No pasa nada… Esto es todo por mi culpa, si no hubiera seguido a Chanyeol nada de esto hubiera ocurrido. Pero no me puedes pedir que me quede a un lado tras todo lo sucedido con él. Me salvó la vida dos veces, tres con esta y sin ni si quiera pedírselo - contestó Samantha.
- Ya está bien, ya hablaremos más tarde sobre esto - dijo LuHan entrando al salón y entregándola la taza de té. Samantha de lo agradeció con una débil sonrisa y se lo acabó de unos tragos - Será mejor que descanses -.
Todo el mundo, excepto Samantha, se levantó al oír la puerta abrirse. Kris, Tao y Elisabeth fueron los primeros en entrar, cargando con el más joven. Parecía dolorido y además tenía moretones por todo el torso desnudo.
- ¿Cómo está Tao? - preguntó LuHan acercándose a Elisabeth.
- Está bien, para cuando llegué Chanyeol y Kris habían conseguido tranquilizarle y hacer que volviera a su forma. Menos mal que recordé que cuando lo hacíais, lo hacíais desnudos y llevé ropa de repuesto para los dos - contestó Elisabeth dando un pequeño golpe en la espalda de Tao, quien se quejó dolorido.
- Siento lo del tortazo… - musitó Samantha algo cohibida.
- No importa, no me lo esperaba… - contestó Tao - Pegas fuerte para ser una ‘’Gatita’’ y siento lo de…bueno… ya sabes, el lobo y todo esto-.
- Gracias… supongo, y no importa - dijo Samantha.
Todos los presentes giraron la cabeza sobresaltados al oír el portazo. Chanyeol había entrado y parecía bastante molesto. No dejaba de mirar fijamente a Samantha, con aquella mirada. Esta sintió cómo su pecho se oprimía.
- Tu y yo tenemos una charla pendiente - incluso en el tono de su voz podía verse que estaba molesto, furioso incluso. Nadie dijo nada, tan solo miraba a Samantha fijamente.
- Todos, fuera… dejémosles a solas - dijo Elisabeth.
- Pero… - Kris fulminó a Xiumin con la mirada y tras entender la gravedad del asunto les dejaron a solas.
Una vez completamente solos el silenció inundó el salón. Por la forma que Chanyeol la estaba mirando y cómo respiraba con fuerza podía notar que aquello no iba a salir nada bien, y mucho menos cómo empezó a hablar.
- ¿Cómo se puede ser tan estúpida como para seguir a alguien al bosque? - preguntó enfadado - Mucho menos dar un tortazo a alguien cuando no sabes lo que podría ocurrir -.
- Yo… - comenzó a decir, pero Chanyeol la interrumpió.
- ¡Tú nada Samantha! - gritó - ¿Sabes en qué lío podrías haberme metido? ¡Si no hubiera sido capaz de controlar a Tao podría haberlo matado, podría haberme condenado a huir de nuevo o incluso condenarte a ti por tu cabezonería! -.
Samantha se mordió el labio intentando aguantarse las ganas de contestarle. Sabía que no debía hacerlo si no quería empeorar las cosas, pero Chanyeol no tenía el derecho de gritarla de aquella forma cuando lo único que ella quería era defenderle.
- ¿¡En qué pensabas cuando me seguiste hasta el bosque!? - preguntó mientras se movía de una lado para otro por la habitación, Samantha se mantuvo en silencio.
- Samantha… - llamó Chanyeol, pero no obtuvo respuesta - ¡Samantha, joder, al menos ten la decencia de responderme y mirarme a la cara cuando te hablo! -.
- ¿¡Que en qué pensaba cuando te seguí!? - preguntó con las lágrimas a punto de salir, el cómo Chanyeol la gritaba y la llamaba estúpida la dolía demasiado. Muchos más que cuando Sehun la ignoraba - ¡Pensaba en por qué me mentiste cuando te llamé, en por qué te niegas a decirme que era una especie de hombre lobo y el por qué la gente no deja de decirme que me aleje de ti! -.
Esta vez fue el turno de Chanyeol para mantener silencio, aunque seguía enfadado, mucho.
- ¡Estoy harta de tanto secreto Chanyeol! ¡Si de verdad dices que soy tu novia, deja de ocultarme las cosas! - nunca en su vida había gritado a nadie de aquella manera y juraría que los demás podían oírlos desde a fuera.
- Simplemente hay cosas que no debes saber por tu bien, y eso deberías entenderlo - dijo Chanyeol aguantándose las ganas de gritar al ver que Samantha había comenzado a llorar.
- ¡Pero no lo hago! ¡No te entiendo! - contestó.
- ¿Qué quiere decir con que no me entiendes? -.
- Me dices que no eres humano con toda la tranquilidad del mundo y que si quiero saber qué eres lo descubra yo misma; me cuentas que estas rompiendo leyes y normas por estar conmigo, que no dejas de huir de algo o alguien… me obligas a seguirte y a robarte ese estúpido libro para intentar descubrir qué demonios eres y cuando lo hago te enfadas y me insultas… ¿qué es lo que quieres? Porque si lo que querías era volverme loca y hacerme daño, lo has conseguido - ya no pudo aguantarse más las ganas de llorar, estaba harta de tanto secreto y de tanto grito e insulto.
- Lo único que intentaba era protegerte, pero ya veo que no sabes lo que es confiar en los demás. ¿Qué te hago daño? - Chanyeol sonrió dolido y se mordió el labio, si aquella manera era la única de alejarla de aquello… que así sea - No te preocupes, porque no me vas a volver a ver el pelo. Debería de haberlo sabido cuando ocurrió con Keira, las de tu especie nunca aprenderéis a dejar de ser desconfiadas… -.
- ¿Q-qué? Espera un momento Chanyeol… yo no quería decirlo de aquel modo - dijo Samantha con miedo a lo que Chanyeol estaba a punto de hacer.
- Deja el libro en la entrada, Helen lo cogerá por mí - dijo Chanyeol dándose media vuelta y caminando hasta la puerta - Nunca más te haré daño, porque nunca más volverás a saber de mí. Espero que estés contenta -.
Y con eso Chanyeol desapareció por la puerta, dejando a Samantha congelada en el sitio. Las lágrimas vinieron a ella y al notar que las fuerzas de las piernas se desvanecían, se dejó caer sobre el sillón y comenzó a llorar. Debería de haber echo caso a la gente, a Sehun. Si no se hubiera acercado a él, ahora mismo no la hubieran partido en dos el corazón de aquella manera.

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Re: Wolf's Tears

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