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EL LIBRO DE AILEE

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EL LIBRO DE AILEE

Mensaje por LORENA HIDALGO el Jue Oct 24, 2013 9:24 pm

Adaptada por: Lorena Hidalgo /Josee Han
Advertencia: lemon, insultos, violacion
duracion: 28 capitulos
tipo: romance,lemon,hetero
personajes: Eunhyuk ,tu... y otros mas¡¡

ARGUMENTO:
Del amor al odio no hay más que un mordisco...
Eunhyuk, es un hombre atormentado. Un Vanirio, un ser inmortal creado por los Dioses Escandinavos para proteger a los humanos de aquellos que no han sabido resistirse a la sangre y al poder. Ahora, ha llegado a Barcelona para dar con la extraña organización que está secuestrando y asesinando a todos aquellos que son como él.
Busca venganza y no dudará en llevarse a _____ Ernepo, la hija del científico loco que está experimentando con los cuerpos de sus amigos. Ella será la respuesta a toda aquella red de sangre e injustificada violencia hacia los suyos.
_____ tendrá que pagar. Sin embargo, nunca imaginó que la joven se convertiría en su perdición.

_____, vivía su vida dentro de una apacible normalidad. Trabajaba en la empresa “familiar” como Relaciones Públicas, tenía un buen sueldo y quería con locura a su Huskie y a sus dos únicos amigos que mantenía desde la infancia.
Además, se acababa de licenciar como pedagoga y le habían ofrecido un excelente trabajo en Londres en un proyecto de educación. Aquella era la oportunidad perfecta para huir de las garras de su padre Mikhail, un hombre que no la quería y que la culpaba por la muerte de su madre, Elena. Huiría de él, por fin. Lo que no podía imaginarse era que aquella misma noche, un hombre iracundo y terriblemente atractivo, la secuestraría y la introduciría a la fuerza en un mundo lleno de mitología, magia, clanes, sangre y colmillos.

Si hay comentarios favorables mañana subo 2 capitulos :)


Última edición por LORENA HIDALGO el Sáb Oct 26, 2013 12:23 am, editado 1 vez


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Re: EL LIBRO DE AILEE

Mensaje por LORENA HIDALGO el Sáb Oct 26, 2013 12:21 am

aqui estan los capos chicas¡¡¡ ojala se hagan una cuenta mejor en el foro asi les notificara inmediatamente a su correo de las actualizaciones y ademas que sus comentarios de facebook se borran.... espero les guste el fic... elegi a eunhyuk como principal pero son alrededor de 8 historias asi que alcanzaran para varios sujus :) ....


CAPITULO 1
No le gustaban los días nublados, los detestaba. Desde hacía más de una semana, el clima amenazaba con la llegada de un terrible huracán. Faltaban siete días para luna llena, la noche del solsticio de verano se acercaba y en Barcelona la tradición llamaba a todas las personas que creían en las historias de magia y brujas a que salieran a la calle, encendieran las hogueras y se inventaran todo tipo de hechizos y encantamientos para traer prosperidad y felicidad a sus vidas.
____ se acercó a la cristalera de su habitación, que dejaba ver unas bellísimas vistas de Barcelona, y alzó la mirada al cielo. Su huskie siberiano blanco de tres meses se acercó a ella y le rascó la pierna con su patita. ____ lo miró, lo cogió en brazos y sonrió mientras masajeaba digitalmente la coronilla de Brave y volvía a mirar las soberanas nubes. Por el amor de Dios, estaban casi en pleno verano y el tiempo acechaba amenazador como en invierno. Vaya con el cambio climático... Todo el mundo hablaba de ello como si tal cosa, pero nadie entendía muy bien cuáles iban a ser sus consecuencias.
El 23 de junio se celebraría la verbena de San Juan, su fiesta favorita y, de seguir así el clima, iba a estar pasada por agua. Desde pequeña sentía adoración por esa celebración, para ella era realmente especial, y ni siquiera podía explicar de dónde provenía su fascinación. En ese día la gente compraba las tradicionales cocas de San Juan. Algunas eran de piñones, otras de crema o de cabello de ángel. El techo estelar se inundaba de fuegos artificiales, habría música por doquier y la noche más corta del año se convertiría en la más larga para muchos jóvenes y no tan jóvenes que buscaban diversión, música y alguien con quien revolcarse en la arena de las playas del Mediterráneo para luego alcanzar juntos y confundidos —muchos gracias al alcohol— el amanecer.
Estaba más ilusionada por la llegada de esa festividad que por la de su cumpleaños. Faltaban dos días para que ella cumpliera veintidós años. Veintidós años. Un escalofrío recorrió su columna vertebral erizándole los pelos de la nuca y borrando la sonrisa que había aparecido divertida en sus labios. Se abrazó a sí misma, frotándose los brazos y logrando entrar en calor de nuevo.
Dio media vuelta para dirigirse a su cama, no sin antes pararse enfrente de su tocador e inspeccionar su cuerpo y su cara. Dejó a Brave en el suelo y él se fue directo a morder un ratón de peluche, su juguete particular.
____ llevaba un pijama de short y camiseta de tirantes finos, ambas partes de color blancas. Su piel bronceada vestía un cuerpo sencillamente perfecto. Un cuerpo estilizado, sin ápice de grasa y de largas y moldeadas piernas. Pero no era el cuerpo lo que más llamaba la atención de ella, sino su rostro.
El rostro que aparecía en el espejo era la reencarnación del embrujo y la atracción. Una larga y lisa cabellera azabache caía por debajo de sus esbeltos hombros. Las cejas del mismo color, perfectamente arqueadas y sexys. Sus ojos eran de un color azul grisáceo que a veces era imposible de definir, enmarcados por unas largas y espesas pestañas negras que de lo extensas y rizadas que eran tocaban casi sus pómulos, estos altos y ligeramente tintados de un rosa pálido. Su nariz fina y elegante. Sus labios gruesos dibujaban un arco perfecto y volvían locos de deseo a sus compañeros de universidad. Más de uno había intentado probarlos, sin mucho éxito. El inferior algo más relleno que el superior pedía a gritos que lo mordieran y lo succionaran hasta decir basta.
Con una sonrisa, recordando a sus amigos, que más de una vez borrachos hasta las cejas le habían pedido un beso por compasión, alzó la barbilla y deslizó su dedo índice por el pequeño y gracioso hoyuelo que la dividía. Su amiga Ruth le había mencionado que tener un hoyuelo dividiéndote la barbilla significaba belleza y armonía física. No sabía si era cierto, pero éxito tenía, no había duda.
Acariciándose ese peculiar rasgo, pensó en su madre. ¿Habría tenido ella esa marca? Puesto que no llegó a conocerla, no lo sabía.
Debió de ser hermosísima, porque a su padre no se parecía en nada, de eso estaba segura. A lo mejor no conseguía encontrar ningún parecido con él porque Mikhail siempre estaba de mal humor, con el ceño fruncido y la mirada ensombrecida. Tal vez si el hombre se relajara más cuando estaba con ella... Imposible. Desechó esa idea al instante. No iba a engañarse, ella debía de ser calcada a su madre. El no tener ninguna foto ni recuerdo de ella le hacía difícil sacar conclusiones, pero su intuición le decía que así debía de ser.
Su madre... Cuánta falta le había hecho durante esos casi veintidós años que estaba a punto de cumplir. Mikhail le había contado que Elena murió dándole a luz. Las cosas se complicaron, perdió mucha sangre debido a los desgarros. La hemorragia la dejó seca, le había dicho sin pizca de tacto su padre. ____ tardó un tiempo en descubrir el significado de la palabra hemorragia. Con cinco años ya había aprendido a leer perfectamente, así que tomó un diccionario y con sus delicadas manitas buscó por la H lo que eso quería decir. Cuando entendió que al nacer ella su madre sangró tanto que nadie pudo detenerlo se echó a llorar desconsoladamente y la aflicción le duró meses. Se iba a sentir culpable durante toda su vida y si no era así su padre ya se encargaría de recordárselo.
Tú la mataste. Tú fuiste la culpable.
_____ ensombreció la mirada recordando las palabras que su padre había tenido más de una vez hacia ella. Inspiró hondo.
—Serás mi padre y todo lo que quieras —susurró mirando fijamente al espejo, —pero eres un cabrón de los grandes.
Tras la muerte de su madre, Mikhail había quemado y eliminado cualquier fotografía, vídeo o imagen que pudiera recordar a su mujer. Ignorando y siendo indiferente a si su hija alguna vez hubiese querido tener un recuerdo de ella.
Por supuesto que ella quería tener uno y no sólo uno, sino miles de recuerdos de la mujer que le dio a luz. Pero él se lo había privado, lo mismo que muchas otras cosas igual de importantes como el cariño, el amor y el calor de una familia. Aunque sólo fuesen dos. Ella y él.
Jamás le había demostrado que la apreciaba, jamás escuchó un te quiero, hija. Si bien era cierto que no le faltaba de nada materialmente, tenía todo lo que quería. Trabajaba en la empresa de su padre como vínculo de relaciones externas. Tenía un muy buen sueldo con el que permitirse cualquier capricho sin necesidad de pedir nada a nadie. Ella se había pagado la universidad y también su coche, un BMW Z4 descapotable de color azul eléctrico que la tenía fascinada.
Sabía hablar varios idiomas, como el español, coreano, catalán, inglés, ruso, chino y francés. Su padre tenía una empresa de materiales y productos para salas de operaciones y hospitales, así que necesitaba a alguien que pudiese comunicarse a nivel comercial con todo el mundo. Lo más novedoso, lo más nuevo, Mikhail lo creaba y lo vendía. Tocaba desde instrumentación quirúrgica hasta fórmulas de nuevas vacunas. Ella era la encargada, mediante sus enlaces, de recibir y distribuir las sustancias y los aparatos.
En el trabajo se dirigían la palabra lo justo. Por la mañana, en la empresa familiar y por la tarde en la universidad. Así era su vida desde hacía cinco años.
Estaba escasa de vínculo afectivo en su casa, no le había quedado más remedio que aprender a vivir con ello y tejer esos vínculos fuera de las paredes de su hogar, desde bien pequeñita.
En el colegio y en la universidad había hecho grandes amigos. Pero mantenía y mimaba a los de siempre, Ruth y RyeoWook. Ellos eran sus dos pilares. Pilares no. Hermanos para ella, mejor dicho. Se conocían desde la escuela luego estaba su médico, Chunji, que desde hacía cinco años, tras la muerte de su anterior doctor, el señor Francesc, llevaba el control a diario de su diabetes. Venía cada noche, controlaba su azúcar en la sangre y le suministraba insulina. Ella odiaba las agujas y su padre evitaba tener contacto íntimo con ella, así que tenía a su médico particular que la cuidaba, la pinchaba y luego se iba. La intimidad que compartían en su habitación, mientras le hacía la revisión médica les había hecho trabar una buena amistad.
La canción de Break Down empezó a sonar distrayéndola de sus pensamientos. Se dio la vuelta dirigiéndose hacia el bolso Tous que había dejado colocado sobre la silla. Tomó el móvil exclusivo Motorola Dolce & Gabanna dorado y lo abrió al ver que ponía Ruth llamando. Le encantaban todas esas pijadas.
—Hello —dijo una voz al otro lado del teléfono. Era Ruth.
—Hola, loca.
—Tengo noticias que darte.
____ tomó asiento y se colocó las zapatillas de estar por casa en forma de conejo.
—Dispara.
—RyeoWook y yo hemos decidido que no nos vas a dejar tirados todo el veranito mientras tú estás pendoneando en Londres—____sonrió ante la expectativa.
—Ya sabes que yo no pendoneo —contestó acariciando las orejas del conejo.
—Puede que esa no sea tu intención, pero lo harás si nosotros dos te acompañamos.
—¿Vendríais conmigo en verano? —agrandó los ojos y levantó las cejas ilusionada.
—¿Tú qué crees? Alguien tiene que sacarte a los moscones indeseables de encima. Serías un cervatillo rodeado de lobos. Pero no te preocupes, nosotros te pervertiremos, ejem... Digo protegeremos—____ se echó a reír. Cómo le gustaban sus amigos. Ruth era maravillosa, siempre le arrancaba alguna que otra sonrisa.
—¿Qué? ¿No dices nada? —le recriminó Ruth. —Nada como... Te quiero Ruth, es genial Ruth, eres un amor...
—Es fantástico. Y sí, te quiero mucho, bruja.
—Eso está mejor. ¿Está por ahí el Dr. Lee?
—No, todavía es pronto para que llegue.
—Dale mi teléfono, por Dios. Y yo te diré si es o no es gay.
—Eres una lagarta incorregible.
—Por eso me adoras. Te dejo, voy a entrar en un parking y no tengo cobertura. Mañana te llamo.
—Ok. Besitos.
—Besitos.
Con una sonrisa colgó el teléfono, lo dejó sobre la cama, recogió su cabello de satén y lo enroscó en un moño mal hecho para dormir. Era una gran noticia saber que sus dos mejores amigos compartirían con ella unos días en Inglaterra. Miró su reloj digital de hombre Brail. Nunca le habían gustado los relojes de mujer.
El Dr. Lee, como lo llamaba Ruth, debía de estar al llegar.
Bostezó y se sentó esperando a Chunji. Dios, tenía unas ganas locas de pegarse la gran fiesta y celebrar su precoz licenciatura en Pedagogía. Había sido la mejor de su promoción y necesitaba hacer alguna locura de las grandes. Ella tenía un máster en Calamidades.
Como el día en que preparó ella misma unas tartas con marihuana por su dieciocho cumpleaños y las repartió a toda la clase, incluido el profesor. Aquel día estaba en uno de los seis créditos de Educación para la Sexualidad. Lo cierto es que la clase tomó un matiz muy literalilla, eran inseparables.
Cuando la subdirectora IU, que había entrado sólo a gorrear, se metió dos trozos de tarta ella sólita y más tarde empezó a lamerle la oreja al Dr. Tablo, el encargado de impartir dicho crédito. A lamerle la oreja... en público ____ nunca pensó que la maría fuese afrodisíaca. Pues lo era. Y mucho por lo que pudo ver ese día.
O como el día, hacía ya dos años, en que el guapísimo pero memo de Jay Park la había intentado sobar en la habitación de las tizas y los borradores. Sin duda, su queridísimo amigo RyeoWookl e había tomado el pelo al pobre chico, diciéndole que ella quería verlo en la habitación del magreo —más conocida como la habitación de las tizas. —Jay Park había ido súper ilusionado. Por fin iba a poder tocar ese cuerpecito que tenía embelesado a media universidad. Pues bien, ella sí que lo atizó bien. Lo cogió de los huevos, los apretó hasta casi tocar con los dedos la palma de su mano y luego lo lanzó contra la puerta, haciéndolo salir disparado y cayendo de espaldas en el pasillo más concurrido de la facultad.
Aquel día tuvo una discusión con RyeoWook sobre lo que eran bromas de buen y de mal gusto. Aquella no había sido una de buen gusto ni por asomo. Jay jamás le volvió a dirigir la mirada.
O como el día en que... Toc toc.
____, se levantó de la silla y abrió la puerta de su habitación. Un chico de unos treinta años, ligeramente más alto que ella, rubio, de ojos negros y grandes le sonreía. La miraba con dulzura y esperando recibir permiso para entrar.
—Buenas noches, ____ —la saludó con voz amable.
—Hola, Chunji —le respondió. —Entra. Se echó a un lado y lo dejó pasar.
—Hoy has llegado temprano —lo miró sonriendo.
—Sí —dijo él dejando la maleta negra sobre una de las mesitas de noche. —Hoy por suerte me he adelantado al tráfico —le sonrió.
En Busan, a hora punta, era imposible conducir por la ciudad sin verte inmiscuido en una caravana de tres cuartos de hora.
____ se sentó sobre la cama y le ofreció el brazo izquierdo. Había hecho ese gesto todas las noches desde los siete años y estaba llena de automatismos. Lo hacía con una gran naturalidad, ya no se sentía incómoda. Ni él tampoco.
—¿Cómo te has encontrado hoy? —le preguntó sacando de la maleta un medidor de tensión arterial. La miró esperando una respuesta.
—Como siempre. Perfectamente.
—¿No has sentido mareos, ni sudores fríos ni hormigueos?
—Nada —negó con la cabeza haciendo que algunos mechones azabaches resbalaran por las sienes.
Chunji siguió su pelo rebelde con un deseo irrefrenable de ponérselo detrás de sus finas orejas. Carraspeó y volvió a concentrarse en su labor.
—Eso está bien —dijo con la voz algo ronca.
____ levantó una ceja y lo miró de soslayo. No era tonta. Sabía exactamente lo que provocaba en los hombres, y Chunji, aunque se esforzara en ser diplomático, no era inmune a sus encantos. Ella no pretendía llamar su atención. Nunca lo había pretendido. Pero sabía que lo hacía.
—Siempre ha sido así —le dijo intentando relajarlo. —Gracias a ti, tengo la diabetes perfectamente controlada. Mi dieta está equilibrada, baja en grasas. Hago deporte a diario y cada noche me inyectas la insulina. Más control no puedo tener, ¿no crees? —sonrió. —Cada noche las mismas preguntas y las mismas respuestas.
—Nunca se sabe, ____ —rodeó su brazo con la cinta azul y lo presionó. Miró el medidor y sonrió conforme. —12/8. Estás...
—Estoy bien. ¿Te he dicho ya que como siempre? —arqueó las cejas. Chunji negó con la cabeza mientras hacía esfuerzos por no darle la razón. —La diabetes es caprichosa a veces.
—Pero no conmigo, por suerte. Dudo que haya alguien que esté tan vigilada como yo.
La miró directamente a los ojos y se quedó en silencio. ____ lo miró incómoda y enseguida intentó desviar su atención. Él se dio cuenta de su encantamiento y tomó de la maleta el medidor de azúcar. —Dame tu dedo índice —la tomó de la mano.
—No, pínchame en otro —le dejó el dedo anular. —Éste ya lo tengo muy dolorido.
Cada dos semanas cambiaba de dedo de la mano. La máquina del control de azúcar la acribillaba sin compasión.
Víctor tomó la gota de sangre roja y espesa que salió de la yema del dedo y la colocó sobre una tira blanca, que estaba encajada a un aparato digital.
—Tu nivel de glucosa es normal —miró a la pantalla digital del medidor. —Muy bien —guardó los aparatos en el maletín y sacó una ampolla y una jeringuilla. Clavó la jeringuilla en el frasco y extrajo el líquido. Con una pequeña presión del pulgar y unos toquecitos sobre el extremo de la jeringa expulsó el aire.
____se pellizcó la pierna derecha y esperó a que Chunji le clavara la aguja en la poca carne que conseguía retener entre sus dedos. Tenía las piernas tan fuertes que no había carne flácida por ningún lado. Las clases de natación, defensa personal y spinning eran las responsables de su tonificación muscular.
Él le pasó un pequeño algodón y luego la pinchó. ____ siseó arrugando la nariz.
—Hoy te ha dolido —Chunji extrajo la aguja con rapidez.
—No ha sido nada —sonrió mientras se frotaba ligeramente el muslo. Una vez guardó todo en la maleta, Chunji se relajó.
—¿Y bien? —la miró agrandando los ojos. —Felicidades por tu licenciatura...
—Gracias —contestó. Se levantó y caminó hacia una gran nevera que tenía empotrada en la pared, en el otro extremo de la inmensa habitación. —¿Lo de siempre? —lo miró por encima de la puerta de la nevera.
—Sí, por favor.
____ tomó una cerveza para él y para ella un agua con gas. Se sentó a su lado.
—¿Cómo vas a celebrarlo? ¿Ya has pensado algo? —arqueó las cejas repetidamente. —El 21 de junio es tu cumpleaños, ¿no?
Ella asintió con una sonrisa. Él siempre se acordaba.
—Creo que lo celebraré todo en la verbena de San Juan —bebió de la botella de Vichy.
—Recuerda que no puedes emborracharte —le recomendó mientras bebía de un solo sorbo media cerveza.
—No me hace falta beber para pasármelo bien —frunció el ceño.
—Ya lo sé. Sólo te lo advierto. Tu padre me ha puesto a tu cuidado.
—Eres mi doctor, no mi niñera, Chunji.
—Soy tu doctor y debes obedecerme, ____ —replicó en el mismo tono que ella. —Tu salud y mi vida corren peligro si decidieras hacer alguna de tus locuras. Tu padre es...
—Mi padre —le cortó ella— se puede guardar sus recomendaciones y sus amenazas donde le quepan —volvió a beber otro sorbo.
¿Amenazas?, pensó Víctor. Mikhail no amenazaba. Procedía directamente. Era un hombre sin escrúpulos.
—Bueno —la miró de reojo. —Se preocupa por ti, ¿no?
—No seas cínico —se echó a reír. —Confieso que no entiendo la obsesión que tiene en mi integridad física, pero yo, como persona, no le he importado jamás. Lo único que le agradezco es la posibilidad que me ha dado para estudiar y el hecho de que me deje vivir bajo su mismo techo. Más como una inquilina que como su hija, claro está. Nunca me ha abrazado, ¿sabes? —su voz se tiñó de resentimiento. —Ni una sola vez —añadió dolida. Frunció los labios y dijo con determinación. —Pero en unas semanas voy a arreglar mi situación —un brillo esperanzador apareció en su mirada.
Chunji tensó la espalda y la miró a los ojos.
—¿Qué quieres decir?
—Me marcho de Barcelona —se recogió un mechón de pelo que le caía por la cara. —Me largo de aquí y de su control.
—¿Cómo?
—En avión.
—No, eso no... Que ¿por qué?
—El director de la facultad se puso en contacto conmigo. Me han ofrecido llevar a cabo un proyecto en Inglaterra con las futuras promesas en el campo de la pedagogía. Se trata de un proyecto ambicioso y pionero en Europa. Intentaré crear junto con un grupo de psicopedagogos bases y nuevos métodos de enseñanza para un nuevo sistema de educación primaria. Podríamos revolucionar el sistema educativo obsoleto —lo miró esperanzada. —Es genial...
Víctor ensombreció la mirada y apretó la mandíbula.
—¿Lo sabe Mikhail?
—¿Cambiaría algo si lo supiese? —alzó una ceja. —No, no lo sabe —miró al frente con seriedad reprimiendo la alegría que su proyecto le hacía sentir.
—No puedes mantenerlo en secreto —la miró con severidad. —Es tu padre.
—Sabes lo que pasaría si se lo dijese —por supuesto que lo sabía. No la dejaría irse.
—Mira, ya sabes que no estoy de acuerdo en cómo te trata. Pero aun así...
—Ya lo tengo más que decidido. El billete está comprado. Me esperan para septiembre, pero quisiera estar en Londres con antelación. Me gusta mucho la ciudad y no me vendría mal aclimatarme antes. El veinticinco de junio sale mi avión.
—Deberías decírselo —recomendó levantándose con urgencia y recogiendo el maletín. —Soy tu médico, ¿quién te controlará allí? Tienes miedo a las agujas, la sangre te marea y...
—Allí habrá médicos también —____ se levantó con él. Tiró la botella de cristal en su basura ecológica y lo señaló con el dedo. —Si le dices algo, dejaré de hablarte —lo miró extrañada de arriba abajo. —Y por cierto... ¿a dónde vas con tanta prisa?
—Hoy no me puedo quedar mucho rato más. Tengo cosas que hacer —se abrochó los botones de las mangas de la camisa. ____ reprimió una sonrisa juguetona.
—¿Has quedado? —su sonrisa se ensanchó. —¿Vas a jugar a médicos con una doctora?
—Por Dios, ____... —resopló rindiéndose ante ella. —¿Cuándo dejarás de intentar emparejarme?
—Eres mi amigo, tienes treintaidós años y no has tenido pareja nunca desde que te conozco —lo miró divertida. —Me preocupo por ti y por tu descendencia.
—Yo también podría decir lo mismo de ti —replicó. —Nunca te he visto con ningún chico en particular —dijo entre comillas. —Y no me sirven esos perritos falderos que te siguen babeando y humillándose por todos lados. Tú tampoco has tenido novio nunca. RyeoWook es el único chico que te acompaña, pero él sabe muy bien que eres sólo algo platónico. ¿Qué me dices a eso? ¿Cuándo vas a lanzarte?
—No hay hombres que me interesen —frunció los labios intentando parecer enfadada.
—¿Mujeres?
—No soy lesbiana. Pero a este paso... Ya no le hago ascos a nada —soltó una carcajada.
A ella le gustaban los hombres. Lo sabía desde que vio a Keanu Reeves en Speed o a Adam García, el tío bueno de Coyote Ugly. Le gustaban morenos, de eso estaba segura. Era cierto que nunca se había sentido atraída por nadie y en cuanto algún chico intentaba coquetear con ella lo rechazaba. Eso sin mencionar, que no le gustaba que la tocasen mucho. Obviamente era virgen y no le importaba porque ella creía que entregarse a alguien era algo muy serio y si ella debía hacerlo se aseguraría de que fuese con alguien especial. Por Dios, tenía que dejar de leer a Lisa Kleypas.
—De todos modos —___ siguió pinchándole, —yo estoy en la flor de la juventud —se cruzó de brazos y lo inspeccionó de arriba a abajo. —Tú...
—Oh —exclamó irritado. —Cierra ya esa boquita que tienes, ¿quieres, bonita?
—Sólo bromeaba —alzó los brazos suspirando. —Eres un hombre que está de buen ver.
Víctor se echó a reír y la dejó por imposible. La besó en la mejilla y se apresuró a abrir la puerta y salir de su habitación.
—Chunji —le dijo más seria. —He confiado en ti. Sólo lo sabes tú, Ruth y RyeoWook. No lo dirás,¿verdad?
—No lo diré. Confía en mí. Aunque bien podrías haberme mencionado algo antes —le recriminó. —Si soy tu amigo y tanto me quieres... —dramatizó.
—Ni siquiera yo lo sabía. Me lo ofrecieron y acepté sin pensarlo. Me cuidaré, lo prometo —cruzó los dedos. —No tendrás que preocuparte por mí y además seguiremos en contacto.
—____, eres mi amiga. Me preocuparé por ti estés donde estés. Pero ten cuidado. Si tu padre se entera de esto cerrará el aeropuerto de Barcelona para que no salgas de aquí —comentó pasándose la mano por el pelo dorado. —Él no es alguien que puedas sortear a tu antojo.
—Pero no se enterará, ¿verdad? —deseaba una confirmación por su parte.
—No, cariño. No por mí—______ le sonrió.
—Gracias.
—Gracias a ti por la cerveza. Te veo mañana —tiró la lata a la basura. Le guiñó un ojo y se fue. No, él no la traicionaría. Lo que le preocupaba era que, en el fondo, sabía que Chunji tenía razón.
Mikhail no la quería. Sin embargo la trataba como a una posesión. Tenía a gente vigilándola constantemente y ella era lo suficientemente aguijada para darse cuenta de esa vigilancia. Controlaba cada uno de sus pasos, revisaba sus llamadas de teléfono, sus cuentas email. Y además lo hacía sin ningún disimulo.
No, su padre no la quería como a una hija, pero su comportamiento maníaco-obsesivo con ella tampoco era normal. Haría lo posible por escapar de él. Lo que hiciera falta. Después de San Juan se iría.
Con ese pensamiento y observando cómo la lluvia empezaba a salpicar las ventanas se metió en la cama. Apretó el botón del interfono empotrado en la pared.
—Daniel —habló al micrófono.
—Sí, señorita —respondió la voz al otro lado.
Daniel era el guardia de seguridad de la entrada.
—¿Se ha ido ya el señor Chunji?
—Sí, ahora mismo ha salido del recinto, señorita.
—Bien, gracias.
Dejó de apretar el botón del interfono y cortó la comunicación. Se acomodó la almohada y clavó su mirada al techo de la habitación. Un sueño súbito, dulce y profundo amenazó con cerrar sus ojos. Un agradable cosquilleo recorría sus piernas y los brazos, de repente, se tornaban pesados. En un suspiro, le llegó el sueño profundo que rozaba la inconsciencia. Como cada noche, caía dormida al instante.


Esperaba mas comentarios :( ..... cuando comenten subire mas capis..el lemon empieza en el capo 3-4 muajajajajja .


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Re: EL LIBRO DE AILEE

Mensaje por Kim Kathy ♡!~ el Dom Oct 27, 2013 7:16 pm

Hermanita hermosa, que genial tu nuevo fanfic, volviste :3
Me gustó bastante, la historia genial, no suelo leer historias de ____________ pero por ser tú lo haré xD'
Ya tu sabes que yo amo a mi YeSung así que espero me consideres xD'

Te amooo Lore! Esperaré la actuu~




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Re: EL LIBRO DE AILEE

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