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Buscando a mi alma gemela Trhee-Shoot

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Buscando a mi alma gemela Trhee-Shoot

Mensaje por YareGamer el Miér Mar 27, 2013 2:03 am

Nombre del Fic: "Buscando a mi alma gemela"
Nombre de la autora: Yareth
Tipo o género:Romántica, Drama, AU.
Duración: 3
Advertencia: Sin advertencia alguna
Personajes:

Kyuhyun
Yareth
Donghae
Minho

Otros: Bueno unnies esta es la primera historia que publico en este foro, espero que les guste uf .


CAPITULO 1

Dos días antes de San Valentín.
Milagros de San Valentín, a veces ocurren de una manera inesperada, para que ocurra uno de estos maravillosos milagros solo es necesaria una cosa, esperanza y fe en el amor, tal es el caso de uno de los milagros más bellos de la historia, ¿quieren saber cuál es?, está bien, se los contare.
Comencemos presentando a los dos personajes principales de esta historia de amor algo rara y mágica.
Por un lado tenemos a Yareth, una joven de 16 años estudiante de preparatoria y amante de la lectura, la pequeña Yareth es una joven cuya vida amorosa no ha tenido registro alguno y no es porque no quisiera, la pequeña es un tanto…bueno, es muy despistada en esos temas, sin darse cuenta ha rechazado a varios pretendientes y algunos otros los ha castigado con el látigo de su indiferencia, Yareth prefiere encerrarse a leer un libro antes que salir a pasear, vive sola pues sus padres son divorciados y no pueden soportarse el uno al otro, el fallido matrimonio de sus padres es otro factor que hace a la menor dudar sobre la veracidad de ese sentimiento, ella no tiene amigos pues no le gusta mucho el socializar, vive su rutinaria vida tranquila, de la casa a la escuela y de la escuela a su casa, ese es su mundo, su pequeña burbuja la cual la mantiene feliz y contenta, o al menos eso cree ella.
Por otro lado tenemos al ángel rebelde Kyuhyun, un Cupido a prueba, si, a prueba, el joven ángel fue uno de los mejores en las pruebas de ángeles teóricas, pero, ahora se encuentra a prueba debido a que cuando le preguntaron su opinión sobre el amor, el respondió que no creía en el, ¿Qué tipo de Cupido no cree en el amor?, Kyuhyun no había pedido ser ángel, sin embargo nació de esa manera y por ende debía cumplir su misión en la vida como ángel que era, Kyuhyun suele ser muy engreído y arrogante, tiene un ego del tamaño del mundo multiplicado al infinito y detesta el amor, según él, el amor no es más que una ilusión creada por la necesidad de afecto, lo sé, Kyuhyun es un ángel raro, pero, hay una razón por la cual aun lo mantienen ahí, Kyuhyun aunque no quiera admitirlo, muy en el fondo de él, cree en el amor y para los ángeles eso es suficiente para dejarlo seguir adelante.
¿Cómo podrían mezclarse las vidas de estos dos individuos?, fácil, la prueba de Kyuhyun para seguir siendo un ángel resulto ser Yareth, si como lo oyen, la pequeña Yareth resulto ser la prueba de Kyuhyun, el ángel a prueba tenía que lograr que la pequeña encontrara a su alma gemela a mas tardar el día de san Valentín.
—¿Estás loco Hae? — reclamo Kyuhyun a su amigo Donghae.
Donghae es un Cupido de base, él desde hace ya varios años, paso su prueba y ahora se dedica a formar parejas en la tierra sin descanso alguno, es uno de los mejores en lo que hace, el joven Donghae con su delicada tez blanca, la cual, resalta su cabellera castaña y sus profundos ojos marrones, pero sobre todo, combina a la perfección con sus delicados y rosados labios, es uno de los evaluadores de Kyuhyun, el siempre ha estado preocupado por el corazón de menor, vive con el miedo de que Kyuhyun se convierta en un ángel amargado y solitario, por esos mismos miedos, decidió ayudar al consejo de ángeles con la prueba que le impondrían a su amigo Kyuhyun, Donghae sabia cuán difícil era lograr juntar a dos almas gemelas, sobre todo a la pequeña que sería la prueba de Kyuhyun, Hae había visto el expediente de Yareth y la menor tenía el corazón casi marchito, lo cual inquietaba de sobre manera a el ángel de base Donghae, temía por ambos, por Kyuhyun y por Yareth, pues, si un corazón humano se marchita, se pierde la capacidad de sonreír , de soñar pero sobre todo de amar, ¿Qué era la vida sin amor?, nada, o al menos eso pensaba Hae.
—Kyuhyun, ¿Qué tiene de malo? , es una prueba solamente — respondió Hae tratando de tranquilizar a su amigo.
—Hae, ¿leíste el expediente de la chica? , su corazón casi muere, ¿se supone que un inexperto como yo encuentre a su alma gemela?, sabes que eso es casi imposible— gritaba Kyuhyun.
—Tú tienes un corazón parecido al de la chica, por eso te elegimos a ti Kyuhyun, eres el indicado para la misión— explico Hae.
—Esto es un fraude, lo detesto, detesto a esta niñita y detesto a esta misión— grito Kyuhyun aventando el expediente de la chica a el suelo.
—Tú decides que hacer Kyuhyun— comenzó a hablar severamente Donghae—. La chica es tu única oportunidad para quedarte en el cielo, de no ser así te convertirás en un mortal, esa es la última palabra del consejo— dijo Hae antes de retirarse dejando solo a Kyuhyun.
Kyuhyun se agacho y recogió el expediente, lo leyó de nuevo, esa chica era la que tenia la última carta sobre su destino, suspiro resignado y tras preparar sus cosas bajo a la tierra, a el pequeño pueblo donde residía la menor, Kyuhyun comenzó a buscar a la joven, gracias a sus poderes la encontró con facilidad, pero, no la encontró de la mejor manera, la joven estaba a punto de ser atropellada por un camión y no se movía, solo se quedo ahí quieta esperando por el impacto, Kyuhyun corrió lo más rápido que pudo y se lanzo sobre ella, ambos cayeron a un costado de la calle, logrando esquivar a la muerte, con el cuerpo de Kyuhyun sobre el de ella, el joven se comenzó a reincorporar y observo el estado físico de la menor, no podía darse el lujo de dejarla morir, de ser así el estaría destinado a ser un simple mortal el resto de sus días y eso no le gustaba nada, al no apreciar heridas externas Kyuhyun suspiro aliviado y una enorme ira se apodero de él.
—¿Estás loca? ¿Es que acaso te querías suicidar? — reclamo con gritos el joven.
Al oír la voz que le gritaba Yareth abrió los ojos, encontrándose con la criatura más hermosa que nunca había visto, su pelo castaño y alborotado caía sobre su blanca frente bañada en sudor y sus penetrantes ojos avellana la miraban de una manera que a hacia estremecer.
—Lo...lo siento— musito ella absorta en la belleza del joven sobre su cuerpo.
Kyuhyun suspiro, se levanto y ayudo a la joven a hacerlo brindándole su mano.
—El quitarse la vida no es algo bueno, piensa dos veces antes de hacer esas tonterías, la gente que te quiere se pondrá tiste si mueres— dijo Kyuhyun ya más relajado.
Kyuhyun no sabía por qué le estaba dando consejos a la joven, el solo se debía limitar a encontrar a su alma gemela y hacer nacer el amor entre ellos, la situación psicológica de la joven ya era problema de ella. Yareth por su parte se puso triste al escuchar las palabras del mayor, ella realmente no se quería suicidar, el autobús la sorprendió y debido a eso ella quedo en shock.
—No me intentaba suicidar— comenzó a hablar llamando la atención del ángel—, siento haberte causado molestias, todo fue un accidente, prometo ser más cuidadosa, gracias por tu ayuda— dijo la joven realizando una venia lista para irse.
Kyuhyun preocupado de que su objetivo se escapara al tomo de la rápidamente, evitando su retirada, la miro fijamente mientras pensaba en qué hacer para evitar que ella lo dejara, al fin después de unos eternos seis segundos tuvo una idea.
—¿Te acabo de salvar la vida y solo me darás las gracias? — pregunto con cierto deje arrogante y sonriendo ladinamente.
—No tengo dinero señor, no sabría que mas darle— respondió apenada y bajando la mirada.
—Primero que nada no me digas señor, no soy tan viejo y por último, tranquila, no quiero más que un café, ¿podrías invitarme uno? — pregunto Kyuhyun tratando de sonar un poco provocador—. Podríamos aprovechar esta ocasión para conocernos mejor.
—Está bien, puedo costear un café— dijo sonriente la joven.
El ángel estaba feliz, había logrado que la primera parte de su plan, “El acercamiento”, fuera un total éxito, el sonrió ampliamente y comenzó a caminar al lado de ella, ambos iban en silencio, Kyuhyun pensando en la próxima parte de se plan y Yareth pensando en un nuevo libro que deseaba comprar, la joven guio a Kyuhyun a una pequeña y acogedora cafetería donde ambos se sentaron en la barra a petición de el ángel, después de unos segundos un joven alto, de piel clara, cabello castaño el cual se encontraba largo y despeinado y unos regordetes labios rosados se acerco a ellos para tomar su orden, Kyuhyun noto de inmediato que el muchacho estaba loquito por Yareth y se sintió aliviado, al parecer no tendría que buscar tanto a una pareja para la muchacha.
—Hola Yareth, ¿lo mismo de siempre? — pregunto el joven con una amplia sonrisa.
—Si Minho, para mí lo mismo de siempre, ¿ qué desea usted? — le pregunto la joven a Kyuhyun.
—Ho, si...un americano por favor— le dijo al joven.
Minho sonrió de mala gana pues no le gusto anda ver a Yareth con un tipejo desconocido, anoto todo en una libretita y se retiro a atender a otros clientes.
—No me trates de usted, me llamo Kyuhyun, es un placer— dijo Kyuhyun ofreciéndole su mano a Yareth.
La pequeña tomo la mano de Kyuhyun y sintió una corriente recorrer su cuerpo, el ángel sintió lo mismo pero decidió ignorarlo.
—Mucho gusto Kyuhyun, mi nombre es Yareth, ¿puedo llamarte Kyu? — dijo Yareth sonriente.
—Claro, pro mi no hay problema y dime Yareth, ¿Por qué intentaste suicidarte? — pregunto curioso Kyuhyun.
—Ya te había dicho que no fue así— respondió la joven formando un puchero adorable a la vista de el ángel.
Kyuhyun se dio una cachetada mental, tratando de alejar esos inútiles pensamientos de su cabeza.
—Entonces...¿qué paso?
—Pues estaba cruzando la calle de camino a mi apartamento y n podía dejar de pensar en un libro que había leído la noche anterior, es una obra maravillosa, mientras pensaba en el maravilloso escenario plantado en el capitulo cuatro, gire y me encontré con el autobús viniendo directo hacia mí, me quede paralizada y no me podía mover, eso fue todo, gracias a dios que estuviste ahí para rescatarme, de no ser así en estos instantes seria picadillo— confeso Yareth avergonzada.
—Debes cuidarte mas, piensa en ti y en la gente que te quiere— la regaño Kyuhyun.
El ángel oyó el suspiro de la muchacha y se volteo a verla, los ojos de la menor eran melancólicos, Kyuhyun por primera vez la observo detenidamente, amo como su delicada y casi tranparente piel se perdía en sus mejillas, donde reinaba un rojo escarlata, amo como sus rizadas pestañas enjaulaban a sus enormes y expresivos ojos chocolate y amo como su pequeña boca rosada daba la perfección a aquel rostro angelical, Kyuhyun estaba perdido admirando la belleza de la joven, ella lo miro directo a los ojos y sonrió falsamente.
—Nadie me extrañaría Kyu, yo no le importa a nadie— dijo la menor en un tono que denotaba tristeza.
Kyuhyun se sintió enojado por un momento por las palabras de la menor, tomo sus manos y la miro con determinación.
—A mí me importas— dijo el ángel hablando seriamente.
—Nos acabamos de conocer Kyu, no es posible que te intereses por mi— dijo la menor hablando sarcásticamente.
—El tiempo no importa, desde esto momento tu eres alguien importante en mi vida, me asegurare de construir tu felicidad, te lo prometo— aseguro confiado Kyuhyun.
El ángel no sabía el porqué, pero cuando vi la sonrisa falsa de la joven decidió que él quería convertirla en verdadera, que él deseaba con toda el alma ver a Yareth feliz y llena de vida, el lo quería y él lo obtendría, Yareth por su parte estaba perpleja ante las palabras de el joven frente a ella, sin poder resistirse se puso de pie y abrazo fuertemente a Kyuhyun, unas pequeñas lagrimas escaparon de sus ojos y sonrió ampliamente, las palabras de Kyuhyun la hicieron sentir segura y protegida, se sentía bien.
— Gracias Kyu, me haces feliz— susurro la menor.
Antes de que Kyuhyun respondiera Minho se acerco a la barra y puso delante de ellos sus pedidos, Yareth se separo de Kyu limpiando sus lagrimas y sonriente, estaba feliz, por alguna inexplicable razón estaba feliz, Kyuhyun comenzó a tomar su café sin dejar de admirar a la joven, cumpliría su misión de reunirla con su alma gemela, ya no le importaba seguir siendo ángel, solo le importaba, desde el fondo de su corazón, ver a la pequeña feliz. Siguieron platicando mientras comían y sin darse cuenta obscureció, Yareth pago la cuenta y salió del local, Kyuhyun le dijo que lo esperaba mientras el iba al baño, pero eso era solo una excusa, el ángel se acerco a el joven mesero sonriendo ampliamente.
—Minho, ¿verdad? — pregunto alegremente Kyu.
—Así es, ¿Qué desea? — respondió no muy amablemente Minho.
—Tranquilo, ¿a ti te gusta Yareth verdad?
Minho se puso nervioso y casi tropieza con sus propios pies al oír esas palabras, sus mejillas se encendieron y solo atino a mirar al piso apenado.
—¿Cómo lo...
—¿Cómo lo supe— lo interrumpió el ángel, Minho asintió con la cabeza—. Es más que obvio, mira, yo quiero que Yareth sea feliz y creo que tu puedes hacerla feliz, ¿Qué te parece salir con ella el día de san Valentín? — pregunto seriamente Kyuhyun.
—¿De verdad? — pregunto emocionado Minho mientras en su cara se pintaba una sonrisa inocente.
—Claro, a las 8.00 pm, en la feria, no faltes o te asesino— dijo amenazante Kyuhyun.
—Ni que estuviera loco, solo un tonto deja a ir a alguien tan especial como ella— respondió sonriente Minho para después perderse en la cocina.
Kyuhyun sonrió ante su éxito, pero no sabía el por qué no podía ser totalmente feliz por lo que acababa de hacer, sacudió su cabeza despejando sus dudas y salió del local para encontrarse con Yareth, la pequeña al verlo sonrió y se acerco a él.
—Demoraste mucho Kyu, ¿Qué tanto hacías? — dijo al menor formando un puchero.
Kyuhyun de nuevo pensó que la muchacha era adorable y solo atino a despeinar sus cabellos para distraerla y borrar ese puchero de su rostro.
—¿Dónde vives Kyu? — pregunto Yareth mientras se acomodaba su castaño cabello.
—No tengo donde quedarme, supongo que buscare un hotel, acabo de llegar hoy— explico el ángel.
—Kyu, el hotel del pueblo está muy deteriorado, como la gente casi no viene aquí no es un negocio fructífero, quédate en mi casa— ordeno la menor.
—No quiero incomodarte— se excuso el ángel.
—No es ninguna molestia, vamos— dijo la menor arrastrando al joven sonriente.
Kyuhyun no pensaba en otra cosa que no fuera la sonrisa de Yareth, se dejo llevar por ella y no despegaba sus ojos de la menor, sin darse cuenta llegaron a un edificio el cual Kyuhyun miro asombrado.
—este es mi departamento Kyu, vamos— dijo sonriente la menor corriendo hacia el interior del edificio.
Cuando la menor estuvo lejos de su vista Kyuhyun pensó cuerdamente, acababa de aceptar dormir en la casa de una chica y no de cualquiera, era la casa de la joven carismática y risueña que acababa de conocer, por alguna extraña razón su corazón se aceleró y sus mejillas se sonrojaron, nunca le había pasado algo parecido, se toco el pecho dudoso y suspiro profundamente, las dudas lo atormentaban, antes de que pudiera siquiera considerar huir, Yareth regreso y lo arrastro dentro del edificio, tomaron el elevador y subieron al último piso, el departamento era acogedor y muy bonito, daba la sensación de un hogar, dulce hogar.
—¿Cuándo llegan tus padres? — pregunto Kyuhyun preocupado por pasar mucho tiempo a solas con Yareth.
—Vivo sola— afirmo sonriente.
Kyuhyun casi muere de un infarto, sabía que esto estaba mal, pero en lo más profundo de su corazón, estaba feliz de estar a solas con Yareth, estaría a solas con ella y no lo desaprovecharía, aunque al hacerlo se ganara el pase directo al infierno por egoísta.


Ok unnies espero que les guste besito , nos leemos pronto con el segundo capitulo.






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Re: Buscando a mi alma gemela Trhee-Shoot

Mensaje por YareGamer el Sáb Mar 30, 2013 11:14 pm

CAPITULO 2

Pov. Kyuhyun

Amor, esta palabra resonaba en mi cabeza y me llenaba de dudas, después de que ella me acondiciono un cuarto para dormir, me quede pensando en su sonrisa, en su mirada triste y en miles de detalles más relacionados a su persona, harto de pensar en ella, me pare, camine a su habitación y eme aquí, observándola dormir, admirando la inmensa tranquilidad de la cual su rostro es víctima, odie a la obscuridad, a esta obscuridad que envolvía su delicado cuerpo mientras yo no ponía hacerlo, tengo las sospechas de que esta sensación que oprime mi pecho es amor, lo he estudiado lo suficiente como para no darme cuenta, ¿cuando fue?, ¿cuando esta bella criatura a osado robarme el corazón?, debo de estar loco para amarla cuando apenas llevamos un día juntos, cuando mis dilemas internos me confundían, mi amigo Donghae se materializo frente a mí, me miro con un semblante serio y sonrió ampliamente.

—La amas— afirmo seguro de sí mismo.
—Estas loco Hae, la acabo de conocer, estaría loco si me enamorara de ella— respondí tratando de convencerme más a mi mismo que a mi amigo.
—Entonces eres el ángel mas loco del universo, deja de hacerte tonto Kyuhyun, somos ángeles de amor, ambos lo sabemos, por más que intentes negarlo, tú la amas— me respondió sereno.

Tenia razón, mi amigo tenia razón, yo la amaba, la amaba con locura, yo el escéptico Kyuhyun, aquel que no creía en el amor, aquel que describía este sentimiento como una necesidad de afecto ahora se tragaba sus palabras, no había necesidad en absoluto, el solo hecho de verla me hacia feliz, la simple acción de recordar su sonrisa me brindaba tranquilidad.

— El chico de la cafetería, Minho, según el consejo, el es la alma gemela de la pequeña— me dijo Donghae mientras me miraba seriamente.
— ¿La tengo que entregar Hae?— pregunte destrozado, con mi voz baja debido a que trataba de evitar el llanto.
—Me temo que si, con el joven Minho ella será feliz, el es amable, simpático, risueño, soñador...
—Su pareja predilecta, lo que ella necesita para ser feliz— termine la frase de mi amigo.
—En cambio tú, eres egoísta, egocéntrico, altanero, ególatra, un poco malvado, frio...
— Un idiota que solo la hará sufrir— dije algo triste terminando la frase de mi amigo de nueva cuenta.
—Así es, si quieres que ella sea feliz aléjate Kyu— me aconsejo mi amigo antes de desaparecer.

Ahora comprendía todo, entendía el amor, entendía por que la gente se sacrificaba por el ser amado, la sola idea de hacerla miserable por mi egoísmo me hizo temblar, le prometí que construiría su felicidad y eso hare, aunque eso signifique que debo renunciar a ella, una lagrima traviesa recorrió mi mejilla y después de limpiarla me acerque a la pequeña, dueña de mi corazón y rose sus labios con los míos, ese rose fue suficiente para mí, la amaba y nunca le provocaría penas, salí de su cuarto y me dirigí al mío a descansar, cerré mis ojos y me entregue a Morfeo, esta noche soñé con ella, con que estábamos juntos, que ella me elegía a mí y vivíamos felices por siempre, fue un sueño maravilloso, un regalo de los cielos.

No fueron los rayos del sol, ni el incesante ruido de la alarma, fue su cuerpo junto a el mío lo que me despertó, su delicado brazo me había golpeado el rostro sin querer, mientras ella dormía, con cuidado la acomode para poder apagar la alarma y después me quede observándola dormir de nuevo, me causaba gracia el verla babear la almohada, se veía tierna, pase lo que me pareció una eternidad viéndola dormir, hasta que comenzó a moverse, entonces, me recosté y fingí estar dormido, sentí como se movía y la oí bostezar.

—O no, babee de nuevo, espero que Kyu no se haya dado cuenta— dijo mientras volteaba la almohada—. Espera, ¿Kyu?, ¿cuando me vine a acostar con él?— dijo preocupada.

Tratando de ser disimulada se puso de pie y camino de puntitas hasta la puerta, me resulto extremadamente adorable, cuando salió, me relaje y estire mi cuerpo, por más que me fastidiara me bañe, salí a la cocina después de asearme y arreglarme y ahí estaba ella, usando un hermoso vestido blanco y un delantal rosa.

—Kyu, despertaste— dijo con una hermosa sonrisa en su rostro—. Hice el desayuno siéntate.

Me senté y me sirvió una taza humeante de café negro y puso frente a mí un plato de galletitas, odiaba las cosas dulces, quise decírselo, pero el miedo de romper su corazón se apodero de mi, tome una galleta y la comí, me sorprendió el hecho de que no fuera muy dulce y sonreí.

— ¿Te gustaron?— pregunto nerviosa.
—Me encantaron.
—Como tomas americano supuse que no te gustan lastimarte cosas dulces, por lo que me tome el atrevimiento de hacer tus galletas amargas con un ligero toque de dulzor— explico con las mejillas coloradas.
—Gracias, me gustaron mucho— admití.

Era cierto, ame las galletas, pero lo que me cautivo fue que ella tuviera el gesto de prepararlas especialmente para mi, que se fijara en mis gustos.

— ¿Recuerdas ayer que me tarde en la cafetería?— pregunte tratando de evitar a mis sentimientos.

Ella asintió mientras sonreía y comía sus panques.

—Pues el mesero, Minho, me pidió que te invitara a la feria mañana— mentí.
— ¿Tu iras?— pregunto inocentemente.
—Claro— mentí de nuevo.
—Ok entonces iré.

El resto del desayuno ocurrió sin que ninguno de los dos hablara de nuevo, ella por estar concentrada en su comida y yo por estar pensando en ella, al final lave la vajilla mientras ella hacia algo en su habitación, cuando termine de lavar e ella salió a mi encuentro sonriente como siempre.

—Kyu, vamos al parque— propuso animadamente.

Después de una larga batalla, la cual ella termino ganando, nos encontrábamos de camino al parque, parecía niña pequeña, corriendo de un lado a otro, cuando llegamos vimos a muchas familias jugar juntas mientras reían, ella suspiro y se sentó en el verde pasto.

—Cuando mis padres estaban juntos— comenzó a musitar—, nosotros veníamos a este parque todos los domingos y jugábamos juntos al igual que esas familias— confeso con cierto deje de tristeza.

Se veía tan frágil, tan delicada y tan vulnerable que sin pensarlo la rodee con. mis brazos, formando un abrazo protector, sentí sus cálidas lagrimas en mi pecho y su pequeño cuerpo sufrir de pequeñas convulsiones debido a el llanto, de nuevo, dejándome llevar por mi impulsivo corazón tome su rostro entre mis manos e impacte sus labios con los míos, al principio ella no respondió, por lo que iba a alejarme, pero de pronto sus labios comenzaron a moverse con los míos suavemente, rodee su pequeña cintura con mis manos y ella abrazo mi cuello acercando mas nuestros cuerpos, la amaba cual loco, la adoraba y ese era mi amor egoísta, no poda dejar de besar esos adictivos labios pero mi pequeña humana necesito de aire y se separo de mí, me miraba con sus pupilas dilatadas y sus mejillas escarlata, mientras trataba de recuperar la respiración.

—Yareth yo...

Trate de excusarme, pero sus labios sobre los míos me hicieron callar, ella me estaba besando, ahora había sido ella la que había buscado el contacto, me sentí mas feliz que nunca y la bese efusivamente, fue un beso puro, lleno de necesidad del uno por el otro, no había lujuria no ningún otro mal sentimiento, solo amor, de nuevo, los pequeños pulmones de Yareth nos hicieron separarnos, ella respiraba con dificultad y ahora aparte de su sonrojo, podía notarse como sus delicados labios estaban levemente hinchados.

—-Kyuhyun— dijo en un suspiro— no me dejes nunca.

Mi corazón era feliz, tal vez este no era un amor perfecto, tal vez alguien que no era yo quien estaba destinado a estar con ella, pero, la amaba, con mi egoísta e imperfecto a amor, pero la amaba, más que nada, más que a nadie.

—Hay mejores personas que yo, hay hombres que te merecen mas, Minho es tu alma gemela, el, tiene más en común contigo, con el podrías ser más feliz que conmigo— le dije.

No lamente mis palabras, tenía que decírselo, si ella me aceptaba a pesar de todo, yo podría renuncia al mismísimo cielo.

—No me importa, no me importa que tu y yo no seamos perfectos el uno para el otro, no se por qué y no sé cómo, pero, solo quiero estar contigo el resto de mis días, contigo, no te cambiaría por nada, ¿de qué me serviría estar al lado de mi alma gemela si no lo amo?, puede que Minho o miles de hombres más lo sean, hay millones de almas gemelas, pero solo hay un amor de la vida y estoy segura que tu eres el amor de mi vida, tu Kyuhyun y nadie más— me dijo con un tono de voz suave y mirándome directamente a los ojos.

La estreche entre mis brazos, ahora que sabía que a pesar de todo quería estar conmigo no me daría por vencido, ser un ángel no tiene comparación con ser el dueño de su corazón.

—Gracias, gracias por todas esas palabras hermosas, yo creo que ahora soy un vago sin oficio ni beneficio, pero prometo trabajar y ser productivo para estar juntos siempre, pero sobre todo, prometo, desde mi ahora vivo corazón, el cual late por ti, te juro, que no te haré daño, lo más probable es que atravesaremos problemas y discutiremos por tonterías, pero siempre te daré la razón y de no ser así puedes golpearme con un sartén, te amo y prefiero mil veces el dolor físico a causarle algún daño a tu corazón— condense mientras besaba su cabeza.

Puedo jurar que la sentí estremecerse entre mis brazos, luego oí sus risas las cuales eran como el trineo de las avecillas y me hicieron sentir más alegre y dichoso de lo que ya era.

—No te pegare con un sartén, ¿Qué sucederá si en una de esa te mato?, tengo una mejor idea— dijo sonriente y con una mirada picara.
— ¿Cuál? — pregunte siguiéndole el juego.
—Cuando tú seas un babo y lo arruines todo, te castigare— dijo fingiendo seriedad.
—Bueno y ¿Cuál será ese castigo?
—Este— dijo dándome un pequeño beso fugaz en los labios.
—Si ese es el castigo supongo que seré un babo siempre— dije mientras me volteaba un poco para ocultar mi sonrojo.

Ella sonrió, al parecer noto que logro ponerme nervioso, me recargue en el tronco del árbol en el que estábamos y ella se acostó en mi regazo, el viento suave y cálido nos despeinaba, pareciese ser que nos daba la bendición para amarnos, la mire, ella descansaba sobre mis piernas con los ojos cerrados y unos mechones rebeldes se atoraban en sus pestañas, con mucho cuidado los retire y los acomode tras su oído, ella era todo lo que necesitaba para ser feliz, me sentí tranquilo y en paz, cerré mis ojos y me quede dormido, un golpe en mi cabeza me hizo despertar, no fue un impacto duro, fue algo suave, abrí los ojos y observe como unos niños corrían hacia mí, al lado de mi cuerpo observe una pelota de hule, la tome y la lance hacia ellos para evitarles el viaje, aunque trate de no moverme mucho, la bella durmiente despertó, ella me miro a los ojos y sonrojada sonrió tímidamente.

—Creo que me dormí— dijo tímida.
—Tranquila, yo también me dormí, ¿tuviste un buen sueño?
—El mejor— dijo animadamente mientras se ponía de pie.
— ¿De verdad? — conteste algo celoso de sus sueños porque ellos le sacaron una enorme sonrisa.

Ella se coloco de rodillas y me beso la frente, después sostuvo mi rostro con sus cálidas manos y me beso la punta de la nariz


—Soñé contigo— susurro al mismo tiempo que sus mejillas se tornaban coloradas.

Quería pararme y correr como loco gritando de felicidad, era el ángel futuro mortal más feliz del mundo, no podía creer cuan infeliz era antes de conocerla, no concibo el futuro sin ella y no quiero hacerlo, ella seria mía siempre, yo cuidaría este egoísta amor con mi vida, yo la cuidaría a ella con mi vida, la tome de la cintura y recargue mi cabeza en su hombro.

—Eres mi vida entera, te amo— susurre.
—Es la primera vez que me lo dices— me contesto con un tono de voz dulce.
—Te lo diré las veces que desees.
—Dímelo otra vez Kyu— pidió suavemente.
—Te amo.
—Otra.
—Te amo.
—Otra.
—Te amo.
—Te amo— dijo suavemente.
—Yo también, te amo como nunca pensé amar— confesé.

Alce mi rostro haciendo que la punta de mi nariz tocara la suya, le di un beso esquimal, y después gire lentamente para apresar sus labios de nuevo, fue un beso suave y lento, podíamos respirar y amarnos al mismo tiempo, después de unos segundos nos separamos y juntando nuestras frente nos quedamos mirando fijamente.

—Vamos a casa— dijo ella.
—Vamos— dije poniéndome de pie.

Estaba dispuesto a comenzar a caminar pero al voltear a verlo observe como su rostro expresaba una batalla interna.

— ¿Sucede algo? — pregunte preocupado.
—Olvídalo— dijo comenzando a caminar.
—Dímelo o te beso— amenace.

Ella se relajo y estallo en risas, me relaje un poco al verla más tranquila.

—Que amenaza tan grande— se burlo.
—Ahora dime que sucede— suplique.
—Pues es que te quería pedir hacer algo pero mejor no, no creo que quieras— confeso sonrojada.
—Dímelo, si esta a mi alcance lo haré— dije seguro de mi mismo.
—Te iba a pedir que me cargaras a caballito, pero, olvídalo sé que es imp...

No la deje terminar, impacte mis labios contra los suyos en un beso que duro apenas segundos, sonreí ladinamente cuando la deje sin habla y antes de que volviera a hablar me puse de espaldas y me incline para que subiera, al principio no hizo nada pero después sentí su peso sobre mi y sus manos alrededor de mi cuello, sostuve sus piernas con cuidado y tomando impulso me puse de pie y comencé a caminar, mientas la cargaba no me sentía cansado ni molesto, al contrario, me hacia feliz cargarla mientras ella recargaba su frente en mi cabeza, el parque estaba cerca de la casa por lo que no tardamos en llegar a el apartamento, incluso en el elevador la cargue, pero cuando estuvimos en la sala no tuve más opción que bajarla, ella se retiro a su habitación para cambiarse antes de hacer la cena y yo me quede sentado en el mueble, miraba las estrella y Donghae apareció frente a mí.

— ¿La amas tanto que renunciaras a el cielo y a la vida eterna? — pregunto seriamente.
—Para mí el cielo es una vida junto a ella y en cuanto a la vida eterna, prefiero vivir unos cuantos años a su lado que miles lejos de ella, ¿eso responde tu pregunta Hae?— conteste sonriendo un poco.
—Claro que si— comenzó a hablar mientras dejaba atrás su semblante serio para darle paso a una de sus características sonrisas—. En estos casos se acostumbra borrar la memoria de el ángel que se convierte en mortal, pero...el consejo acordó hace una excepción, los cautivo la forma en que dos corazones dañados se curaron el uno al otro, no se sintieron capaces de separarlos, por ende, a partir de mañana serás mortal, pero tranquilo, tus memorias seguirán intactas, solo recuerda que nunca nadie debe de saber de nuestra existencia, te voy a extrañar Kyuhyun— dijo algo melancólico.
—Puedes bajar a verme cuando lo desees, podemos inventar que eres mi hermano— le respondí.

Ambos sonreímos y después de un cálido abrazo el desapareció, mientras suspiraba por el favor de los cielos hacia mi relación, Yareth entro a la sala usando pijama y me abrazo por detrás.

—Tengo flojera, pidamos la cena, ¿te parece? — pregunto efusiva.
— ¿Qué quieres comer? — dije al mismo tiempo que me volteaba para quedar de frente.
—Pizza.
—...
— ¿No quieres? — pregunto preocupada.
—Es que se me antoja otra cosa— dije con voz sensual.
— ¿Qué se te antoja Kyu? — hablo inocentemente.
—Te quiero comer a ti— respondí juguetón.
—Kyu, la pizza es más sabrosa, aparte a menos que seas caníbal no veo manera de que me comas— respondió inocentemente.

Me hice una nota mental, no usar doble sentido con Yareth, ella es demasiado inocente aun, a final de cuentas ella pidió la pizza y nos sentamos a comerla en el piso de la sala, después de arrasar con ella cada quien se fue a su habitación, me sentía tan vacio sin ella, no hay duda de que uno se acostumbra fácilmente a lo bueno, me pare de la cama y me puse de pie dispuesto a ir a su cuarto de nuevo, pero cuando abrí la puerta la vi a ella frente a mi toda sonrojada y abrazando su almohada.

— ¿Qué deseas? — pregunte como sin saber que ella lo que ella hacia aquí.
—Na...nada, solo pasaba y...y... — tartamudeo nerviosa.
— ¿Quieres dormir conmigo? — pregunte sonriente ante su reacción.

Ella sonrojada asintió con la cabeza y la deje pasar, se acomodo del lado derecho de la cama y yo me acosté en el espacio libre que dejo, acomodo su almohada y se giro dándome la espalda, delicadamente la abrase y pegue su cuerpo a mí.

—Te amo, duerme bien mi pequeña y sueña conmigo— susurre en su oído.
—Yo también te amo y no se dice sueña conmigo, se dice sueña con los angelitos— dijo haciendo berrinche.
—Es lo mismo, pero no sueñes con todos ellos, solo conmigo— dije riéndome de el chiste que solo yo comprendía.

Sin darme cuenta me dormí, era feliz y estoy seguro que juntos seremos felices siempre, es la noche más alegre de mi vida.






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